Cuando llega la Cuaresma, las torrijas al horno permiten preparar en casa el dulce de esos días sin freír: pan empapado en leche aromatizada, pasado por huevo, dorado con el grill y bañado en miel. En unos 50 minutos, contando el remojo y el horno, tienes una bandeja para 6 personas a partir de 1 barra de pan.

Las torrijas, o torrejas, aparecen ya en textos castellanos de finales del siglo XV y con el tiempo quedaron ligadas a la Semana Santa, como postre tradicional de esos días y como manera de aprovechar el pan del día anterior. Según la región se hacen con leche y canela, con vino, con almíbar o, como aquí, con miel. El pan sigue siendo la clave: una barra de miga prieta y un día de vida absorbe la leche sin deshacerse, mientras que el pan de molde se rompe al rebozarlo.

Fíjate sobre todo en la temperatura y en el grosor. La leche tiene que calentarse sin llegar a hervir, retirándola cuando humea, para que suelte el aroma de la canela y de los cítricos sin formar nata; y las rebanadas deben medir alrededor de 1 cm, porque más finas se deshacen y más gruesas quedan secas en el centro. El horno dora todas a la vez y evita estar junto a una sartén de aceite caliente, así que esta versión resulta más cómoda cuando hay que preparar muchas. Para comparar con otra receta de la casa, tienes las torrijas caseras.

Información nutricional(por ración)

Energía

323 kcal

Hidratos

57 g

Grasas

2 g

Fibra

12 g

Proteínas

6 g

¿Cuántos comensales?
6
Pan
Pan
1 barra en rebanada de 1 cm. aproximadamente
Limón
Limón
1 unidad piel
Naranja
Naranja
1 unidad piel
Canela
Canela
2 ramas
Canela
Canela
2 cucharadas molida de té
Azúcar blanco
Azúcar blanco
50 gramos
Huevo
Huevo
6 unidades
Miel
Miel
250 gramos
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Paso 1 de 4

Infusiona la leche con canela y cítricos

Corta la barra en rebanadas de 1 cm y colócalas en una fuente honda, en una sola capa. Si el pan es del día anterior, mejor: está más seco y absorbe sin romperse.

Pon la leche en una olla grande, cerca de 1 litro para una barra, con la piel del limón y la de la naranja, solo la parte de color, sin lo blanco, que amarga. Añade las 2 ramas de canela y los 50 g de azúcar. Caliéntala a fuego medio, removiendo para que el azúcar se disuelva, y retírala cuando empiece a humear y salgan burbujas pequeñas en el borde, sin que llegue a hervir. Tápala y deja que repose 10 minutos para que tome el aroma.

Cuela la leche y viértela caliente sobre las rebanadas. Dales la vuelta para que se empapen por completo, hasta el centro: las zonas que queden secas saldrán duras del horno.

Paso 2 de 4

Reboza el pan en huevo batido

Bate los 6 huevos en un bol amplio hasta que la mezcla sea homogénea. Forra la bandeja del horno con papel vegetal y pon el horno a 160 °C en modo grill, con la rejilla en la parte superior.

Toma las rebanadas empapadas con una espumadera o con la mano abierta, con mucho cuidado, porque están blandas y se rompen con facilidad. Deja que escurran un segundo para que caiga el exceso de leche, pásalas por el huevo batido por ambos lados y colócalas sobre el papel vegetal, separadas unos 2 cm para que el calor circule y se doren también por los bordes.

Si el pan está demasiado mojado, el huevo resbala y no se agarra; en ese caso, deja reposar las rebanadas unos minutos sobre una rejilla antes de rebozarlas.

Paso 3 de 4

Dora las torrijas al horno y báñalas en miel

Hornea las torrijas con el grill a 160 °C hasta que la superficie esté dorada, de 10 a 15 minutos dependiendo del horno. Vigílalas a través del cristal: el grill tuesta muy deprisa y el paso de dorado a quemado es cuestión de poco. Cuando estén doradas por arriba, gíralas con una pala ancha y dora la otra cara unos minutos más; si alguna se tuesta antes que el resto, cámbiala de sitio en la bandeja.

Mientras, pon en una olla los 250 g de miel con un chorro de agua y llévala al fuego hasta que hierva y quede un almíbar fluido. Cuando las torrijas estén bien doradas, pasa cada una por la miel caliente durante 1 minuto, girándola para que la absorba por ambos lados, y déjala sobre una rejilla.

Paso 4 de 4

Deja templar y sirve las torrijas

Deja reposar las torrijas sobre una rejilla o en un plato hasta que estén tibias, unos 15 minutos, para que la miel se asiente y deje de gotear. Si ha sobrado almíbar, rocía un poco más por encima cuando estén frías: les da brillo y las mantiene jugosas.

Antes de servir, espolvorea por encima las 2 cucharadas de canela molida, repartidas con un colador pequeño para que caigan de forma uniforme. Sírvelas tibias o a temperatura ambiente, con un café o un té. Al día siguiente, frías de la nevera, están más asentadas y el almíbar ha calado hasta el centro, así que mucha gente las prefiere así. Si las vas a llevar a otra casa, transpórtalas en una fuente con borde, para que la miel no se derrame.

Consejos finales

Bien tapadas, las torrijas al horno se mantienen hasta 3 días refrigeradas, y por eso muchas casas las preparan de víspera: con un día de reposo, la miel cala y la textura se vuelve más cremosa. Sácalas 20 minutos antes de servirlas si no te gustan muy frías. No se congelan bien, porque el pan empapado se deshace al descongelarse.

Al ir al horno, es fácil de multiplicar: con 2 bandejas a la vez, intercambiando su altura a mitad del dorado, sacas el doble sin más trabajo. Si es la primera vez que las haces, sigue el baño en miel paso a paso, de 1 en 1, para que ninguna se quede demasiado tiempo en el almíbar.

Corta rebanadas de 1 cm de una barra del día anterior y descarta el pan de molde, que se deshace con la leche caliente; con ese truco casi ninguna se rompe al rebozarla. Si salen secas por dentro, el pan no llegó a empaparse hasta el centro; si se desmoronan, pasaron demasiado tiempo en remojo o el pan era muy tierno.

Cuando se queman por fuera antes de dorarse de forma pareja, baja la bandeja un nivel y vigila el grill a través del cristal.

La leche se puede cambiar por una bebida vegetal de avena o de almendra, y el baño de miel por un almíbar de azúcar y agua si prefieres un dulzor más neutro. Para una versión con vino, prueba las torrijas al vino tinto; y si quieres algo distinto en la misma mesa de Semana Santa, las torrijas de calabaza y canela o los torradetes de Santa Teresa o torrijas completan la bandeja con otros sabores.

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