El solomillo a la naranja es un guiso corto de cerdo en el que la carne se dora entera y termina de hacerse en una salsa de sofrito, vino blanco y zumo de naranja, ligada al final con un poco de nata. Los 2 solomillos se reparten entre 4 personas y, sumando el dorado, los 25 minutos de cocción y el corte, este solomillo de cerdo a la naranja queda listo en unos 40 minutos.

La salsa sabe a la fruta que compres, así que merece la pena elegirla bien. Las de zumo, más pequeñas y de piel fina, rinden más líquido que las de mesa, y su mejor momento va del otoño a la primavera, que es cuando llegan las de la campaña española. Si las notas muy ácidas, la nata y el propio sofrito suavizan el conjunto; si son muy dulces, unas gotas de limón equilibran. En el solomillo de cerdo busca piezas de grosor parecido, de unos 400 a 500 g cada una, para que estén listas a la vez.

A diferencia del pato o del pollo a la naranja, que piden horno y tiempos largos, aquí todo pasa en una sola cazuela tapada. El solomillo es una pieza magra y tierna, y cocinarlo entero dentro de la salsa evita que se seque, que es justo lo que suele pasar cuando se corta en medallones antes de tiempo. Sin horno de por medio, es fácil tenerlo a punto tanto un día de fiesta como un domingo cualquiera, y se puede dejar hecho la víspera.

Información nutricional(por ración)

Energía

325 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

16 g

Fibra

1.2 g

Proteínas

33 g

¿Cuántos comensales?
4
Solomillo de cerdo
Solomillo de cerdo
2 unidades
Vino blanco
Vino blanco
125 mililitros
Naranja
Naranja
2 unidades zumo
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
100 mililitros
Pimienta
Pimienta
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 4

Limpia y dora los solomillos enteros

Limpia y dora los solomillos enteros

Retira de los 2 solomillos el exceso de grasa y la telilla plateada que los recubre: pasa la punta de un cuchillo bien afilado por debajo de esa membrana y tira de ella hacia arriba. Si la dejas, al calentarse encoge y curva la carne. Seca las piezas con papel de cocina y salpimiéntalas solo con pimienta negra recién molida, porque la sal llegará con el caldo.

Elige una cazuela amplia o una sartén honda con tapa, vierte el aceite de oliva virgen extra justo para cubrir la base y caliéntalo a fuego medio alto. Cuando el aceite esté caliente, coloca los solomillos y dóralos sin moverlos 2 minutos por cada lado, girándolos hasta que tengan una costra tostada por toda la superficie, unos 8 minutos en total.

No busques que se hagan por dentro en este paso: se trata de dar color, que es lo que luego aporta sabor a la salsa. Los restos dorados que queden pegados al fondo son importantes, así que no limpies la cazuela.

Paso 2 de 4

Añade el sofrito, el Avecrem y el vino

Baja a fuego medio y reparte alrededor de la carne el Sofrito Casero de Tomate y Cebolla, el bote entero. Rompe la pastilla de Avecrem Carne -30% De Sal con los dedos sobre el sofrito y mezcla hasta disolverla.

Vierte los 125 ml de vino blanco y rasca la base de la cazuela con una espátula: al desglasar, lo tostado que dejó la carne se disuelve en la salsa. Deja hervir sin tapa unos 3 minutos, hasta que el vapor ya no huela a vino.

Con la tapa puesta y el fuego suave, cuece 15 minutos. A mitad de ese tiempo da la vuelta a los solomillos para que la cocción sea pareja y comprueba que la salsa no se pega: si la ves demasiado espesa, añade 2 cucharadas de agua. Desde el minuto 10, pincha la parte más gruesa: una pieza fina puede estar ya cerca de los 63 °C, y entonces conviene sacarla antes de que se seque.

Paso 3 de 4

Incorpora el zumo de naranja

Mientras se cuece la carne, exprime las 2 naranjas y cuela el zumo para quitar las pepitas y la pulpa gruesa, que en la salsa quedarían como hebras. Si quieres un aroma más intenso, ralla antes un poco de la piel de una de ellas sin llegar a lo blanco, que amarga.

Pasados los 15 minutos, destapa y vierte el zumo sobre la salsa. Mezcla con el sofrito y riega los solomillos con una cuchara. Cuece 10 minutos más a fuego suave, ahora sin tapa, para que la salsa reduzca. Si la carne ya estaba en su punto, déjala fuera tapada mientras tanto y devuélvela 1 minuto al final.

El jugo debe salir claro, sin restos rosados intensos; con termómetro, el centro debe estar a unos 63 °C. El zumo no debe hervir a borbotones durante mucho rato, porque la naranja cocida en exceso pierde frescura y toma un fondo amargo.

Paso 4 de 4

Corta, liga con la nata y sirve

Saca los solomillos a una tabla y déjalos reposar 3 o 4 minutos tapados con papel de aluminio; así los jugos se reparten y no se escapan al cortar. Córtalos en rodajas de unos 2 cm y resérvalas al calor, en una fuente tapada.

Añade a la cazuela los 100 ml de nata y mezcla con el jugo de cocción a fuego suave durante 2 minutos, hasta que la salsa tenga un color anaranjado uniforme y cubra el dorso de la cuchara. Prueba y rectifica de pimienta. Si prefieres una salsa fina, tritúrala con la batidora antes de añadir la nata.

Vierte la salsa sobre las rodajas y sirve enseguida, acompañado de arroz blanco, puré de patatas o pasta, que recogen bien la salsa. Con invitados da margen, porque la carne aguanta unos minutos al calor sin perder jugosidad mientras terminas la salsa.

Consejos finales

Con cerveza rubia en lugar de parte del zumo la salsa gana un fondo amargo: añade 150 ml junto al vino y reduce el zumo a 1 naranja, porque con las 2 naranjas y la cerveza el sabor se vuelve confuso. Para una salsa más dulce, una cucharadita de miel al añadir el zumo hace el efecto contrario. Quien busque otros contrastes de fruta con cerdo tiene los solomillos de cerdo con Coca-Cola, de salsa más oscura y caramelizada.

La víspera es buen momento para prepararlo, porque la salsa asienta. Guarda la carne entera dentro de la salsa, ya fría, en un táper bien cerrado, hasta 2 días en frío, y córtala al día siguiente: en rodajas se seca antes. Para recalentar, ponla a fuego suave tapada 8 o 10 minutos con un chorrito de agua, sin pasar de un hervor ligero para que la nata no se corte. Se puede congelar sin la nata hasta 3 meses; añádela al recalentar.

Reposar la carne antes de cortarla, para que retenga el jugo, y no acortar el dorado inicial, que da sabor a la salsa, cuentan como trucos de base en cualquier carne guisada. Si aun así la carne te queda seca, la próxima vez sácala de la cazuela en cuanto marque 63 °C y termina la salsa sin ella. Si la salsa queda líquida, dale unos minutos más sin tapa antes de la nata; si espesa demasiado, aligérala con agua o zumo.

Para otras ocasiones, el solomillo al horno y el solomillo de cerdo a la pimienta trabajan la misma pieza, y el pato a la naranja lleva la fruta a una carne más grasa, con horno y más tiempo.

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