Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Hay multitud de recetas con las que combinar la mermelada de tomate. Entre todas, te recomendamos la que incluye brocheta de pollo. A continuación, te dejamos con la receta:
1. Intercalamos el pollo con cebolla y pimiento verde y rojo y coronamos con un cherry.
2. Ponemos en la parrilla o plancha que tengamos disponible y cocinamos hasta que esté lista.
3. Por último pincelamos con un poco de mermelada de tomate por encima y caramelizamos unos segundos.
4. Para presentar podemos poner un cuenco con un poco de mermelada y listo.
Esperamos que sea de utilidad y que tengas buen provecho.
Hay multitud de recetas que incluyen yogures. Nosotros te recomendamos, por ejemplo, un postre frío de yogur y piña. Esta es la receta.
Ingredientes: Base de bizcocho o madgalenas + Piña en su jugo + 500 gramos de yogur + 2 sobres de gelatina neutra.
Elaboración:
1. Ponemos en el fondo del recipiente el molde de bizcocho.
2. Añadimos rodajas de piña los los laterales.
3. Ponemos la gelatina neutra en un bol con 5 cucharadas del jugo de la piña y dejamos que esponje unos minutos.
4. Ponemos el yogur en un bol y añadimos piña picada en trozos pequeños y removemos bien.
5. Diluimos la gelatina en el microondas 30 segundos y la añadimos al yogur.
6. Removemos bien y ponemos la mezcla en el molde. Metemos el molde en la nevera unas horas (dos aprox.) hasta que cuaje.
7. Sacamos el molde de la nevera y desmoldamos ya frío y bien cuajado.
8. Servimos y disfrutamos.
Aconsejar una alimentación adecuada para las personas de la tercera edad es muy complicado, ya que no todo el mundo al llegar a la vejez presenta las mismas casuísticas. Puede ser que seas hipertenso, o diabético, o que ya no digieras bien según qué alimentos. Por ello, lo que sí podemos hacer, es darte unos consejos para aplicarlos a tu alimentación diaria.
El primero, aunque sea de perogrullo, es muy importante. A pesar de los años, la dieta tiene que ser tan variada como para una persona joven. No digas que no a los hidratos provenientes de las legumbres o la pasta, ni a las proteínas, dando más importancia a las de origen vegetal (quinoa, soja texturizada) antes que a las animales y dentro de estas últimas, prioriza por las carnes blancas como la de pavo o pollo.
El desayuno es importante, ya que te dará energía para todo el día. También es algo que todos sabemos, pero pocos ponemos en práctica. Por ello intenta que haya siempre una fuente de hidratación, favoreciendo el consumo de infusiones frente al café, algo de proteína como los huevos o el queso fresco, una fécula como pan o muesli integral, y una pieza de fruta.
¿Sabías que la sensación de sed disminuye con la edad? bebe aunque no tengas sed, un vasito de agua cada par de horas, y también come aunque no tengas hambre en forma de comidas pequeñas.
Con la vejez llegan los problemas con los huesos, y las dos maneras en los que puedes enfrentarlos es aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio, como los lácteos, y con una actividad física moderada. Además, también pierde fuerza la mandíbula, pero esto no implica que no puedas disfrutar de la comida. Los flanes, las cremas y las gelatinas son perfectas para poder disfrutar de las comidas.
Por último, la tan temida sal. Para evitarla sin perder sabor prueba a jugar con las especias; te ayudarán a darle mucho sabor a las comidas sin darte problemas en la tensión.
La cena es ese momento del día donde, o terminas bien tus comidas o lo tiras todo por la borda. Lo importante no son tanto las recetas, sino que recuerdes pequeñas líneas que no es conveniente cruzar.
Lo primero, controla los hidratos. La pasta, el arroz y la fruta es mejor que la dejes para antes de cenar. Tu metabolismo se está preparando para irse a dormir, así que reduce y mucho su actividad, haciendo que esta fuente rápida de energía se convierta en grasa.
En segundo lugar, opta por proteínas magras. De esta manera haz platos en los que la carne magra, como el pollo, el pavo o el conejo sean los protagonistas. Si no quieres comer carne, lánzate a por los pescados blancos. Y si eres vegetariano, platos con tófu, quinoa o soja texturizada pueden ser buenas fuentes de proteína vegetal.
Puedes aderezar tus recetas con algún lácteo como por ejemplo el mascarpone, el queso fresco o quesos blancos desnatados.
Gallina Blanca Chef Guía
Tarta de zanahorias con mermelada de naranja
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