Este potaje de lentejas gaditano espesa sin una pizca de harina: las verduras se cuecen enteras con la legumbre y, cuando las lentejas ya están tiernas, se sacan, se trituran y vuelven a la olla junto al chorizo, el tocino, la patata y un final de pimentón dulce. Prepararlo para 4 personas supone cerca de 1 hora y 10 minutos, casi todo de cocción tranquila, y basta con unos 300 g de lenteja pardina, 1 patata y 1 zanahoria. En Andalucía se llama potaje a muchos guisos de cuchara con legumbre, y el nombre está muy ligado a la Cuaresma. Esta versión casera, que también se busca como lentejas a la gaditana, se reconoce por la verdura triturada que tiñe el caldo de naranja y le da cuerpo. Si buscas un guiso de cuchara para los días sin carne, mira el potaje de vigilia.

La pardina es la lenteja que mejor funciona aquí: pequeña y de piel fina, se cuece sin remojo previo y conserva la forma hasta el final. Elige un chorizo fresco o semicurado para guisar, que suelta su grasa y su color en el caldo, y pínchalo con un tenedor para que no reviente. El tocino se puede sustituir por un trozo de jamón serrano, que da un caldo algo más salado. Remueve siempre con cuchara de madera y con calma: la legumbre se rompe con facilidad cuando está a punto, y un potaje con las lentejas enteras se ve y se come mejor, sobre todo al día siguiente.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

10 g

Fibra

20 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Tomate
Tomate
1 unidad
Pimentón dulce
Pimentón dulce
al gusto
Lenteja
Lenteja
al gusto
Agua
Agua
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Jamón serrano
Jamón serrano
1 trozo
Ajo
Ajo
2 dientes
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Pimiento
Pimiento
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad
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Paso 1 de 3

Lava las lentejas y cuécelas con verduras enteras

Pon unos 300 g de lentejas pardinas en un colador, lávalas bajo el grifo y retira cualquier piedrecita; con esta variedad no hace falta remojarlas la noche anterior. Pela la cebolla, el tomate y los 2 ajos sin trocearlos: así aportan sabor sin deshacerse y luego se sacan fácilmente para triturarlos. Lava el pimiento, quítale las semillas y córtalo en 4 trozos.

Coloca las lentejas en una olla y cúbrelas con agua fría, con unos 3 dedos por encima. Añade la cebolla, los ajos, el tomate, el pimiento, la hoja de laurel, el trozo de tocino y el chorizo pinchado con un tenedor; si usas jamón serrano en lugar de tocino, añádelo también ahora. Arranca a fuego medio alto y, en cuanto hierva, deja un hervor constante pero sin borbotones durante 35 minutos, moviendo a ratos con una cuchara de madera. Mientras tanto, pela la patata y la zanahoria y córtalas en cubitos de 1 cm.

Paso 2 de 3

Añade la patata y la zanahoria

Pasados los 35 minutos, incorpora la patata y la zanahoria, repartiéndolas con suavidad sin romper las lentejas. Si quieres un caldo más trabado, corta los últimos trozos de patata a medias y termina de separarlos con la hoja del cuchillo: esa patata cascada suelta más almidón y espesa sin necesidad de harina.

Revisa el nivel de líquido. El potaje tiene que quedar espeso pero jugoso, con las lentejas siempre cubiertas; si ha bajado demasiado, añade agua caliente, nunca fría, porque el agua fría corta el hervor y alarga la cocción, y las lentejas se cuecen de forma desigual. Sala con prudencia, ya que el chorizo y el tocino ya aportan bastante.

Mantén el hervor suave otro cuarto de hora largo, de 15 a 20 minutos: la patata tiene que dejar pasar el cuchillo sin resistencia y la zanahoria, quedar tierna. Prueba unas lentejas: deben estar cremosas por dentro y enteras por fuera. Si notas que el guiso se agarra al fondo, baja un punto el fuego.

Paso 3 de 3

Remata el potaje de lentejas con pimentón

Con las lentejas tiernas, saca de la olla el tomate, el pimiento, los ajos y la cebolla, y retira también la hoja de laurel. Tritura las verduras con un cucharón de caldo hasta obtener un puré fino y devuélvelo al guiso: es lo que da al potaje su color anaranjado y su textura cremosa.

Saca el chorizo, córtalo en rodajas y vuelve a echarlo a la olla. Añade una cucharadita de pimentón dulce, disuelta antes en un poco de caldo para que no forme grumos, y ajusta de sal. Cuece otros 5 minutos, con el fuego bajo, para que los sabores se integren, removiendo con la cuchara de madera.

Apaga el fuego y sirve el potaje bien caliente en platos hondos, tal cual o con un poco de arroz blanco al lado. Termina cada plato con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra en crudo, que perfuma el caldo justo antes de comer.

Consejos finales

Preparado con unas horas de antelación, este potaje gana con el reposo, porque el caldo se asienta y el pimentón se reparte. Tapado y en frío dura 3 días, y aguanta congelado hasta 3 meses; eso sí, la patata pierde algo de textura al descongelarse. Recaliéntalo a fuego bajo con un poco de agua, ya que la lenteja sigue absorbiendo líquido en frío y el guiso se espesa.

Quien tenga olla rápida puede acortar mucho la cocción: pon todos los ingredientes del primer paso junto con la patata y la zanahoria, cierra y deja que pasen 8 o 10 minutos con la válvula arriba, deja que baje la presión sola y termina con el triturado y el pimentón. El método completo, con sus tiempos, está en la receta específica: potaje de lentejas en olla rápida.

Si el potaje de lentejas queda aguado, cuécelo destapado unos minutos o chafa con un tenedor unas cucharadas de lentejas y patata y devuélvelas al guiso; si queda demasiado espeso, rebájalo con agua caliente y remueve con suavidad hasta que recupere el hervor. Guarda estos recursos de cocina tradicional para cualquier guiso de cuchara: para espesar, los trucos que usan la propia legumbre funcionan mejor que la harina, que deja sabor a crudo si no se cuece bien. Con ellos, la receta es fácil y se corrige sobre la marcha aunque cocines legumbre por primera vez.

Un par de cazos sobrantes, triturados y pasados por un colador, se convierten en una buena crema de lentejas para una cena ligera. Y para otra olla de legumbre, esta vez sin carne, la olla gitana junta garbanzos, alubias y calabaza.

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