El pulpo a la gallega es pulpo cocido entero, cortado con tijeras en rodajas y aliñado con pimentón, sal gruesa y aceite de oliva virgen extra. Un pulpo de 1 kg se reparte entre 4 personas como tapa o entrante, y el plato está listo en alrededor de 1 hora, de la que casi todo es esperar a que el agua hierva, la cocción y un reposo de 10 minutos.

En Galicia se le llama pulpo á feira porque durante mucho tiempo se cocía y se vendía en las ferias de ganado, en grandes calderos, y se servía en platos de madera. Esa forma de servirlo sigue viva en las pulperías y en fiestas como la del pulpo de O Carballiño, en Ourense, que se celebra cada verano. El aliño cambia poco de una casa a otra: lo que más varía es el pimentón, dulce, picante o una mezcla de ambos, y si se acompaña o no con cachelos, las patatas cocidas en la misma agua.

Con solo 4 ingredientes en la lista, montar la receta es fácil; lo que pide atención es la compra. Un pulpo que ha estado congelado tiene las fibras más relajadas y se ablanda antes, así que lo más práctico es comprarlo ya congelado o congelarlo en casa unos días; descongélalo después en la nevera, entre 24 y 48 horas según el tamaño, y lávalo bien. La segunda clave está en el agua: abundante, para que la temperatura no baje al meter la pieza, y sin sal: la pone el caldo, y la gruesa irá al final. Con el que sobre, el salpicón de pulpo es una forma fresca de aprovecharlo al día siguiente.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

4 g

Grasas

18 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
4
Pulpo
Pulpo
1 kilo
Avecrem Pescado
1 pastilla
Pimentón
Pimentón
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 3

Prepara el agua con el caldo

Prepara el agua con el caldo

Llena una olla grande con agua abundante, la suficiente para cubrir sobradamente el pulpo de 1 kg; como referencia, unos 5 o 6 litros. Pon la tapa y lleva el agua a ebullición fuerte a fuego alto, lo que puede tardar 10 a 15 minutos. Cuando hierva, echa la pastilla de Avecrem Pescado desmenuzada y remueve un momento: el pulpo cogerá ese fondo marino durante toda la cocción. No añadas sal al agua.

Mientras se calienta, revisa que el pulpo esté bien limpio. Si lo has descongelado, lávalo bajo el grifo, frotando las ventosas con los dedos para retirar restos de arena, y comprueba que no conserva la boca, el pico duro que tiene en el centro de los tentáculos; si la tiene, córtala con un cuchillo. Una olla alta y estrecha va mejor que una ancha, porque el pulpo queda sumergido del todo con menos agua.

Paso 2 de 3

Asústalo y cuécelo hasta que esté tierno

Asústalo y cuécelo hasta que esté tierno

Con el agua hirviendo, coge el pulpo por la cabeza, sumérgelo unos segundos y sácalo; repítelo 3 veces y a la tercera déjalo dentro. Es lo que se llama asustar el pulpo: los tentáculos se rizan, la piel se fija y no se desprende durante la cocción.

Mantén un hervor constante a fuego medio alto. El tiempo depende del grosor y de si el pulpo ha estado congelado, así que no te fíes de una cifra cerrada: empieza a comprobarlo a los 20 minutos y, en un pulpo de 1 kg, cuenta con que necesitará entre 20 y 40. Para saber si está hecho, pincha la parte más gruesa de un tentáculo con un palillo o una brocheta: tiene que entrar con una ligera resistencia, como en una patata cocida. Si entra sin ningún esfuerzo y la piel se rompe, se ha pasado; si cuesta, dale 5 minutos más y vuelve a probar.

Paso 3 de 3

Reposa, corta y aliña

Reposa, corta y aliña

Apaga el fuego y deja el pulpo reposar 10 minutos en el agua caliente: termina de hacerse sin que la piel se desprenda y queda más jugoso. Sácalo, escúrrelo bien y córtalo con unas tijeras de cocina en rodajas de alrededor de 1 cm, empezando por los tentáculos; la cabeza también se aprovecha, en trozos pequeños. Las tijeras cortan limpio y la rodaja no se aplasta como con un cuchillo.

Coloca las rodajas en una fuente o, como en las pulperías, en un plato de madera. Espolvorea primero sal en escamas o sal gruesa, después el pimentón, dulce, picante o ahumado, según tu gusto, y termina regándolo con aceite de oliva virgen extra, sin miedo a la cantidad. Ese orden importa: el aceite fija el pimentón y la sal sobre el pulpo. Sírvelo templado, recién aliñado, porque frío pierde textura.

Consejos finales

Los cachelos son el acompañamiento tradicional y aprovechan el agua de la cocción, que ya tiene el sabor del caldo y del pulpo. Cuece en ella unas patatas con piel entre 20 y 25 minutos, hasta que el cuchillo entre sin esfuerzo, córtalas en rodajas gruesas, colócalas debajo del pulpo y alíñalas igual. Así la tapa pasa a ser un plato completo para 4 personas.

Al cortarlo sabrás si has acertado: el pulpo tierno se deja atravesar por la tijera sin esfuerzo y conserva la piel pegada a la carne. Si una rodaja aún está dura, devuelve la pieza al agua caliente unos minutos más; si se ha pasado, la piel se desprende y la carne queda blanda, y conviene darle otra salida, como un salpicón o un guiso. En las pulperías usan trucos que ahorran disgustos: corta un trozo del tentáculo más grueso y pruébalo antes de sacar la pieza entera, y no la escurras al aire durante mucho rato, porque la piel se seca y se arruga.

Cocido y sin aliñar, el pulpo se guarda bien tapado en la nevera un máximo de 2 días. Para tomarlo caliente, sumérgelo 1 o 2 minutos en agua hirviendo antes de cortarlo y aliñarlo. El agua que no uses para los cachelos se puede colar y congelar: es una base excelente para un arroz con pulpo.

Si montas una comida con más platos gallegos, una empanada gallega con atún se prepara con antelación y deja el fuego libre para la olla del pulpo.

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