Marinar el pollo con limón, salsa de soja, mostaza y ajo antes de pasarlo por el fuego es lo que hace que unas pechugas de pollo a la parrilla salgan jugosas y con sabor hasta el centro. Son 4 pechugas, una por comensal, para 4 personas, y entre los 30 minutos de marinado, unos 14 de parrilla y el reposo, calcula alrededor de 55 minutos, aunque el trabajo real no pasa de un cuarto de hora.

La compra marca buena parte del resultado. Elige pechugas enteras de tamaño parecido, de unos 150 a 200 g cada una, con la carne rosada y brillante y sin líquido acumulado en la bandeja. Si alguna es muy gruesa por un extremo, que te la abran en libro en la carnicería o hazlo tú en casa con un cuchillo bien afilado. El pollo de corral, de carne más firme, aguanta mejor la parrilla, aunque tarda un par de minutos más en hacerse. Lo primero que hay que controlar es el grosor, unos 2 cm parejos en toda la pieza, para que el centro se haga antes de que se seque el borde. Después viene el fuego, medio alto, con la parrilla o la plancha precalentada 5 minutos, y 75 °C en el centro como señal de que el pollo está en su punto. Con la marinada preparada por la mañana, a la hora de comer lo demás es fácil: encender el fuego y darles la vuelta una sola vez. Y si te sobra alguna, frías y en tiras quedan muy bien en una ensalada de pollo asado.

Información nutricional(por ración)

Energía

210 kcal

Hidratos

6 g

Fibra

38 g

Proteínas

4 g

¿Cuántos comensales?
4
Pechuga de pollo
Pechuga de pollo
4 unidades
Limón
Limón
1 unidad
Salsa de soja
Salsa de soja
2 cucharadas soperas
Mostaza
Mostaza
2 cucharadas soperas
Ajo
Ajo
2 dientes
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Paso 1 de 2

Prepara la marinada de limón y soja

Exprime el limón en un recipiente amplio de cristal y cuela el zumo para retirar las pepitas. Añade las 2 cucharadas soperas de salsa de soja, que aportan sal y un fondo tostado, y las 2 cucharadas soperas de mostaza, que además de dar un punto picante ayuda a que la marinada se agarre a la carne. Pica muy finos los 2 dientes de ajo ya pelados y mezcla todo hasta que la salsa quede homogénea.

Si alguna pechuga es mucho más gruesa que las demás, ábrela en libro o cúbrela con film y golpéala con el fondo de un cazo, hasta dejarla de unos 2 cm. Mete las 4 pechugas en la marinada, dales la vuelta para que queden bien cubiertas, tapa el recipiente y guárdalo en frío un mínimo de 30 minutos. No pases de 4 horas, porque el ácido del limón acaba dejando la superficie blanquecina y harinosa.

Paso 2 de 2

Asa las pechugas de pollo a la parrilla y déjalas reposar

Precalienta la parrilla, la plancha o una sartén estriada a fuego medio alto durante unos 5 minutos. Saca las pechugas de la marinada, escúrrelas y pásales papel absorbente por ambas caras: con la superficie mojada, el pollo se blanquea en vez de marcarse. Colócalas separadas, sin amontonarlas, para que el calor circule entre ellas, y no les pongas sal, porque la soja ya la aporta.

Asa unos 7 minutos por cada lado sin moverlas, hasta que se despeguen solas y tengan las marcas doradas; dales la vuelta una sola vez. Están hechas cuando el centro alcanza 75 °C o, sin termómetro, cuando al cortar la parte más gruesa la carne está blanca y el jugo sale transparente. Pásalas a una tabla, ponles encima una hoja de aluminio suelta y déjalas reposar 5 minutos, así el jugo vuelve a repartirse por la carne y no acaba en el plato al cortarlas.

Consejos finales

Para acompañarlas, unas verduras hechas en la misma parrilla, como calabacín, pimiento o berenjena en rodajas, aprovechan el fuego que ya está encendido. También van bien con arroz blanco, unas patatas asadas o una ensalada verde, y con una salsa casera de yogur con limón y un poco de ajo, que repite los sabores de la marinada y suaviza el tostado.

Sin parrilla, una sartén de hierro o una plancha muy caliente dan un resultado parecido con los mismos tiempos. En el horno también salen bien: a 200 °C, en una fuente con unas gotas de aceite, entre 20 y 25 minutos según el grosor, aunque no tendrán las marcas ni el tostado de la brasa. Si prefieres trozos, ensártalos en palillos como en las brochetas de pollo a la plancha y deja que se hagan entre 8 y 10 minutos, girándolas a menudo. Las pechugas de pollo a la parrilla se secan en cuanto se pasan de punto, y el truco para evitarlo es triple: igualar el grosor para que las piezas se hagan a la vez, sacarlas del fuego al llegar a 75 °C en el centro y no cortarlas hasta que hayan reposado.

Ya asadas y bien cerradas, se guardan 3 días en frío o hasta 3 meses congeladas. Para comerlas calientes, recaliéntalas en una sartén tapada, a fuego suave y con 2 cucharadas de agua. Cuando quieras variar, las pechugas de pollo al limón mantienen el toque cítrico con una salsa ligera, y la pechuga de pollo rellena al horno encaja en los días con más tiempo.

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