Sin bechamel ni salsa de tomate, la lasaña de jamón y queso se monta con placas de pasta, lonchas de jamón dulce y queso para fundir, y se termina con una capa de queso rallado gratinado. En unos 30 a 35 minutos, horno incluido, tienes en la mesa una fuente para 4 personas, y solo 10 de esos minutos requieren que estés en la cocina. Funciona bien en esas noches en las que apetece algo caliente que guste a todos en casa, también a los más pequeños, que pueden encargarse de montar las capas.

Al no llevar salsa, todo el jugo sale del propio queso al fundirse, y por eso conviene elegir bien los ingredientes. Busca un jamón cocido de calidad, el jamón york de siempre, en lonchas finas pero no transparentes, y un queso que funda con facilidad, como un tierno de vaca, un edam o una mozzarella en lonchas. Para gratinar, un queso algo más curado o una mezcla de rallados aporta más sabor y se dora antes. La temperatura es la de casi cualquier gratinado, 180 °C con el horno precalentado, y el punto se reconoce a simple vista: el queso de arriba burbujea y toma un color dorado por los bordes. Si quieres algo más contundente, la lasaña de carne clásica sigue la estructura tradicional con carne picada y bechamel; esta, en cambio, se resuelve con básicos de cualquier frigorífico.

Información nutricional(por ración)

Energía

330 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

2 g

Fibra

20 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Jamón dulce
Jamón dulce
6 lonchas
Queso
Queso
6 lonchas
Queso
Queso
100 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
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Paso 1 de 3

Precalienta el horno e hidrata las placas

Precalienta el horno e hidrata las placas

Pon el horno en marcha, 180 °C y resistencias superior e inferior, y que vaya calentándose mientras te organizas; si lo metes frío, el queso tardará más en fundirse y la pasta se secará por los bordes. Llena una fuente amplia o un recipiente plano con agua caliente del grifo e hidrata las 6 placas de Lasaña Fácil El Pavo siguiendo el tiempo que indica el envase. Sumérgelas de una en una, separadas, o acabarán pegadas.

Cuando estén flexibles, sácalas y extiéndelas sobre un trapo seco y limpio para que pierdan el exceso de agua: una placa empapada suelta líquido en la fuente y la lasaña queda blanda en la base. Mientras se hidratan, ten a mano las 6 lonchas de jamón dulce, las 6 de queso para fundir y el queso rallado (100 g).

Paso 2 de 3

Monta la lasaña de jamón y queso

Monta la lasaña de jamón y queso

Elige una fuente apta para horno en la que quepa una placa, o 2 si son pequeñas, sin que sobre demasiado espacio alrededor; si la fuente es muy grande, las capas quedan finas y el queso se derrama hacia los lados. Coloca una placa de Lasaña Fácil El Pavo en el fondo, pon encima una loncha de jamón dulce y cúbrela con una de queso para fundir.

Tapa con otra placa y repite el mismo orden, placa, jamón y queso, hasta terminar las placas, de modo que la última capa sea de pasta. Aprieta un poco con la mano abierta cada vez que añadas una placa, para que las capas queden unidas y no se separen al cortar. Si alguna loncha sobresale del borde, dóblala hacia dentro: el jamón que queda al aire se reseca y se quema en el horno.

Paso 3 de 3

Gratina en el horno y deja reposar

Reparte sobre la última placa los 100 g de queso para gratinar, llegando bien a las esquinas, que es donde la pasta se seca antes. Desmiga sobre el queso la pastilla de Avecrem Caldo de Pollo, en trocitos muy pequeños, para que sazone por igual toda la superficie y no queden zonas demasiado saladas.

Lleva la fuente al horno ya caliente, en la bandeja central, y hornéala unos 15 o 20 minutos: está lista cuando el queso hace burbujas y se ve dorado. Para una costra más tostada, enciende el gratinador los 2 últimos minutos y quédate mirando, porque el queso se tuesta de más en segundos. Al sacarla, deja reposar la lasaña unos 5 minutos antes de cortarla: el queso fundido se asienta y las porciones salen limpias en vez de deshacerse en el plato.

Consejos finales

Cuando quieras darle una vuelta a esta lasaña de jamón y queso, añade entre capa y capa una cucharada de salsa de tomate o unas láminas finas de calabacín pasadas por la sartén. Con una bechamel ligera queda más cremosa, en la línea de unos canelones con bechamel. El jamón dulce también se puede cambiar por pavo o pollo asado en lonchas, y el queso por uno ahumado, que le da más carácter. Para una versión con verdura, mira la lasaña de calabacín y jamón york, y para una de horno más completa, la lasaña al horno.

Puedes dejarla montada con antelación: prepárala sin el queso rallado ni la pastilla, tápala con film y refrigérala un máximo de 24 horas. Antes de hornearla, sácala 15 minutos para que pierda el frío y añade la cobertura en ese momento. Al hornear, lo mismo que en cualquier gratinado: horno bien caliente desde el principio y la fuente a media altura, para que el queso se funda por dentro antes de dorarse por fuera.

Una vez horneada, aguanta hasta 3 días refrigerada y tapada. Para calentarla, el truco está en usar horno a 180 °C, con papel de aluminio encima durante unos 10 minutos y destapada los 5 últimos para recuperar la costra; en el microondas también funciona, a potencia media y por porciones, aunque la superficie queda más blanda. Puedes congelarla en raciones, bien envuelta, hasta 2 meses, y descongelarla en la nevera la víspera antes de pasarla por el horno.

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