Pasta corta, una salsa de tomate con chorizo y salchichas y una capa de queso rallado que se gratina hasta formar una costra dorada: así son estos macarrones al horno. Hay raciones generosas para 4 personas y, contando la cocción de la pasta, la salsa y el horno, tardas unos 35 minutos en llevarlos a la mesa.

La pasta manda en este plato. Los macarrones rayados, con estrías por fuera, retienen más salsa que los lisos, y un formato grueso aguanta mejor el paso por el horno sin deshacerse. En el embutido, un chorizo curado que suelte bien su grasa roja tiñe y perfuma el tomate; si es picante, el plato gana carácter, aunque para los niños suele funcionar mejor el dulce. Para el queso, una mezcla para gratinar con emmental o mozzarella da la capa que se estira, y un poco de parmesano deja la costra más tostada.

La clave técnica es sacar la pasta 1 o 2 minutos antes de lo que indica el paquete: en el horno sigue absorbiendo salsa y, si entra en su punto, sale blanda. Gratina a 200 °C en la parte media-alta y vigila los últimos minutos, porque el queso pasa de dorado a quemado muy rápido. Se puede dejar la fuente montada con antelación, lo que la hace fácil de encajar en una comida con invitados: solo queda hornear en el último momento.

Información nutricional(por ración)

Energía

580 kcal

Hidratos

62 g

Grasas

26 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
4
Chorizo
Chorizo
1 trozo segun gusto
Salchicha
Salchicha
1 paquete
Tallarines a la Parmesana
Queso rallado
Queso rallado
1 bolsa
Tomate
Tomate
2 botes
Chorizo
Chorizo
1 trozo segun gusto
Salchicha
Salchicha
1 paquete
Pasta
Pasta
1 kilo
Queso rallado
Queso rallado
1 bolsa
Tomate
Tomate
2 botes
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Paso 1 de 3

Cuece la pasta y dora el embutido

Pon al fuego una olla grande con abundante agua y una pizca de sal. Cuando hierva con fuerza, añade los macarrones y dales un par de vueltas con la cuchara al principio, que es cuando se pegan al fondo. Cuécelos 1 o 2 minutos menos de lo que marque el paquete, normalmente entre 8 y 10 minutos: tienen que quedar firmes en el centro, porque terminarán de hacerse en el horno. Reserva medio vaso del agua de cocción y escúrrelos sin pasarlos por agua fría, que les quita el almidón que ayuda a que la salsa se agarre.

Mientras la pasta se cuece, corta el chorizo en rodajas finas o en dados y las salchichas en trozos de 1 cm. Pon una sartén amplia a fuego medio, sin aceite, y añade primero el chorizo: en 2 o 3 minutos suelta su grasa, que sirve para cocinar el resto. Incorpora entonces las salchichas y dóralas 4 o 5 minutos, hasta que estén tostadas por fuera y sin rastro rosado por dentro.

Paso 2 de 3

Mezcla el tomate con embutido y pasta

Con el embutido ya dorado, baja el fuego y vierte los 2 botes de tomate frito en la sartén. Remueve y deja que se cocine a fuego suave 3 o 4 minutos, raspando el fondo para despegar lo que se haya tostado, que es donde está buena parte del sabor. La salsa está lista cuando la grasa del chorizo se ha integrado en el tomate y todo tiene un color uniforme, rojizo y brillante. Sala solo al final, si acaso: con el chorizo y las salchichas casi nunca hace falta.

Añade los macarrones escurridos a la sartén o, si no caben, pásalo todo a un bol grande. Mezcla con una cuchara de madera, con movimientos envolventes, hasta que cada macarrón quede cubierto de salsa y los trozos de embutido se repartan por igual. La mezcla debe quedar jugosa, con algo de salsa suelta en el fondo; si la ves seca, añade un poco del agua de cocción reservada, porque en el horno se secará algo más.

Paso 3 de 3

Cubre de queso y gratina

Calienta el horno a 200 °C, arriba y abajo. Pasa la pasta a una fuente apta para horno y extiéndela en una capa uniforme, sin apretar, para que el calor circule entre los macarrones. Una fuente amplia y no muy honda funciona mejor que una profunda: hay más superficie de costra y el centro se calienta antes.

Reparte la bolsa de queso rallado por toda la superficie, llegando hasta los bordes. Mete la fuente en la parte media-alta del horno y hornea entre 10 y 12 minutos; si quieres una costra más tostada, enciende el gratinador los últimos 2 o 3 minutos sin perderla de vista. Están listos cuando el queso se ha fundido por completo, burbujea en los bordes y tiene manchas doradas. Déjalos reposar 2 minutos fuera del horno antes de servir: la salsa se asienta y las raciones salen enteras.

Consejos finales

Para comidas con invitados, adelanta trabajo con trucos de anfitrión muy simples: monta la fuente sin el queso, tápala y guárdala en la nevera hasta 24 horas, y cuando llegue el momento añade el queso y hornea entre 15 y 20 minutos, porque entra fría. Antes de taparla, comprueba que la mezcla queda jugosa; si no, suma un par de cucharadas de agua de cocción, ya que la pasta sigue absorbiendo salsa mientras espera.

Ya gratinados, se conservan 3 días en la nevera y admiten congelación hasta 2 meses, aunque la pasta queda algo más blanda. Recaliéntalos a 180 °C, tapados con papel de aluminio los primeros 10 minutos para que no se sequen, o en el microondas con una cucharada de agua por ración.

El relleno de chorizo y salchicha es solo una de las versiones posibles. Cambia las salchichas por carne picada dorada en la grasa del chorizo, siempre hasta que no quede nada rosado, y tendrás unos macarrones con carne picada y tomate frito al horno; si cubres la pasta con una capa fina de bechamel antes del queso, el gratinado queda más cremoso, como en los macarrones con bechamel. Para una versión vegetariana, sustituye el embutido por champiñones laminados salteados hasta que pierdan el agua. Y si prefieres sartén y no horno, los macarrones con chorizo giran alrededor de la misma idea, mientras que los macarrones con tomate son la opción más sencilla.

Cuando salen secos, la causa suele ser la pasta, que se coció de más; sácala antes del agua en la siguiente tanda. Si el queso se dora y el interior sigue tibio, baja la fuente a media altura, reduce a 180 °C y deja 5 minutos más. En la mesa, una ensalada de lechuga, tomate y cebolla con vinagreta suave compensa la intensidad del chorizo.

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