Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La base tradicional se compone de pasta corta tipo macarrón, salsa de tomate aromatizada con ajo y albahaca fresca, aceite de oliva y un toque de queso, en esta versión queso fresco de Burgos para una textura suave.
La salsa va en crudo: deja el tomate pelado en dados, el ajo, la albahaca y el aceite reposando en un bol y echa encima los macarrones recién escurridos y muy calientes. Si notas la mezcla seca, añade 2 o 3 cucharadas del agua de cocción.
Deja que el ajo repose en el aceite con la albahaca al menos 10 minutos antes de mezclar, para que lo perfume. Si te gusta el picante, añade una guindilla picada justo antes de servir, y usa tomates bien maduros de temporada.
Al tratarse de un plato rico en hidratos de carbono, marida a la perfección con entrantes ligeros como ensaladas verdes, crudités con vinagreta suave o verduras asadas.
Se recomienda congelar únicamente la salsa napolitana por separado en un recipiente hermético. La pasta cocida tiende a perder textura y soltar agua al descongelarse.
Están en su mejor momento el mismo día. Si guardas una ración, tápala y métela en la nevera en cuanto se temple, por el ajo crudo en aceite, y tómala como mucho al día siguiente, mejor fría como ensalada de pasta.
Si vas a cocerla con antelación, escúrrela, refréscala bajo agua fría para cortar la cocción y mézclala con un hilo de aceite antes de guardarla en la nevera en un táper hermético.
Si queda aguada en el fondo del plato, el tomate llevaba demasiadas semillas o jugo. La próxima vez despepítalo bien y deja los dados 5 minutos en un colador antes de aliñarlos.
Usa una olla espaciosa con abundante agua hirviendo, remueve durante el primer minuto y retírala del fuego un minuto antes de lo indicado por el fabricante para integrarla caliente con la salsa.
Gallina Blanca Chef Guía
Macarrones a la napolitana
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