La quiche lorraine es una tarta salada de masa quebrada rellena de una crema de huevos y nata con bacon, que se hornea hasta que cuaja como un flan. Esta versión, con masa casera y gratinada con emmental, da para 6 personas y lleva alrededor de 1 hora, contando el horneado en blanco de la base, el horneado final y 10 minutos de reposo.

Viene de Lorena, en el noreste de Francia, y el propio nombre lo delata: la palabra quiche se suele relacionar con el alemán Kuchen, pastel, por la influencia germánica de la región. En sus versiones más antiguas el relleno era solo huevo, nata y tocino; muchas recetas actuales de la zona siguen sin poner queso, mientras que fuera de Francia lo habitual es terminarla con un gruyer o un emmental rallado, como en esta. El puerro, la cebolla o las verduras convierten la tarta en otras quiches distintas, como la quiche de puerro y jamón, todas válidas, pero ya no en una lorraine clásica.

Hacer la masa en casa es más fácil de lo que parece: 250 g de harina, 125 g de mantequilla fría, una yema y muy poca agua. La proporción de 2 partes de harina por 1 de mantequilla da una base que cruje y no se encoge si no la amasas de más. El relleno lleva 5 huevos y 400 ml de crema de leche, lo justo para un molde de 24 a 26 cm. Y la sal ya viene en el bacon y en la pastilla de Avecrem Pollo, así que no hace falta añadir más.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

21 g

Grasas

32 g

Fibra

1.5 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
6
Crema de leche
Crema de leche
400 mililitros
Huevo
Huevo
5 unidades
Avecrem Pollo
1 pastilla
Bacón
Bacón
100 gramos
Queso rallado
Queso rallado
100 gramos tipo emmental

Masa

Harina
Harina
250 gramos
Yema de huevo
Yema de huevo
1 unidad
Mantequilla
Mantequilla
125 gramos
Agua
Agua
1-2 cucharadas muy fría
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Paso 1 de 5

Haz la masa y hornéala en blanco

Haz la masa y hornéala en blanco

Lo primero, el horno: ponlo a 180 °C para que vaya cogiendo temperatura. En un bol, pon los 250 g de harina y los 125 g de mantequilla fría en dados pequeños y frótalos con la yema de los dedos hasta que parezca arena gruesa. Añade la yema y 1 cucharada de agua muy fría, y otra solo si no se une. Amasa lo justo para formar una bola: si la trabajas mucho, la masa se vuelve elástica y encoge al hornearse. Si tienes tiempo, déjala 20 minutos en la nevera envuelta en film.

Estírala a unos 3 o 4 mm y forra un molde engrasado con mantequilla, ajustando bien los bordes. Pincha el fondo con un tenedor, cubre con papel de horno y pon encima garbanzos secos o pesas. Hornea 10 minutos. Este horneado en blanco evita que la base quede cruda y blanda bajo el relleno líquido.

Paso 2 de 5

Dora el bacon en su grasa

Dora el bacon en su grasa

Mientras la base se hornea, corta los 100 g de bacon en dados pequeños o en tiras muy finas. Ponlo en una sartén sin aceite ni mantequilla, a fuego medio: el propio bacon suelta su grasa al calentarse y en ella se fríe. Remueve de vez en cuando durante 5 o 6 minutos, hasta que esté dorado por los bordes y haya soltado buena parte de la grasa.

Escúrrelo sobre papel de cocina. Esa grasa sobrante, si se queda, se separaría de la crema durante el horneado y dejaría la superficie de la quiche aceitosa y la base empapada. Deja que se temple 2 minutos antes de usarlo. Si prefieres que el bacon se note menos, puedes triturar una parte con la crema del paso siguiente y repartir el resto en trocitos por la base.

Paso 3 de 5

Bate la crema de huevo y nata

Bate la crema de huevo y nata

En un bol grande, bate los 5 huevos con unas varillas solo hasta que yema y clara se mezclen. No hace falta que espumen: el aire que metas forma burbujas que suben al hornear y dejan la superficie llena de agujeros. Añade los 400 ml de crema de leche poco a poco, sin dejar de mezclar, hasta tener una crema lisa.

