Hornear primero la cebolla y después el pollo encima de las patatas es lo que convierte este pollo al horno con patatas y cebolla en un asado jugoso, con una base que se confita en la grasa y los jugos de la carne. Sirve a 4 personas y, entre preparar, dorar la cebolla y asar, calcula alrededor de 1 hora y 20 minutos, de los que solo unos 15 son de trabajo con las manos.

La pieza de pollo marca el tiempo. Los muslos y contramuslos aguantan mejor el horno y siguen jugosos aunque te pases unos minutos; la pechuga es más magra y se seca antes, así que, si la usas, métela 10 minutos más tarde. Un pollo entero cortado en 8 trozos reparte bien ambas partes. Para la patata, elige una variedad de asar o de uso general, como agria o monalisa, que se dora por fuera sin deshacerse en la base de la cazuela.

El truco para que la patata no quede cruda debajo del pollo es cortarla en rodajas de medio centímetro, todas iguales, y dar a la cebolla 15 minutos de ventaja a 180 °C. El ajo entero, el romero y el laurel perfuman el jugo del fondo, que a mitad de horneado se moja con vino blanco y un poco de caldo para que haya salsa con la que regar cada ración.

Son, en el fondo, unas patatas panaderas con el pollo asándose encima, y por eso es una receta casera fácil que pide poca atención: mientras la cebolla se dora, el pollo se marina y la patata se corta.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

30 g

Grasas

4 g

Fibra

28 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
100 mililitros
Cebolla
Cebolla
2 unidades grande
Patata
Patata
4 unidades grande
Laurel
Laurel
2 hojas
Ajo
Ajo
1 cabeza
Limón
Limón
1 unidad
Romero
Romero
2 ramitas
Canela
Canela
2 ramas
Hierbas provenzales
Hierbas provenzales
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Pollo al horno con patatas y cebolla

Paso 1 de 7

Dora la cebolla en el horno

Dora la cebolla en el horno

Pon a calentar el horno, 180 °C con calor por los 2 lados. Corta las 2 cebollas grandes en juliana fina, lo más delgada que puedas: cuanto más fina, antes se ablanda y mejor se carameliza. Repártela en el fondo de una cazuela o fuente apta para horno, de unos 30 x 40 cm, para que luego quepa todo en una sola capa.

Riega con unos 50 ml de 100 ml de aceite de oliva virgen extra, sala ligeramente y remueve a mano para que cada tira quede impregnada. Hornea 15 minutos, el tiempo que necesita la cebolla para perder firmeza y empezar a tomar color en los bordes. Esa ventaja tiene su razón: si entrara a la vez que el pollo, seguiría cruda y blanca cuando la carne ya estuviera hecha.

Paso 2 de 7

Marina el pollo

Marina el pollo

Mientras la cebolla está en el horno, prepara el pollo troceado; lo más agradecido son muslos y contramuslos, o un pollo entero cortado en 8 piezas. Sécalo bien con papel absorbente, porque la piel húmeda no se tuesta. Ponlo en un bol grande y añade unos 30 ml de aceite, sal, pimienta, medio limón exprimido y 1 cucharadita de hierbas provenzales, o al gusto.

Masajea las piezas para que el aliño llegue a todos los huecos, también bajo la piel si puedes levantarla un poco con los dedos. Corta la otra mitad del limón en 2 o 3 trozos y resérvala para meterla después en la fuente. Deja el pollo en el bol mientras terminas los pasos siguientes: con esos 15 minutos basta para que el limón y las hierbas se noten en la carne.

Paso 3 de 7

Corta las patatas en rodajas

Corta las patatas en rodajas

Pela las 4 patatas grandes, lávalas y haz rodajas de medio centímetro de grosor. La medida importa más que la variedad: si unas rodajas tienen 3 mm y otras 1 cm, las finas se deshacen y las gruesas quedan duras en el centro. Una mandolina ayuda a que salgan iguales; con cuchillo, apoya la patata sobre una cara plana para que no ruede.

Sécalas con un paño limpio, sálalas ligeramente y aliña con 1 cucharada del aceite que te queda. Así llegan a la fuente con una película de grasa que favorece el dorado en los bordes, mientras la parte de abajo se cuece en los jugos del pollo y de la cebolla. Si las cortas con antelación, guárdalas en agua fría y sécalas justo antes de usarlas, para que no se oscurezcan.

Paso 4 de 7

Coloca la patata sobre la cebolla

Coloca la patata sobre la cebolla

Saca la cazuela del horno con cuidado cuando la cebolla esté dorada y sube la temperatura a 200 °C. Reparte las rodajas de patata sobre la cebolla, ligeramente solapadas, formando una capa uniforme que cubra toda la base. No las amontones en el centro: las que quedan en una segunda o tercera capa tardan bastante más y salen pálidas.

