Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
A continuación te ofrecemos algunos consejos relacionados con tu consulta. Esperemos que te sirvan:
1. Dale a la bienvenida a tu cocina a las especias, uno de los mejores sustitutos a la sal que existen, que además le dará mucho sabor a tus comidas. Entre las más populares tienes el curry, la pimienta, la nuez moscada, la canela, el azafrán, los clavos de olor, el pimiento rojo molido, entre otras. Grandes opciones para experimentar con nuevas recetas y reducir el consumo de sal.
2. Las hierbas aromáticas son otras grandes aliadas en la tarea de sustituir la sal al cocinar. El perejil, el tomillo, la albahaca, el orégano, el laurel, el romero, el cilantro, son opciones maravillosas que le darán a tus platillos un sabor único y especial sin la necesidad de usar demasiada sal. Pruébalas y verás como tus comidas dejarán de ser desabridas.
3. Evita los saborizantes y los caldos comerciales, si adquieres alguno asegúrate de que sea bajo en sal. Además puedes hacer platillos con ingredientes que de por sí ya contengan un poco de sal como el queso y vegetales como el brócoli o la espinaca.
4. Otra alternativa es usar en menores cantidades pero con un poco más de libertad la sal ligera o la sal marina, que contienen menos sodio y afectan en menor medida el organismo. Esto no quiere decir que puedas abusar de ellas, pero son siempre una buena opción.
La cena es ese momento del día donde, o terminas bien tus comidas o lo tiras todo por la borda. Lo importante no son tanto las recetas, sino que recuerdes pequeñas líneas que no es conveniente cruzar.
Lo primero, controla los hidratos. La pasta, el arroz y la fruta es mejor que la dejes para antes de cenar. Tu metabolismo se está preparando para irse a dormir, así que reduce y mucho su actividad, haciendo que esta fuente rápida de energía se convierta en grasa.
En segundo lugar, opta por proteínas magras. De esta manera haz platos en los que la carne magra, como el pollo, el pavo o el conejo sean los protagonistas. Si no quieres comer carne, lánzate a por los pescados blancos. Y si eres vegetariano, platos con tófu, quinoa o soja texturizada pueden ser buenas fuentes de proteína vegetal.
Puedes aderezar tus recetas con algún lácteo como por ejemplo el mascarpone, el queso fresco o quesos blancos desnatados.
Las carnes de caza siempre tiene mucho más sabor y fibra que las carnes que podamos comprar en una carnicería. Nuestro consejo es que hagas recetas donde el producto más importante, donde el sabor protagonista, sea la carne de caza.
Por ello puedes optar por un conejo con verduritas aromatizado al vino blanco. Para ello sella la carne de conejo en una olla y, cuando esté dorada, sácala y resérvala. En esa misma olla, sofríe una cebolla y una vez esté turgente y haya perdido gran parte de su color, añade una dos zanahorias en juliana y unas 5 setas laminadas. Deja que se vayan sofriendo, y cuando las verduras estén listas añade el conejo. Moja todos los ingredientes con un vaso de vino blanco y otro de Caldo Casero de Carne Gallina Blanca y deja que el conejo se vaya haciendo a fuego lento durante 45 minutos. Y listo.
Eso sí, a las carnes de caza les queda genial una buena salsa de vino tinto. Si quieres saber cómo hacer una reducción de esta deliciosa bebida, tienes que probar a hacer tu carne de caza con esta receta de ternera al vino tinto. Sustituye la ternera por la carne que toque, y ya puedes disfrutar de una deliciosa receta.
El acompañamiento ideal para la salsa carbonara es cualquier tipo de pasta, siendo los espaguetis y tallarines las opciones más recomendadas. También combina de maravilla con macarrones o incluso sobre filetes de pollo. Esta versatilidad permite disfrutar de su cremosidad en diversas recetas caseras con un resultado siempre delicioso.
Gallina Blanca Chef Guía
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