De octubre a marzo, cuando la coliflor está en su mejor momento y a buen precio, una coliflor al ajillo resuelve tanto un primer plato como una guarnición con 1 pieza mediana, 4 dientes de ajo y un poco de pimentón. Contando lo que tarda el agua en romper a hervir, la tienes servida en unos 30 minutos, y la sartén alcanza para 4 personas como entrante o acompañamiento.

El ajillo es una forma tradicional de cocinar muy extendida en España, que se aplica a gambas, setas, conejo o pollo y casi siempre parte de lo mismo: aceite de oliva, ajo laminado y, según la zona, pimentón o guindilla. Con la coliflor tiene una ventaja clara, porque el ajo tostado suaviza ese olor a col que echa para atrás a más de uno. Hay quien le exprime unas gotas de limón al final, como en la coliflor al ajillo con limón, o mete una guindilla en el aceite para que pique un poco.

En el mercado, busca una coliflor pesada para su tamaño, de cabeza blanca y apretada, sin manchas oscuras y con las hojas verdes y tiesas; una de alrededor de 1 kg encaja con los 2 litros de agua de la cocción. El punto técnico está en no pasarla: entre 8 y 10 minutos de hervor bastan para ramilletes medianos, y si llegan blandos a la sartén se rompen y sueltan agua. Cocerla en el caldo de Avecrem Caldo de Verduras -30% de sal la sazona por dentro, algo que la sal del final ya no consigue, y el resto del sabor lo pone el aceite: el ajo se dora despacio y el pimentón entra con el fuego apagado.

Información nutricional(por ración)

Energía

95 kcal

Hidratos

6.2 g

Grasas

5.4 g

Fibra

3.8 g

Proteínas

3.1 g

¿Cuántos comensales?
4
Coliflor
Coliflor
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Ajo
Ajo
4 dientes
Sal
Sal
al gusto
Pimentón
Pimentón
al gusto
Avecrem Vegetal
1 pastilla
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Paso 1 de 2

Cuece los ramilletes en caldo de verduras

Quita las hojas verdes exteriores de la coliflor, recorta la base del tronco y sepárala en ramilletes medianos, lo más iguales posible para que estén tiernos a la vez. Abre por el tallo los más gruesos. Lávalos con agua fría y déjalos escurrir.

Pon a calentar una olla amplia con unos 2 litros de agua y, al primer hervor, disuelve dentro la pastilla de Avecrem Caldo de Verduras -30% de sal, removiendo hasta que no queden grumos. Así la coliflor se cuece directamente en caldo y coge sabor por dentro; prueba el agua antes de salar, porque normalmente no necesita más. Echa los ramilletes y cuécelos de 8 a 10 minutos con un hervor suave, hasta que un cuchillo pinche el tallo y encuentre todavía algo de resistencia: tiernos pero enteros. Escúrrelos sin esperar y déjalos unos minutos en el colador, soltando vapor, porque cuanto más secos lleguen a la sartén, mejor se tuestan.

Paso 2 de 2

Dora el ajo y saltea con pimentón

Pela los 4 dientes de ajo y lamínalos finos y parejos, para que tomen color al mismo ritmo sin que ninguno se queme. En una sartén amplia, pon el aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas, a fuego medio-bajo y echa el ajo. Deja que se haga despacio: en 2 o 3 minutos las láminas estarán doradas por los bordes y el aceite olerá a ajo frito; si se oscurecen de más, amargan, así que no te alejes.

Saca la sartén del fuego y espera unos segundos antes de echar el pimentón, 1 cucharadita o al gusto: sobre grasa demasiado caliente se quema al instante y amarga el plato. Remueve, añade enseguida la coliflor escurrida y devuelve la sartén a fuego medio-alto. Saltea de 3 a 4 minutos, moviendo con cuidado para no romper los ramilletes, hasta que estén bien impregnados del aceite rojo y cojan algún punto tostado. Ajusta de sal y lleva a la mesa en caliente.

Consejos finales

Tiene pocos trucos y los 2 son de tiempo: saca la coliflor del agua cuando el cuchillo aún note algo de resistencia y echa el pimentón con la sartén lejos del fuego. Así los ramilletes llegan enteros y el aceite queda rojo y sin amargor, que es lo que convierte una receta fácil como esta en un plato con sabor propio.

Como primer plato basta con servirla tal cual, con pan para mojar en el aceite de ajo. De guarnición va muy bien con una carne a la plancha, un pescado al horno o unos huevos escalfados.

La versión gratinada es la más rápida: pasa la coliflor salteada a una fuente, cúbrela con unas lonchas de queso que funda bien y gratínala 3 minutos con el grill a 220 °C, hasta que el queso burbujee. También puedes dorar unos taquitos de bacon junto al ajo, en la línea de la coliflor salteada con ajito y bacon, o picar un huevo cocido por encima, como en la coliflor con huevo duro. Sin queso ni bacon no lleva ingredientes de origen animal ni gluten; confírmalo en la etiqueta del caldo. Y si buscas un plato único de temporada con la misma verdura, el arroz con bacalao y coliflor es otra forma de aprovecharla.

Al horno también sale bien: mezcla los ramilletes crudos con el aceite, el ajo laminado y el pimentón, y ásalos a 200 °C unos 25 minutos, girándolos una vez, hasta que estén tiernos y tostados en las puntas. El ajo, en ese caso, mejor añadirlo en los últimos 10 minutos para que no se queme.

Tapada en el frigorífico, aguanta 2 o 3 días. No la congeles, porque al descongelarse queda acuosa y se deshace. Recaliéntala en sartén a fuego medio unos minutos, mejor que en el microondas, para que recupere algo de tostado.

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