Esta cama de cebolla y patata cumple 2 funciones. Por un lado, separa el pollo del fondo, de modo que la carne no se pega ni se hace en su propio jugo. Por otro, recoge la grasa y el sabor que suelta el pollo al asarse, y eso consigue que la patata quede tierna y sabrosa por dentro y con los bordes tostados.

Paso 5 de 7

Monta el pollo con los aromáticos

Monta el pollo con los aromáticos

Coloca encima de las patatas las piezas de pollo marinadas, con la piel mirando arriba y algo de espacio entre ellas para que el aire caliente circule y la piel se tueste. Vierte por encima el aliño que haya quedado en el bol. Reparte el laurel y las 2 ramitas de romero y, si quieres un contraste aromático, las 2 ramas de canela, que dan un fondo dulce y suave al jugo.

Pon en el centro la cabeza de ajo entera, sin pelar; si la cortas por la mitad en horizontal, se confita antes. Añade los trozos de limón reservados y riega con el aceite restante. Al final del horneado los dientes de ajo salen cremosos y se pueden apretar con el tenedor para untarlos sobre la patata o mezclarlos con la salsa del fondo.

Paso 6 de 7

Hornea el pollo con patatas y moja con vino y caldo

Hornea el pollo con patatas y moja con vino y caldo

Coloca la cazuela a media altura (horno a 200 °C) y hornea unos 25 minutos, hasta que la piel del pollo esté dorada y las patatas empiecen a ablandarse. En ese momento vierte un buen chorro de vino blanco, más o menos 100 ml, y unos 200 ml de Caldo Casero de Pollo 100% Natural, repartidos por los huecos y no por encima del pollo, de modo que la piel no se reblandezca.

Vuelve a hornear otros 20 a 25 minutos. El vino aporta acidez y el caldo evita que el fondo se queme mientras se forma una salsa corta. Si a mitad de este tiempo ves que la superficie se tuesta demasiado, cubre la cazuela con papel de aluminio. Si, al contrario, el fondo se seca antes de tiempo, añade otro chorrito de caldo caliente por el borde.

Paso 7 de 7

Comprueba el punto, reposa y sirve

Comprueba el punto, reposa y sirve

El pollo está listo cuando, al pinchar el muslo por su zona más gruesa, junto al hueso, el líquido que asoma es claro, ya no rosado, o cuando un termómetro marca 75 °C en el centro. La patata tiene que atravesarse sin resistencia y la mayor parte del líquido se habrá evaporado, dejando una salsa justa en el fondo.

Saca la cazuela y deja reposar el asado 5 minutos fuera del horno: los jugos se asientan dentro de la carne y no se escapan al cortarla. Retira el laurel, el romero, la canela y el limón. Sirve cada ración con pollo, una buena cama de patata y cebolla y una cucharada de salsa por encima, y reparte los dientes de ajo confitados.

Consejos finales

Sírvelo directamente en la cazuela, con pan para mojar en el jugo del fondo y una ensalada con algo ácido, como tomate con cebolleta o canónigos con vinagreta, que equilibra la grasa del asado. Si comen niños, aparta antes unas piezas sin limón ni romero, porque a algunos les cuesta el sabor de las hierbas.

Las patatas son el mejor indicador del plato. Si el pollo ya está a 75 °C y la patata sigue firme, saca la carne a una fuente tapada y deja la cazuela 10 minutos más en el horno; la patata se termina sin que el pollo se seque. Si ocurre al revés y la piel sigue pálida, pon el grill a 220 °C los 5 últimos minutos y vigila de cerca, porque se quema en un momento.

Guardado en un recipiente cerrado, el pollo al horno con patatas y cebolla aguanta 3 días refrigerado. Para recalentarlo, vuelve a meterlo al horno, a 180 °C, durante 15 minutos con una cucharada de caldo, en lugar del microondas, que ablanda la piel. El pollo deshuesado que quede sirve para unas croquetas, para un bocadillo con la cebolla confitada o para un arroz rápido mojado con el jugo de la cazuela. La patata asada congela mal porque se vuelve harinosa; la carne sola sí aguanta 2 o 3 meses en el congelador.

Para cambiar de pieza tienes los muslos de pollo al horno, más rápidos, o el pollo al horno con vino blanco, con más peso del vino en la salsa. Y si buscas una versión con el pollo entero, el pollo al horno clásico sigue el mismo principio de calor alto y reposo antes de cortar.

Valora esta recetas 50 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras