Una bolsa de guisantes congelados basta para arrancar esta crema de guisantes con hierbabuena, de un verde intenso y textura sedosa, una receta fácil que completan 3 puerros, mantequilla y nata. Se sirve a 4 personas en unos 35 minutos, y los guisantes solo piden 10 o 12 de hervor.

Para esta crema sirven tanto los frescos como los congelados, y el kilo de la receta se refiere a grano ya desgranado. Los guisantes frescos tienen su temporada en primavera y son más dulces cuanto más pequeños y tiernos; si los compras en vaina, ten en cuenta que al desgranarlos pierden más de la mitad del peso, así que necesitarás bastante más cantidad para reunir 1 kg de grano. Los congelados se recogen y se ultracongelan en pocas horas, conservan bien el dulzor y están disponibles todo el año, por eso son la opción más práctica. La hierbabuena fresca, con una sola ramita, basta para dar un fondo aromático sin que la crema sepa a menta.

Vigila 3 momentos si quieres una textura fina. Primero, tostar los 30 g de harina con el puerro durante 2 minutos, para que espese sin dejar sabor a crudo. Después, no pasar de 10 a 12 minutos de hervor con los guisantes congelados, o de 6 con los frescos y tiernos: si se cuecen de más, el color se apaga hacia un verde grisáceo. Y por último, colar la crema tras triturarla, porque la piel de los guisantes no desaparece del todo en la batidora y es lo que separa una crema basta de una fina.

Información nutricional(por ración)

Energía

235 kcal

Hidratos

22 g

Grasas

12 g

Fibra

7.5 g

Proteínas

8 g

¿Cuántos comensales?
4
Guisante
Guisante
1 kilo
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
5 gramos
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
250 mililitros
Hierbabuena
Hierbabuena
1 rama
Harina
Harina
30 gramos
Mantequilla
Mantequilla
30 gramos
Avecrem Vegetal
1 pastilla
Puerro
Puerro
3 unidades
Agua
Agua
1 litro
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Paso 1 de 3

Pocha los puerros y tuesta la harina

Pocha los puerros y tuesta la harina

Corta la raíz y la parte verde más dura de los 3 puerros y aprovecha la parte blanca y la verde tierna. Ábrelos a lo largo y lávalos bajo el grifo separando las capas, porque entre ellas suele quedar tierra. Córtalos en rodajas finas. Derrite la mantequilla (30 g) en una cazuela ancha, con el fuego medio-bajo, y añade el puerro con una pizca de sal. Deja que se poche de 8 a 10 minutos, removiendo cada poco, hasta que esté transparente y blando; si se dora, la crema pierde parte de su color verde y gana un sabor tostado que aquí no interesa.

Espolvorea los 30 g de harina sobre el puerro y remueve sin parar con una cuchara de madera durante 2 minutos. La harina tiene que cocinarse en la grasa antes de recibir el líquido: así se cocina, no deja gusto a harina cruda y aporta cuerpo a la crema.

Paso 2 de 3

Cuece los guisantes en el caldo

Cuece los guisantes en el caldo

Vierte el litro de agua poco a poco, removiendo mientras lo añades para que la harina se disuelva sin formar grumos. Deshaz en el líquido la pastilla de Avecrem Vegetal, añade la ramita de hierbabuena lavada y la pimienta negra molida. La cantidad de pimienta, 5 g, da un toque picante notable; si la prefieres suave, empieza por la mitad y ajusta al final. Llévalo a ebullición.

Añade el kilo de guisantes y, en cuanto vuelva a hervir, baja a fuego medio. Cuécelos de 10 a 12 minutos si son congelados o unos 6 minutos si son frescos y tiernos, hasta que se aplasten con facilidad entre los dedos pero conserven un verde brillante. No los dejes más tiempo: la cocción larga apaga el color y les quita dulzor. Si vas a tardar en triturar, retira la cazuela del fuego en cuanto estén.

Paso 3 de 3

Tritura, añade la nata y cuela

Tritura, añade la nata y cuela

Saca la ramita de hierbabuena de la cazuela, porque si se tritura con el resto la crema sabe a menta y no a guisante. Tritúrala con batidora, de brazo o de vaso, sin llenarlo más de la mitad, a máxima potencia durante 2 minutos, hasta lograr un puré fino.

Calienta los 250 ml de nata líquida sin que llegue a hervir e incorpórala a la crema removiendo; al estar caliente, la crema no pierde temperatura. Pasa todo por un colador chino o un tamiz fino, presionando con el dorso de un cucharón, para retirar las pieles de los guisantes. Si queda muy espesa, aligérala con agua caliente a chorritos; si queda líquida, dale unos minutos a fuego suave. Prueba, rectifica de sal y pimienta, y sírvela muy caliente, en cuencos o en plato hondo.

Consejos finales

Esta crema es apta para vegetarianos tal cual, con la mantequilla, la nata y la pastilla vegetal. Para una versión sin gluten, suprime la harina y espesa con menos agua, unos 800 ml, o cuece con los guisantes una patata pequeña pelada. Si quieres aligerarla, sustituye parte de la nata por leche, o toda por leche evaporada. Y para presentarla, unos costrones de pan tostado, unas semillas de calabaza tostadas o unas virutas de jamón serrano pasadas unos segundos por la sartén hasta que crujan dan el contraste que le falta a una crema tan suave.

No pases de 12 minutos de hervor y cuélala siempre después de triturar, aunque parezca que ya está lisa. El hervor corto conserva el verde y el colador retiene las pieles; no hacen falta más trucos para que quede fina. Si cueces los guisantes aparte, pásalos por agua con hielo nada más escurrirlos para fijar el color. El guisante combina igual de bien con carnes y pescados, como en las albóndigas con sepia y guisantes, y en verano funciona en frío en la crema fría de espárragos con guisantes y jamón.

En frío y bien tapada, dura 2 o 3 días. Para congelarla, hazlo antes de añadir la nata: la base de guisante y puerro se conserva hasta 3 meses, y al recalentarla a fuego suave basta con incorporar la nata caliente y volver a batir unos segundos.

Para alternar con otras cremas verdes, prueba la crema de guisantes y mostaza, más intensa, o una crema de espinacas. Y si prefieres los guisantes enteros, los guisantes con huevo a lo pobre son una cena sencilla y muy completa.

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