Con olla a presión, estos muslos de pollo guisados con vino blanco quedan tiernos y con una salsa ligera en la que se cuecen también las patatas y las zanahorias, así que salen plato y guarnición de una vez. En unos 45 minutos, contando el pelado y la bajada de presión, tienes listo un guiso para 4 personas; además, el tiempo de olla cerrada no pasa de 20 minutos, lo que deja margen para poner la mesa mientras tanto.

Para la olla exprés conviene el muslo entero, con hueso y piel, que aguanta la presión sin secarse y suelta gelatina en la salsa; si lo prefieres más cómodo de comer, el contramuslo funciona igual y se cuece en el mismo tiempo. Del vino, basta con que sea blanco, seco y de los que beberías en la mesa, nada de restos abiertos hace semanas, porque en la olla se concentra y cualquier defecto se nota.

Para las patatas, elige variedades de carne firme y córtalas en rodajas gruesas: finas se deshacen antes de que el pollo esté listo.

El montaje por capas en la misma olla hace de esta versión casera un guiso fácil para una tarde con poco margen: primero el sofrito de ajo y cebolla, luego la verdura y encima el pollo, para que la carne quede fuera del fondo y no se agarre. Un clavo de olor, la pimienta negra y el caldo de la pastilla completan el aroma sin tapar el vino.

Información nutricional(por ración)

Energía

370 kcal

Hidratos

34 g

Grasas

5 g

Fibra

30 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Muslo de pollo
Muslo de pollo
4 unidades
Avecrem Pollo
1 pastilla
Patata
Patata
3 unidades
Zanahoria
Zanahoria
3 unidades
Ajo
Ajo
1 unidad
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Vino blanco
Vino blanco
20 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
Sal
Sal
10 gramos
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
5 gramos
Perejil
Perejil
1 rama fresco
Clavo de olor
Clavo de olor
1 unidad
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Paso 1 de 3

Prepara la verdura y monta la olla

Pela las 3 patatas, lávalas y haz rodajas gruesas, de algo más de 1 cm. Pela también las 3 zanahorias y córtalas en rodajas más finas, porque tardan más en ablandarse. Pica la cebolla menuda y el ajo todavía más.

Calienta en la olla a presión el aceite de oliva virgen extra (20 ml) y, a fuego medio, sofríe el ajo y la cebolla unos 5 minutos, hasta que tomen color dorado y huelan bien. Coloca encima las patatas y las zanahorias, y sobre ellas los 4 muslos de pollo, bien repartidos. Espolvorea la pimienta negra molida y reparte por encima la pastilla de Avecrem Pollo, deshecha entre los dedos.

Vierte el vino blanco y completa con agua hasta casi cubrir los ingredientes, añade el clavo de olor y deja que dé un hervor de 2 minutos sin tapa, para que el líquido arranque a hervir y el olor más punzante del vino se suavice. Después cierra bien la olla, con la goma de la tapa limpia.

Paso 2 de 3

Cuece los muslos de pollo guisados con vino a presión

Pon el fuego fuerte hasta que la olla alcance la presión, que verás cuando suba la válvula o empiece a salir vapor de forma constante, según el modelo. En ese momento baja el fuego al mínimo que la mantenga y cuenta entre 15 y 20 minutos: con 15 el muslo queda jugoso y la patata entera; con 20, la carne se separa sola del hueso.

Pasado el tiempo, retira la olla del calor y espera a que la presión baje por sí sola, sin forzar la válvula, lo que suele llevar unos 10 minutos. Abrir de golpe hace que el líquido hierva de repente y que las patatas se rompan. Con la válvula ya abajo, abre la tapa alejándola de la cara.

Prueba la salsa y ajusta de sal con los 10 g previstos solo si hace falta, ya que la pastilla ya sala. Si la ves muy líquida, déjala hervir 3 o 4 minutos con la olla destapada.

Paso 3 de 3

Emplata con su salsa y perejil

Retira el clavo de olor antes de servir, porque si alguien lo muerde amarga el bocado. Coloca un muslo en cada plato y acompáñalo con las patatas y las zanahorias que se han cocido debajo, que habrán absorbido el vino y el jugo del pollo.

Riega cada ración con un par de cucharadas generosas de la salsa del fondo, caliente, y procura que la carne quede bien cubierta para que brille. Pica la ramita de perejil fresco justo antes de servir y espolvoréala por encima: aporta color y un punto fresco que contrasta con la salsa.

Si sobra salsa, ponla en una salsera para que cada cual se sirva junto a un poco de pan, que en este guiso es casi obligatorio para mojar. Y si quieres un acompañamiento extra, un arroz blanco o una ensalada verde encajan sin quitar protagonismo al pollo.

Consejos finales

Los muslos de pollo guisados con vino también salen bien en una cazuela tradicional, sin olla a presión; solo cambia el tiempo. Haz el mismo sofrito y el mismo montaje en una cazuela con tapa, deja que el vino hierva unos minutos y cuece a fuego lento entre 40 y 45 minutos, hasta que el muslo se note tierno al pincharlo junto al hueso. En cazuela la salsa reduce más, así que vigila que no se quede seca y alárgala con agua caliente si hace falta.

Guardado en un táper, el guiso aguanta 3 días refrigerado, con la carne cubierta por la salsa para que no se seque. Al recalentar, hazlo a fuego suave en una cazuela tapada o en el microondas con la tapa puesta. No conviene congelarlo entero, ya que la patata cocida pierde textura; si quieres guardar raciones, congela solo el pollo con su salsa y cuece patata nueva el día que lo vayas a comer.

Las sobras dan mucho juego. Deshuesa el pollo, desmenúzalo y úsalo para un timbal de pollo, o saltéalo con la verdura que tengas a mano como en este salteado de pollo con verduras. La salsa sobrante, colada, sirve para dar sabor a un arroz.

Con la olla cerrada, el truco es medir bien: pimienta con mano corta, porque sin evaporación se concentra, y patata en rodajas gruesas, que aguanta entera los 20 minutos. Si la salsa te queda clara, aplasta en ella un par de rodajas de patata y remueve para que espese. Y si un día te apetece un pollo para tomar templado o frío, prueba las pechugas de pollo en escabeche.

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