Desmenuza muy fina la pastilla de Avecrem Pollo. Para que no queden grumos, disuélvela primero en 2 cucharadas de la crema templada unos segundos en el microondas y luego incorpórala al resto. No añadas sal, porque el bacon y la pastilla ya aportan la suficiente. Termina con pimienta negra recién molida y una pizca de nuez moscada, que va muy bien con los lácteos. Si prefieres una crema totalmente homogénea, también puedes pasarla por la batidora unos segundos.

Paso 4 de 5

Rellena la base y cubre con queso

Saca el molde del horno y retira con cuidado el papel con los garbanzos, que queman. Sube la temperatura del horno a 190 °C. Pon el molde sobre la bandeja del horno antes de rellenarlo: así lo moverás sin derramar nada.

Reparte el bacon escurrido de manera uniforme por toda la base, sin amontonarlo en el centro, para que haya en cada porción. Vierte la crema de huevo despacio, mejor desde un lado, para que no desplace el bacon y se cuele por todos los huecos. Llena hasta medio centímetro del borde; si sobra crema, no fuerces, porque al hincharse en el horno se desbordaría. Espolvorea por encima los 100 g de emmental rallado. El queso forma una costra dorada que protege la crema del calor directo y le da ese acabado gratinado.

Paso 5 de 5

Hornea hasta que cuaje y reposa

Hornea a 190 °C durante 20 o 25 minutos. Vigila la superficie a partir del minuto 15: si se dora demasiado deprisa, cúbrela con papel de aluminio y deja que el interior termine de hacerse. La quiche está lista cuando la superficie está dorada y, al mover el molde, el centro apenas tiembla, como un flan recién cuajado. Para asegurarte, pincha en el centro con un palillo: debe salir casi limpio, apenas húmedo, porque la crema termina de cuajar durante el reposo.

Sácala y deja que repose unos 10 minutos antes de desmoldar. Recién salida, la crema aún está muy tierna y se rompe al cortarla; templada, gana firmeza y las porciones salen limpias. Desmolda, corta en 6 raciones con un cuchillo grande y sírvela tibia, que es cuando mejor se aprecia el sabor del bacon y del queso.

Consejos finales

Con una ensalada de brotes tiernos o unos tomates aliñados se convierte en una cena completa para 6 personas, y cortada en cuadrados pequeños sirve de aperitivo cuando recibes visitas. Se come tibia o a temperatura ambiente, así que puedes hornearla con una hora de margen.

Si un día vas con prisa, una plancha de masa quebrada comprada te ahorra el primer paso: fórrala igual en el molde y hornéala en blanco con el mismo peso. La masa casera cruje más y sabe más a mantequilla, pero el relleno y los tiempos no cambian.

Una base blanda por debajo indica que el horneado en blanco se quedó corto: la próxima vez, tras los 10 minutos con peso, retira los garbanzos y dale 5 minutos más sin ellos, hasta que el fondo pierda el aspecto crudo. Si el relleno sale agrietado o con textura de tortilla, el horno iba demasiado fuerte o la tuviste más tiempo de la cuenta. Los trucos para clavarla son sacarla cuando el centro aún tiembla un poco y el palillo sale casi limpio, y trabajar la masa con la mantequilla siempre muy fría.

Bien tapada, aguanta un máximo de 3 días en el frigorífico. Recaliéntala en el horno a unos 160 °C durante 10 o 12 minutos mejor que en el microondas, que ablanda la masa. También admite congelación, entera o en porciones, hasta 2 meses; descongélala en la nevera y termina en el horno.

La misma masa admite otros rellenos. La quiche de verduras y la quiche de calabacín cambian el bacon por hortalizas, y la quiche de bacon y queso sube el queso para quien la quiera más intensa.

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