Las pechugas de pollo al horno tienen fama de quedar secas, y rellenarlas es la manera más directa de evitarlo, así que aquí van como pechugas rellenas de queso y bacon: la grasa del bacon y el queso fundido mantienen la carne jugosa mientras se dora por fuera. Calcula unos 35 minutos en total, 20 o 25 de ellos de horno sin tener que estar pendiente, y una pechuga mediana abierta por cada una de las 4 personas.

El corte que se usa es el de libro. Se abre cada pechuga a lo largo con un cuchillo afilado, sin llegar al final, y queda una pieza el doble de ancha y la mitad de gruesa, que se rellena y se cierra sobre sí misma o se enrolla. Ese grosor igualado es lo que permite que la carne se haga entera en el mismo tiempo que tarda el queso en fundirse.

Al comprar, busca pechugas enteras de tamaño parecido, frescas, de carne rosada y sin zonas blanquecinas. Si una es mucho más gruesa que las demás, aplana la parte alta con el rodillo entre 2 hojas de papel de horno. Para el relleno van bien los quesos que funden sin soltar mucho aceite, como el gouda, el edam o la mozzarella en lonchas, y un bacon en lonchas finas, ahumado o no según tu gusto. Con 2 lonchas de cada por pechuga hay relleno suficiente sin que se salga en el horno. Tanto el queso como el bacon llevan sal, así que la carne apenas necesita más sazón.

Información nutricional(por ración)

Energía

340 kcal

Hidratos

2 g

Grasas

20 g

Proteínas

36 g

¿Cuántos comensales?
4
Pechuga de pollo
Pechuga de pollo
al gusto
Queso
Queso
al gusto
Bacón
Bacón
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Avecrem Pollo
1 pastilla
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Paso 1 de 1

Abre, rellena y hornea las pechugas

Pon a calentar el horno, resistencias superior e inferior, a 200 °C. Mientras se calienta, limpia las pechugas de pollo de grasa y restos de cartílago y ábrelas a lo largo en forma de libro con un cuchillo bien afilado, sin llegar al otro extremo para que no se separen. Deshaz con los dedos la pastilla de Avecrem Pollo y reparte la mitad por el interior de las pechugas. No añadas sal: la pastilla, el queso y el bacon ya aportan bastante.

Coloca 2 lonchas de queso y 2 de bacon dentro de cada pechuga y ciérrala sobre sí misma, o enróllala si es fina. Rellenar es la parte fácil del plato; lo delicado viene después, así que sujeta bien cada pieza con 1 o 2 palillos para que el queso no se escape al fundirse.

Pon las pechugas en una fuente de horno untada con unas gotas de aceite de oliva virgen extra, dejando hueco entre ellas. Pincela también el exterior con aceite y espolvorea por encima el resto del Avecrem desmenuzado, que ayuda a que doren. Mételas a media altura, baja el horno a 190 °C y hornea entre 20 y 25 minutos según el grosor. Están hechas cuando el exterior está dorado, el queso burbujea por los bordes y, al pinchar donde la pieza es más gruesa, el jugo sale transparente y sin rastro rosado; con termómetro, 74 °C en el centro. Déjalas reposar 2 minutos fuera del horno para que la carne se relaje y quita los palillos antes de servir.

Consejos finales

Sírvelas enteras o cortadas en rodajas gruesas, que dejan ver el relleno, con un puré de patatas cremoso, unas verduras asadas de temporada o una ensalada verde templada que aporte frescor. Si las haces en una fuente amplia, puedes hornear al lado unas patatas en gajos: mételas 15 minutos antes que el pollo y salen a la vez. Con esa misma bandeja de patatas, otro plato que aprovecha el horno es el de muslos de pollo al horno, más económico y con piel crujiente.

Con freidora de aire también funcionan. Colócalas sin amontonar en la cesta, pincélalas con aceite y cocínalas a 180 °C unos 18 a 20 minutos, girándolas a mitad de tiempo. Comprueba el centro igual que en el horno, porque cada aparato calienta distinto, y no prescindas de los palillos: con el aire en movimiento el queso tiende a salirse.

Contra la pechuga seca funcionan los trucos de siempre: iguala el grosor antes de rellenar, para que la parte fina no se pase mientras la gruesa termina, y sácalas del horno en cuanto el jugo salga claro: cada minuto de más reseca la carne magra. Si el queso se derrama, la pieza estaba poco cerrada o llevaba relleno de sobra.

Bien tapadas, las sobras se conservan en frío hasta 3 días. Recaliéntalas tapadas unos 10 minutos en el horno a 160 °C o en la sartén a fuego suave; en el microondas el bacon se ablanda. También se pueden congelar ya cocinadas hasta 3 meses.

Para otras formas de llevar el pollo al horno, prueba la pechuga de pollo rellena al horno; si prefieres cuchara, un pollo guisado, y para un día especial, un solomillo al horno.

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