Cuando sobran pollo y ternera del guiso, las croquetas de puchero hechas en casa son la forma más agradecida de aprovecharlos, con la carne picada muy fina dentro de una bechamel de caldo bien espesa. Necesitas alrededor de 1 hora de trabajo y un mínimo de 3 horas de nevera para que la masa se pueda formar, y la tanda da croquetas para 4 personas como tapa o primer plato. Son una receta de aprovechamiento de las de antes, y en las zonas donde el guiso se llama cocido se conocen también como croquetas de cocido. Cuando se cocina un puchero casi siempre sobra caldo y carne, y en lugar de dejarlos sueltos en la nevera, convertirlos en croquetas es una forma de conservarlos y de tener algo preparado para un día de prisas o para una visita que llega sin avisar. Si todavía no has hecho el guiso, el puchero andaluz te deja la carne y el caldo listos para esta receta.

Antes de empezar, conviene elegir bien la carne. Funciona mejor la parte magra del pollo y la ternera, sin piel, sin huesos y sin cartílagos, porque cualquier hebra dura se nota al morder; el tocino, si lo hubo, puede ir en pequeña cantidad y muy picado. La otra decisión es la textura: la masa tiene que quedar espesa, con aproximadamente 1 cucharada colmada de harina por cada 100 ml de líquido, y el aceite de freír a unos 180 °C. Una masa blanda o un aceite tibio son los motivos más comunes de que una croqueta se abra en la sartén.

Información nutricional(por ración)

Energía

235 kcal

Hidratos

14 g

Grasas

1 g

Fibra

18 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Carne de ternera
Carne de ternera
al gusto
Harina
Harina
2 cucharadas
Pollo
Pollo
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Cebolla
Cebolla
al gusto
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
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Paso 1 de 5

Pica la carne y sofríela con cebolla

Pica la carne y sofríela con cebolla

Desmenuza el pollo y la ternera que te hayan quedado del puchero y repásalos con las manos para quitar pieles, huesecillos y cartílagos. Ponlos en una fuente honda y pícalos con unas tijeras de cocina, o a cuchillo, hasta dejarlos muy finos: cuanto más pequeña sea la carne, mejor se integra en la masa y más fácil será formar las croquetas después. Como referencia, unos 250 g de carne entre las 2 piezas encajan con la bechamel de esta receta.

Pica la cebolla en daditos pequeños. Póchala unos 8 minutos con un chorrito de aceite en una sartén ancha, con el fuego medio y moviéndola cada poco, hasta que esté blanda y empiece a tomar color. Añade la carne picada, sazona con sal y una pizca de nuez moscada y deja que todo se rehogue junto unos 3 minutos más, hasta que la carne quede integrada con la cebolla. Pasa la mezcla a un plato y resérvala.

Paso 2 de 5

Prepara la bechamel con el caldo

En la misma sartén, a fuego medio bajo, calienta el aceite de oliva virgen extra, que son 2 cucharadas, y añade otras 2 de harina. Remueve con una espátula durante 2 minutos hasta formar una pasta que huela a tostado: así la harina pierde el sabor a crudo. Ve añadiendo el Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca caliente, en chorros pequeños y sin dejar de mover; así la bechamel queda lisa. Si prefieres, usa el caldo del propio puchero, bien desgrasado.

Con 2 cucharadas de harina la masa admite poco líquido, así que deja de echar caldo en cuanto espese; si quieres incorporar los 2 vasos completos, sube la harina a unas 5 cucharadas colmadas y el aceite a 4 o 5, para que no quede harina cruda. Añade medio vaso de leche y sal, y cocina 8 o 10 minutos, removiendo. Incorpora la carne reservada y sigue moviendo hasta que la masa se despegue de la sartén y forme una bola.

Paso 3 de 5

Enfría la masa en la nevera

Pasa la masa a una fuente amplia y extiéndela en una capa de 2 o 3 cm, porque así se enfría antes y de forma más uniforme. Cúbrela con film transparente de manera que el plástico toque toda la superficie: si queda aire entre ambos, se forma una costra seca que luego da grumos al formar las croquetas. Deja que temple sobre la encimera 20 o 30 minutos, nunca más de 2 horas fuera del frío, y después métela en la nevera.

