Chalotas pochadas, vino tinto y una cucharada de mermelada de frutos del bosque forman la salsa agridulce de este solomillo de cerdo en salsa, una pieza tierna que se sella en la sartén y termina de hacerse en la cazuela, con un equilibrio entre dulce y ácido que va muy bien con el cerdo. Es para 4 personas y está listo en unos 35 minutos, sin horno ni cocciones largas.

Para 4 comensales se suelen calcular 2 solomillos medianos, de unos 400 a 500 g cada uno. Elige piezas de color rosado y uniforme, con la superficie seca y sin olor; el de cerdo ibérico tiene más grasa infiltrada y aguanta mejor un punto de más, mientras que el de cerdo blanco es más magro y conviene vigilarlo para que no se seque. El carnicero puede quitarle la telilla blanca que lo recubre; si no, retírala tú con un cuchillo fino, porque al calentarse se encoge y curva la carne.

Para la salsa sirve un tinto joven, sin crianza larga, que no amargue al reducir. Si no tienes mermelada de frutos del bosque, la de arándanos o la de grosella funcionan igual de bien, y una de higos da un dulzor más denso. La pastilla de Avecrem Sabor Carne entra junto con el agua y le da cuerpo, y con ella sobra la sal extra. Y la parte fácil es que todo se hace en la misma cazuela: los jugos del sellado se convierten en la base de la salsa, sin preparar un fondo aparte ni reducir durante mucho tiempo.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

16 g

Fibra

1.5 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Chalota
Chalota
4 unidades
Agua
Agua
1 vaso
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
al gusto
Vino tinto
Vino tinto
100 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 unidades
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Receta

Solomillo de cerdo en salsa

Paso 1 de 4

Sella los solomillos

Sella los solomillos

Limpia los solomillos de grasa y de la telilla blanca, y sécalos con papel de cocina para que se doren en lugar de cocerse. Salpimiéntalos por todos los lados con sal y pimienta negra molida. Si prefieres raciones más manejables, puedes cortarlos en trozos de unos 4 cm; se doran igual y se hacen antes.

Calienta las 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia o una sartén honda a fuego medio alto. Cuando el aceite esté bien caliente, coloca la carne sin amontonarla y no la muevas hasta que haya cogido un tono dorado por esa cara, unos 2 minutos; luego gírala hasta sellarla por todos los lados. Ese tostado aporta sabor a la carne y a la salsa. Saca los solomillos a un plato y cúbrelos con papel de aluminio para que conserven el calor y no se enfríen mientras preparas la salsa.

Paso 2 de 4

Pocha las chalotas con la mermelada

Pocha las chalotas con la mermelada

Pela las 4 chalotas y pícalas muy finas. Échalas en la misma cazuela, sin limpiarla, porque los restos dorados del fondo son puro sabor. Con el fuego ya en medio, pocha unos 8 o 10 minutos, dándoles vueltas con calma, hasta que estén blandas, transparentes y empiecen a tomar color. Si la cazuela se queda seca, añade un hilo de aceite.

No subas el fuego para ir más rápido: el dulzor de la chalota sale con una cocción tranquila, y si se tuesta demasiado amarga la salsa. Cuando estén doradas, añade la cucharada de mermelada de frutos del bosque y remueve sin parar mientras se funde con la chalota y carameliza ligeramente el fondo. Despega con la cuchara de madera lo que se haya quedado pegado, que dará color a la salsa.

Paso 3 de 4

Reduce el vino y añade el Avecrem

Reduce el vino y añade el Avecrem

Sube el fuego y vierte los 100 ml de vino tinto. Déjalo hervir unos 2 minutos, rascando el fondo, hasta que se evapore el alcohol y el líquido se reduzca a la mitad; notarás que el olor a alcohol desaparece. Añade el vaso de agua y la pastilla de Avecrem Sabor Carne desmenuzada, y deshazla con la cuchara para que la salsa quede homogénea.

Cuando la salsa vuelva a hervir, devuelve los solomillos a la salsa junto con el jugo acumulado en el plato. Mueve la cazuela por las asas para que la carne se bañe bien sin pincharla ni romperla. La salsa debe cubrir al menos la mitad de la pieza; si se queda corta, añade un chorrito más de agua. No pruebes de sal todavía: la pastilla ya sazona, y al reducir se concentrará.

Paso 4 de 4

Termina la cocción y deja reposar

Termina la cocción y deja reposar

Tapa, deja el fuego al mínimo y cocina de 10 a 12 minutos si los solomillos están enteros, dándoles la vuelta a mitad de tiempo; en trozos de 4 cm bastan unos 6 minutos. El punto ideal es un interior ligeramente rosado y jugoso, con unos 63 °C en el centro si usas termómetro. Si te pasas, la carne se vuelve seca y fibrosa.

Saca la carne y déjala reposar 2 o 3 minutos antes de cortarla en medallones gruesos, para que el jugo se reparta y no se quede en la tabla. Mientras, deja la salsa destapada a fuego medio hasta que tenga la textura que te guste. Si la quieres fina, pásala por la batidora o el chino. Sirve los medallones napados con la salsa caliente, con un puré de patatas o con patatas, zanahorias y chalotas al horno.

Consejos finales

La misma base admite otras salsas. Cambia la mermelada por una cucharada de mostaza y el zumo de media naranja para una versión más ácida, o funde al final un trozo de queso azul en la salsa si en la mesa gustan los sabores fuertes. Con vino dulce en lugar de tinto te acercas al solomillo con salsa de Pedro Ximénez, y el solomillo de cerdo a la pimienta cambia el dulzor por el picante. Para cocciones más largas, las carrilleras de cerdo son la opción melosa, y la cinta de lomo en salsa sigue una idea parecida con otro corte.

El solomillo tiene muy poca grasa y en un par de minutos de más pasa de jugoso a seco, así que vigila el tiempo tapado. Si al cortarlo lo ves demasiado crudo, vuelve a meter los medallones en la salsa caliente 1 o 2 minutos, que se terminan enseguida. Una salsa demasiado líquida se arregla reduciéndola sin la carne; una demasiado espesa, con un chorrito de agua caliente. Seca la carne antes de sellarla para que se dore y déjala reposar tapada antes de cortarla: con trucos así de simples, el jugo se queda dentro de la pieza en lugar de acabar en la tabla. Para un contraste más marcado, añade una segunda cucharada de mermelada; si lo prefieres menos dulce, unas gotas de vinagre de Jerez al final lo equilibran.

Se conserva 3 días en la nevera, con la carne entera dentro de la salsa para que no se seque. Recalienta a fuego suave, tapado, solo hasta que esté caliente, o la carne se endurecerá. Si te sobra algo de las 4 raciones, en filetes finos sirve para un bocadillo con la salsa reducida y unas hojas de rúcula.

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