Los espaguetis con gambas al ajillo juntan en un mismo plato la pasta y una de las tapas más pedidas en los bares de España: ajo laminado, guindilla y gambas salteadas en aceite de oliva. En unos 20 minutos, casi lo que tardan el agua en hervir y la pasta en cocerse, tienes la cena lista para 4 personas, porque el ajillo se prepara en la sartén mientras los espaguetis están en la olla.

Empieza por la gamba. Para pasta va mejor una gamba pequeña o mediana, que se reparte entre los espaguetis sin dejar trozos enormes en el plato. Si la compras fresca, guarda las cabezas para un fondo o un arroz; si es congelada, pásala la víspera a la nevera y no la descongeles bajo el grifo con agua caliente. El ajo, mejor de cabeza firme y sin brote verde, que es la parte que amarga antes. Con la guindilla gradúas el picante: entera pica de verdad, así que con niños en la mesa pon solo la mitad.

Aquí el aceite hace de salsa, y por eso lleva 100 ml de aceite de oliva virgen extra: no es un sofrito, sino un aceite perfumado con ajo que al final se liga con el almidón del agua de cocción. El ajo entra con el aceite templado y a fuego medio-bajo, y necesita unos 3 o 4 minutos para dorarse sin quemarse. Con el ajo laminado y las gambas secas antes de que hierva el agua, coordinar los tiempos de la receta es fácil, ya que las gambas solo piden 1 o 2 minutos de sartén. Si te apetece llevar la gamba a una pasta corta y tostada, la fideuá de calamares y gambas es la versión de paella y fuego vivo.

Información nutricional(por ración)

Energía

510 kcal

Hidratos

68 g

Grasas

16 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

21 g

¿Cuántos comensales?
4
Espagueti
Espagueti
400 gramos
Gamba
Gamba
250 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Guindilla
Guindilla
1 unidad
Perejil
Perejil
1 una pizca
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
100 mililitros
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Paso 1 de 4

Cuece los espaguetis al dente

Cuece los espaguetis al dente

Pon a hervir unos 4 litros de agua en una olla amplia, 1 litro por cada 100 g de pasta, para que los 400 g de espaguetis tengan sitio y el agua no deje de hervir al echarlos. Cuando borbotee con fuerza, sala con unos 10 g por litro o, si quieres dar más sabor a la pasta, desmenuza en el agua una pastilla de Avecrem Caldo de Pollo y reduce la sal, porque el caldo ya la lleva.

Echa los espaguetis enteros, sin partirlos, y empújalos con una cuchara de madera a medida que se ablanden. Remueve durante el primer minuto para que no se peguen entre sí ni al fondo de la olla. Cuécelos 1 minuto menos de lo que indique el envase, ya que terminan en la sartén. Antes de escurrir, guarda medio vaso del agua de cocción: su almidón es lo que ligará la salsa.

Paso 2 de 4

Dora el ajo con la guindilla

Dora el ajo con la guindilla

Mientras se cuece la pasta, pela los 2 dientes de ajo y córtalos en láminas finas y del mismo grosor, o pícalos muy finos si prefieres que se repartan por todo el plato. Lo importante es que los trozos sean iguales, porque así se doran a la vez. Corta la guindilla en aros finos; si no te va el picante, usa solo la mitad y quítale las semillas.

Vierte en una sartén amplia los 100 ml de aceite de oliva virgen extra, añade el ajo y la guindilla con el aceite todavía templado y pon el fuego medio-bajo. Deja que el ajo burbujee despacio unos 3 o 4 minutos, con algún meneo de la sartén, hasta que los bordes cojan un color dorado claro. En ese momento baja el fuego al mínimo: el ajo sigue tostándose con el calor del aceite y, si llega a marrón oscuro, amarga todo el plato.

Paso 3 de 4

Saltea las gambas en 2 minutos

Saltea las gambas en 2 minutos

Seca bien los 250 g de gambas peladas con papel de cocina; si vienen congeladas, que estén descongeladas del todo y escurridas. Pocos trucos cambian tanto este plato: una gamba mojada suelta agua en el aceite, baja la temperatura y acaba cocida en lugar de salteada. Sálalas con una pizca justo antes de echarlas.

Sube el fuego a medio-alto e incorpora las gambas a la sartén con el ajo. Extiéndelas en una sola capa y déjalas 1 minuto sin tocarlas; dales la vuelta y cocina otros 30 a 60 segundos, hasta que estén rosadas por fuera y apenas opacas en el centro. Como se hacen enseguida, van al final, justo antes de la pasta, y su cambio de color te dice cuándo están. Si los espaguetis aún no están listos, aparta la sartén del fuego: con el calor que queda terminan de hacerse sin endurecerse.

Paso 4 de 4

Liga la salsa y sirve al momento

Escurre los espaguetis y pásalos directamente a la sartén con las gambas y el aceite al ajillo, a fuego suave. Añade 2 o 3 cucharadas del agua de cocción reservada y saltea durante 1 minuto, levantando la pasta con unas pinzas y moviendo la sartén. El almidón del agua y el aceite se unen en una salsa ligera y brillante que se queda pegada al espagueti en vez de acabar en el fondo. Si la ves seca, añade otra cucharada de agua; si queda aceitosa, sigue moviendo unos segundos más.

Prueba de sal, espolvorea una pizca de perejil fresco picado y mezcla con cuidado para no romper las gambas. Reparte en platos hondos templados, asegurándote de que las gambas llegan a las 4 raciones por igual. No la dejes esperar: en pocos minutos la pasta absorbe la salsa y se apelmaza.

Consejos finales

Sin gambas, con el mismo aceite de ajo y guindilla y algo de perejil, tienes unos espaguetis al ajillo para los días de despensa vacía. Un chorrito de coñac o de vino blanco justo después de las gambas, evaporado durante 1 minuto, da más fondo a la salsa. Con unas almejas o calamares en tiras sale una versión más marinera, y la pasta sin gluten funciona igual si respetas su tiempo, que suele ser más corto y perdona menos. Si te apetece juntar gambas con pescado azul, la pasta con salmón y gambas va por ese camino.

Cuando algo se tuerce, casi siempre ha sido en la sartén. Si el ajo se ha oscurecido, tira ese aceite y empieza de nuevo: son 4 minutos y salvas la comida. Si las gambas salen gomosas, han estado demasiado al fuego o han entrado mojadas; la próxima vez sécalas mejor y apártalas en cuanto cambien de color. Y si la pasta queda seca, el arreglo está en el agua de cocción que has guardado: añádela de cucharada en cucharada, con el fuego suave, hasta que vuelva a brillar.

Como acompañamiento basta una ensalada verde con algo ácido, unas hojas de rúcula con limón o un tomate aliñado, que limpia la boca después del aceite. Y pon pan de corteza crujiente: lo que queda en el fondo del plato no se debe desperdiciar. Si sobra, guárdala tapada en la nevera y cómela al día siguiente; caliéntala poco, en la sartén con un chorrito de agua, porque la gamba recalentada se endurece.

El mismo aceite con ajo y guindilla funciona con carne en el lomo al ajillo. Y si te sobran gambas del paquete, la ensaladilla de gambas se deja hecha con antelación para otro día.

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