El reposo mínimo es de 3 horas, aunque si puedes dejarla toda la noche, o incluso un día entero, mucho mejor. Con el frío la bechamel se compacta, y una masa fría y firme se maneja mucho mejor con la cuchara y con las manos. Sabrás que está lista cuando, al presionarla con un dedo, esté firme y apenas se pegue a la piel.

Paso 4 de 5

Forma y empana las croquetas de puchero

Prepara 3 platos hondos en fila: uno con harina, otro con huevo batido y el último con pan rallado. Con una cuchara, toma porciones de masa de unos 30 g, más o menos como una nuez grande, y dales forma de bola o de cilindro con las manos, untadas con un poco de aceite; así la masa no se te queda pegada. Hazlas todas de un tamaño parecido, porque así se fríen al mismo ritmo.

Pasa cada croqueta por harina, sacude el exceso, báñala en huevo y termina con el pan rallado, presionando un poco para que la capa quede uniforme y sin huecos. Si la masa te ha quedado algo blanda, repite huevo y pan rallado una segunda vez. Si has hecho muchas, congela las que no vayas a freír: colócalas separadas en una bandeja, mételas 2 horas en el congelador y después pásalas a una bolsa. Congeladas se mantienen más prietas y se rompen menos al freírlas.

Paso 5 de 5

Fríe en tandas y escurre bien

Fríe en tandas y escurre bien

Calienta abundante aceite en un cazo de paredes altas a fuego medio alto, hasta rondar los 180 °C. Para comprobarlo sin termómetro, prueba con una miga de pan: tiene que subir rodeada de burbujas en 2 o 3 segundos. Fríe las croquetas en tandas de 4 o 5, sin amontonarlas: si metes demasiadas, la temperatura cae; con 2 o 3 minutos, dándoles la vuelta con una espumadera, quedan doradas por todos lados. Las que salen del congelador van directas al aceite, sin descongelar, y necesitan 1 minuto más.

Pásalas a una bandeja cubierta de papel absorbente y deja que suelten todo el aceite posible antes de comerlas. Están en su punto con el exterior crujiente y el interior cremoso. Puedes acompañarlas con una salsa de tomate casera o tomarlas solas, tanto entre semana como cuando tienes invitados.

Consejos finales

Congélalas siempre empanadas y sin freír. En el congelador aguantan hasta 3 meses en bolsa bien cerrada, y fritas directamente desde congeladas quedan igual de cremosas que recién formadas. Ya fritas, se conservan 2 días en la nevera; para recuperarlas, hornéalas 8 minutos a 180 °C, que el microondas las deja blandas.

Las croquetas de puchero que se abren en la sartén casi siempre llevan una masa blanda. Para evitarlo, cuécela unos minutos más hasta que forme bola y dale más horas de nevera, hasta que apenas se pegue al dedo. También influyen el aceite, si no llegaba a 180 °C, y el empanado, si quedó con huecos por donde se escapa la bechamel. Los grumos, en cambio, vienen de echar el caldo de golpe, y el truco para evitarlos es caldo caliente en chorros finos y, si ya han salido, la batidora sobre la bechamel antes de añadir la carne.

Con esa bechamel de base puedes cambiar el relleno según lo que tengas en la nevera: un resto de jamón da las croquetas de jamón serrano, unas setas salteadas llevan a las croquetas de boletus y también funcionan con espinacas, calabaza o con un queso que te guste.

Cuando quieras ahorrarte el rato de remover la bechamel, prueba las croquetas de pollo en Thermomix, que preparan la masa en el robot. La versión tradicional pide más tiempo de reloj que de trabajo, porque las 3 horas de nevera corren solas, y por eso encaja fácil en cualquier semana: haz la masa por la noche, fríelas al día siguiente y guarda el resto empanado en el congelador.

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