Para una cena con lo que casi siempre hay en la despensa, las espinacas salteadas con huevos rotos juntan verdura, un sofrito de ajo y cebolla con pimentón y guindilla, y 2 huevos cuajados encima de las propias espinacas. Se tarda unos 20 minutos y la receta da un plato único para 2 personas, con 1 huevo cada una, que puedes doblar con una sartén más grande sin cambiar el método.

Las espinacas frescas pierden casi todo su volumen al calor: 400 g de hojas llenan una sartén grande y se quedan en 2 raciones. Si son de bolsa, ya lavadas, te saltas la limpieza; si compras manojos, su mejor época son los meses fríos, de otoño a primavera, y conviene elegir hojas firmes, de un verde intenso y sin zonas amarillas. Las congeladas, en bloque o en bolitas, ya vienen escaldadas y solo necesitan descongelarse y escurrirse a fondo, porque retienen mucha agua.

Del escurrido depende que el plato no quede aguado: si las espinacas llegan con agua a la segunda sartén, el sofrito pierde el punto frito y los huevos cuajan en un caldo. El pimentón, en cambio, entra con el fuego bajo y solo unos segundos. La yema queda líquida con 2 minutos de cocción tapada a fuego medio-bajo, y romperla en la mesa sobre la verdura, como si fuera una salsa, es lo que da nombre al plato.

Información nutricional(por ración)

Energía

210 kcal

Hidratos

7 g

Grasas

3 g

Fibra

14 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
2
Ajo
Ajo
2 dientes
Pimentón
Pimentón
al gusto
Huevo
Huevo
2 unidades
Avecrem Sazonador Pollo
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Cebolla
Cebolla
al gusto alternativa: cebolleta
Guindilla
Guindilla
1 unidad alternativa: cayena
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Paso 1 de 4

Limpia o descongela las espinacas

Calcula unos 400 g de espinacas frescas o unos 300 g de congeladas para 2 personas, porque reducen mucho al cocinarse. Si usas congeladas, ponlas en un cazo con agua hirviendo durante 5 minutos, lo justo para que se descongelen y se separen, y escúrrelas en un colador. Cuando estén templadas, apriétalas con las manos o presiónalas con la parte de atrás de una cuchara para sacar toda el agua posible.

Si son frescas, retira los tallos más gruesos, que tardan más en hacerse y quedan fibrosos, y lava las hojas en un bol con abundante agua fría, cambiándola 2 o 3 veces, hasta que el agua salga limpia y sin arenilla. Escúrrelas y sécalas lo mejor que puedas, con una centrifugadora de ensalada o con un paño limpio. Trocea las hojas grandes en porciones similares, y así todas se cocinan a la vez durante el salteado.

Paso 2 de 4

Saltea las espinacas hasta que reduzcan

Vierte en una sartén ancha 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y, a fuego medio, espera a que se caliente para echar las espinacas preparadas; si son frescas y no caben todas, échalas por tandas, porque en pocos segundos empiezan a perder volumen y dejan sitio para el resto.

Remueve sin parar con una espátula o unas pinzas para que todas las hojas toquen el fondo. No añadas agua: las espinacas sueltan la suya propia. En 2 o 3 minutos estarán tiernas y lacias, de un verde intenso; en ese punto, retíralas del fuego, porque si siguen se oscurecen y quedan blandas. Pásalas a un colador y deja que escurran el líquido que han soltado mientras preparas el sofrito, apretándolas un poco al final. Ese líquido se tira: en la siguiente sartén aguaría el sofrito.

Paso 3 de 4

Sofríe ajo, cebolla y pimentón

Pica los 2 ajos, ya pelados, y corta la cebolla en trozos pequeños; media cebolla mediana basta para 2 raciones, y la cebolleta sirve igual. En otra sartén más pequeña, calienta un poco más de aceite de oliva virgen extra y, a fuego medio, rehoga cebolla y ajo unos 5 minutos, moviendo con la espátula, hasta que la cebolla pierda su color blanco y el ajo apenas empiece a tomar color.

Baja el fuego, añade una cucharadita de pimentón dulce y la guindilla, entera o en aros si la quieres más picante, y remueve solo unos segundos: el pimentón se quema enseguida y amarga. Incorpora de inmediato las espinacas escurridas, espolvorea la cucharadita de Avecrem Sazonador Pollo y mezcla bien para que el sofrito se reparta por todas las hojas. Deja que se calienten juntos 1 minuto y alisa la superficie con la espátula.

Paso 4 de 4

Cuaja los huevos rotos sobre las espinacas

Con una cuchara, haz 2 huecos en las espinacas, separados entre sí, y casca un huevo en cada uno. Para no romper la yema, puedes cascar antes cada huevo en un vaso y deslizarlo desde ahí. Sala ligeramente las claras, tapa la sartén y deja a fuego medio-bajo unos 2 minutos, hasta que la clara esté blanca y cuajada pero la yema siga brillante y tiemble al mover la sartén. El vapor que queda bajo la tapa hace el trabajo junto con el calor de las espinacas.

Retira enseguida del fuego, porque los huevos se siguen haciendo con el calor de la sartén. Llévala a la mesa y rompe las yemas con un tenedor justo antes de comer, para que se mezclen con las espinacas y hagan de salsa. Acompaña con unas rebanadas de pan tostado para mojar.

Consejos finales

Como cena ligera basta con pan tostado, pero para un plato más contundente, pon unas patatas en dados fritas o asadas debajo de las espinacas antes de cascar los huevos, en la línea de los huevos rotos con morcilla. Sin los huevos, las espinacas con su sofrito sirven de guarnición para un filete de pollo plancha o una merluza.

El punto de los huevos es lo que más se tuerce. Si la clara sigue cruda alrededor de la yema, tapa de nuevo y dale 30 segundos más; si la yema ha cuajado, la próxima vez apaga antes y deja que el vapor termine la clara. Sala al final, un truco más contra el plato aguado: durante el salteado haría que las espinacas soltaran más líquido, y el sazonador ya aporta la suya.

Para cambiar de registro, sustituye la guindilla por piñones tostados y un puñado de pasas, como en las espinacas a la catalana, o dora unos taquitos de jamón en el sofrito. Si te apetece algo con caldo, el guiso de espinacas parte de una idea parecida, y los garbanzos con bacalao y espinacas son la versión de cuchara más contundente.

Si vas a guardar espinacas salteadas con huevos rotos, aparta la verdura antes de cascar los huevos: dura 2 días en un táper en la nevera y se calienta de nuevo en la sartén con apenas aceite; en ese momento cascas los huevos y tienes el plato hecho en 5 minutos. Con el huevo ya cuajado no conviene guardarlas, porque la yema se endurece al recalentar. Por eso es una cena fácil para entre semana: el trabajo de verdad está en limpiar y escurrir bien la verdura, y el resto del paso a paso se hace en unos 10 minutos.

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