Quedarte sin huevos a media tarde no te obliga a renunciar a la merienda: este bizcocho sin huevo se sostiene con yogur, aceite y leche evaporada, y se hace en un bol con unas varillas hasta quedar esponjoso, una receta fácil de recordar porque el propio envase del yogur sirve de medida. Las cantidades llenan un molde de 20 cm, 4 personas con porciones generosas, y en unos 50 minutos lo tienes listo, de los que entre 35 y 40 son de horno.

Cada ingrediente cumple aquí una función que en otros bizcochos hace el huevo. El yogur natural, mejor sin azúcar, aporta acidez y humedad, y esa acidez refuerza el efecto de la levadura química en el horno. La leche evaporada, más concentrada que la normal, da cuerpo y algo de dulzor tostado. En cuanto al aceite de oliva virgen extra, elige una variedad suave, como la arbequina, si no quieres que su sabor afrutado se note demasiado. Y la levadura tiene que ser química, la de repostería en sobre, no la fresca de panadería, que necesita fermentar.

Hornéalo a 180 °C, con calor por arriba y por abajo, y mantén la puerta cerrada al menos los primeros 30 minutos, porque sin huevo la estructura es más frágil y se hunde con facilidad si entra aire frío. Si lo preparas para alguien con alergia al huevo, revisa también las etiquetas de la levadura y del yogur por si indican trazas. Con la misma técnica del vaso de yogur puedes hacer el bizcocho de yogur tradicional, con huevo, y comparar las 2 migas.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

11 g

Fibra

1.2 g

Proteínas

4.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Yogurt natural
Yogurt natural
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 vaso de yogurt
Leche evaporada
Leche evaporada
al gusto
Azúcar blanco
Azúcar blanco
125 gramos
Harina
Harina
225 gramos
Levadura
Levadura
2 sobres
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Paso 1 de 1

Bate la masa y hornea a 180 °C

Precalienta a 180 °C, resistencias arriba y abajo. Vacía el yogur natural en un bol amplio y usa su envase limpio para medir 1 vaso de aceite de oliva virgen extra. Añade la leche evaporada, unos 125 ml como orientación, y los 125 g de azúcar, y bate con varillas 2 o 3 minutos, hasta tener una crema lisa en la que el azúcar ya no cruja.

Tamiza encima los 225 g de harina con los 2 sobres de levadura química e intégralos con movimientos envolventes, solo hasta que no queden restos secos: si bates de más, la miga sale apretada. Vierte la masa en un molde de unos 20 cm untado con aceite y espolvoreado con harina y hornéalo a media altura entre 35 y 40 minutos, sin abrir antes de la media hora. Está hecho cuando la superficie se ve dorada y un palillo sale limpio del centro. Si sale húmedo, dale 5 minutos más. Déjalo templar 10 minutos en el molde antes de pasarlo a una rejilla.

Consejos finales

Si el bizcocho se hunde en el centro, casi siempre es porque se abrió el horno antes de tiempo o porque le faltaban unos minutos; la próxima vez, espera a la media hora y pincha siempre en el centro, no en el borde. Si queda seco, prueba a sacarlo 5 minutos antes, porque cada horno calienta distinto, y si la parte de arriba toma color demasiado pronto, cúbrela con papel de aluminio el resto del tiempo.

Saca el yogur y la leche de la nevera un rato antes, para que estén a temperatura ambiente y la masa suba de forma uniforme, y tamiza siempre la harina con la levadura: son trucos que no cuestan nada y evitan los grumos amargos en la miga.

Guárdalo bien envuelto en film o en una caja hermética y aguanta tierno 3 o 4 días a temperatura ambiente. También se congela muy bien, entero o en porciones, hasta 3 meses: descongélalo a temperatura ambiente y, si lo quieres como recién hecho, dale 10 segundos de microondas por porción. Si tienes prisa, el bizcocho al microondas se hace en pocos minutos, aunque con una miga menos dorada.

La masa admite añadidos sin cambiar las cantidades base. La ralladura de un limón o de una naranja la perfuma, en la línea del bizcocho de yogur de limón, y unos dados de manzana repartidos por encima antes de hornear la hacen más jugosa, como el bizcocho de yogur con manzanas. A la hora de llevarlo a la mesa, basta con espolvorear azúcar glas cuando ya esté frío.

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