En una sola bandeja se asan estos contramuslos de pollo con patatas, un plato casero en el que la carne y la guarnición se hacen a la vez y comparten el mismo jugo. Entre el corte de las verduras y el horno se van unos 105 minutos, casi todos sin estar pendiente, y en la fuente caben las raciones de 4 personas: 1 kilo de contramuslos, medio de patatas y 300 g de cebolla.

El contramuslo es la parte alta del muslo, la más carnosa de la pata. Tiene más grasa infiltrada que la pechuga, así que aguanta una cocción larga sin quedarse seco, lo que lo hace ideal para asados de bandeja como este. En la carnicería lo encontrarás con hueso y piel o deshuesado: con hueso tarda algo más y queda más jugoso; deshuesado se come mejor y se dora antes por los bordes. Cualquiera de los 2 sirve para esta receta, que pide 1 hora y cuarto de horno a 180 °C, suficiente en ambos casos.

Antes de que entre el pollo, la base de patata, cebolla y 6 dientes de ajo pasa unos 10 minutos sola en el horno, para que las patatas no queden duras cuando la carne ya esté lista. Durante el asado, riega los contramuslos con su propia salsa cada 20 o 25 minutos, unas 3 veces en total. Hecho así, paso a paso, el plato es fácil de verdad, porque el horno hace el resto. Si buscas otra forma de cocinar este corte, los contramuslos en salsa se hacen en cazuela y con más caldo.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

30 g

Grasas

4 g

Fibra

35 g

Proteínas

20 g

¿Cuántos comensales?
4
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
50 mililitros
Cebolla
Cebolla
300 gramos
Ajo
Ajo
6 dientes
Contramuslo de pollo
Contramuslo de pollo
1 kilo
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Agua
Agua
100 mililitros
Avecrem Pollo
1 pastilla
Patata
Patata
500 gramos
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Pela y corta las patatas

Empieza por las patatas, que son la cama sobre la que se asará el pollo. Lava los 500 g, pélalas con un pelador o un cuchillo pequeño y sécalas con un paño para que el aceite se agarre después.

Córtalas en láminas de unos 5 mm, como una moneda gruesa. En láminas se cuecen de forma pareja y se mezclan bien con los jugos del pollo, que van cayendo sobre ellas durante todo el asado. Si prefieres un acabado más rústico, puedes hacerlas en dados de 2 o 3 cm; en ese caso, cuenta con unos minutos más de horno. Lo importante es que todos los trozos sean de tamaño similar: si mezclas láminas finas con trozos gordos, unas se deshacen y otras quedan crudas en el centro. Resérvalas en un bol mientras preparas el resto.

Paso 2 de 4

Hornea primero la base de verduras

Enciende el horno para que vaya cogiendo 180 °C, con resistencias arriba y abajo. Pela la cebolla, unos 300 g, y córtala en juliana fina; pela también los 6 dientes de ajo y lamínalos o córtalos en tiras.

Reparte en una fuente de horno amplia las patatas, la cebolla y el ajo, riega con 50 ml de aceite de oliva virgen extra y mezcla a mano para que cada lámina quede untada. Extiende las verduras en una capa lo más uniforme posible: si se amontonan, se cuecen al vapor en vez de asarse.

Hornea la base unos 10 minutos, sin el pollo. La idea es que las patatas y la cebolla empiecen a ablandarse antes, porque el pollo y la patata cruda no necesitan exactamente el mismo tiempo y así todo termina a la vez. Sabrás que está listo cuando la cebolla empiece a ponerse transparente.

Paso 3 de 4

Añade los contramuslos y el caldo

Mientras la base está en el horno, seca el kilo de contramuslos con papel de cocina; después, salpimiéntalos por ambas caras. La piel seca se dora mucho mejor que la húmeda.

En una jarra, desmenuza una pastilla de Avecrem Pollo y disuélvela en los 100 ml de agua, mejor templada, para que no queden grumos. Añade el vino blanco, 100 ml, y remueve.

Retira la fuente con cuidado, coloca los contramuslos encima de las verduras, con la piel por debajo, si la tienen, y vierte el líquido por encima del pollo. Intenta que los contramuslos no queden sumergidos: el caldo debe empapar las patatas por debajo mientras la parte superior de la carne queda al aire y se dora. Ese líquido se irá reduciendo durante el asado y se convertirá en la salsa con la que regarás el pollo. Como la pastilla ya aporta sal, no añadas más a las patatas.

Paso 4 de 4

Asa los contramuslos de pollo con patatas

Devuelve la fuente al horno, todavía a 180 °C, y cuenta 1 hora y cuarto de asado. Cada 20 o 25 minutos, abre el horno, inclina la fuente y riega los contramuslos con la salsa del fondo; así se mantienen jugosos y la piel coge brillo.

A mitad de cocción, hacia los 35 o 40 minutos, dales la vuelta una sola vez: así terminan piel arriba y esta se dora en la última media hora. Si el fondo se queda seco, echa un chorrito de agua caliente por un lateral de la fuente.

Sabrás que el pollo está listo si, al pincharlo en la parte más gruesa, el jugo sale limpio, sin tono rosado; con termómetro, busca 75 °C en el centro, y si los contramuslos son deshuesados empieza a comprobarlo a partir de los 50 o 55 minutos. Saca la fuente y déjala reposar 5 minutos: así el jugo se reparte por la carne y no se queda todo en el plato.

Consejos finales

En la mesa, este asado pide poco más que pan para rebañar el jugo y algo fresco que corte la grasa: una ensalada de lechuga con cebolleta o unos tomates aliñados funcionan bien. Sirve cada contramuslo encima de las patatas y la cebolla y reparte la salsa por encima con una cuchara justo al emplatar, que es cuando está más líquida. Si quieres una mesa más completa, el timbal de pollo o, para otro día, este salteado de pollo con verduras amplían el menú con la misma carne y estilos distintos.

En los asadores de pollo tienen trucos muy probados, y para unos contramuslos de pollo con patatas con la piel tostada el más útil es secarlos bien con papel antes de salpimentarlos, porque la humedad se convierte en vapor y ablanda la piel. Deja también la carne por encima del líquido, que solo debe mojar las patatas, y riega cada 20 minutos, nunca más a menudo, porque cada vez que abres la puerta el horno pierde temperatura y tarda en recuperarla.

Si al final la piel está pálida pero el pollo ya está hecho, sube el horno a 220 °C o pon el grill durante 5 a 8 minutos, vigilando que no se queme. Si las patatas siguen duras cuando la carne ya está lista, saca el pollo, cúbrelo con aluminio para que no pierda calor y mete la fuente sola 10 minutos más con un chorrito de agua.

Las raciones que sobren se guardan 3 días en la nevera, tapadas en un recipiente hermético y con la salsa por encima, que evita que la carne se reseque. Congeladas duran hasta 3 meses, aunque al descongelarlas la patata queda más harinosa. Para recalentarlo, mejor tapado y al horno a 160 °C unos 15 minutos o un poco más, que en el microondas, que reblandece la piel.

Valora esta recetas 13 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras