Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Lleva 1 kg de patata agria cortada fina, una crema de 2 huevos, 200 g de nata y 200 ml de leche entera, queso rallado, 55 g de mantequilla, sal, pimienta blanca, nuez moscada al gusto y Avecrem Sazonador Ajo y Perejil.
Corta las patatas en láminas de 2 a 3 mm y de grosor parejo y hornéalas a 190 °C entre 45 y 50 minutos, hasta que la punta de un cuchillo atraviese el centro sin resistencia. Si se doran antes, cúbrelas con aluminio.
Además de la pimienta blanca y la sal, añadir sazonador de ajo y perejil, una pizca de nuez moscada y una combinación de quesos como el gruyer o el emmental eleva el perfil de sabor.
Son la guarnición perfecta para carnes asadas (solomillo, lomo de cerdo o cordero), aves al horno y pescados a la plancha, o como plato único con una ensalada verde.
No es recomendable, ya que la patata cocinada tiende a cambiar su textura al descongelarse y la salsa con nata puede separarse perdiendo su cremosidad.
Bien tapadas en la nevera aguantan 2 o 3 días. Al día siguiente se cortan en porciones firmes que puedes calentar en el horno a 170 °C unos 15 minutos o dorar en una sartén antiadherente.
Puedes sustituir la nata por una combinación de leche entera y leche evaporada, o utilizar crema vegetal de avena o soja, o preparar una bechamel ligera.
Los quesos de pasta prensada con buen contenido graso como el gruyer, el emmental, el comté o un buen queso semicurado rallado son ideales para fundir y crear una costra dorada.
No es imprescindible si se cortan finas, ya que se cuecen directamente en la mezcla láctea dentro del horno. Si tienes poco tiempo, puedes escaldarlas 4 o 5 minutos para reducir el tiempo de horno.
Gallina Blanca Chef Guía
Patatas gratinadas
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