Bien seco y sobre la plancha al máximo, el choco a la plancha se dora por fuera en pocos minutos y queda tierno por dentro, sazonado con limón y pimienta blanca y acompañado de una salsa de ajo y perejil. Está pensado para 2 personas, con 2 chocos grandes, y contando la limpieza lo tienes en la mesa en unos 20 minutos.

Choco es el nombre que recibe la sepia en Huelva y en buena parte de Cádiz, tan asociado a la zona que a los onubenses se les llama choqueros. Allí se come frito, guisado con habas, de forma parecida a unas habitas con sepia, o simplemente a la plancha, la preparación que mejor deja ver su carne firme y su sabor a mar, en barra de bar o como cena ligera en casa.

Al comprarlo, busca chocos de carne blanca y brillante, que huelan a mar y no a amoniaco. Si están limpios, el trabajo se reduce a la mitad; si no, el pescadero puede limpiártelos en un momento. Los congelados también sirven: déjalos descongelar en frío desde la noche anterior y sécalos todavía con más cuidado, porque sueltan mucha agua. Lo fácil de este plato es que solo tienes que vigilar 3 cosas, y las 3 dependen de ti: carne bien seca, plancha humeante y 2 o 3 minutos por cada lado como máximo. Pasado ese tiempo, el choco se contrae y se vuelve gomoso.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

1.5 g

Grasas

7 g

Fibra

0.2 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
2
Choco
Choco
2 unidades grande
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Limón
Limón
al gusto
Pimienta blanca
Pimienta blanca
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Avecrem Pescado
1 unidad
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Paso 1 de 3

Limpia, corta y sazona el choco

Limpia los 2 chocos bajo un hilo de agua fría: retira la pluma transparente del interior, las vísceras, la piel exterior y el pico duro de la boca. Separa el cuerpo de los tentáculos y las aletas. Para la plancha usa la parte central, el cuerpo, y guarda el resto para otra preparación, por ejemplo unas albóndigas con sepia.

Seca el cuerpo a conciencia con papel de cocina: mojado, el choco suelta vapor al tocar el metal y sale pálido y blando. Hazle unos cortes superficiales en rombo por una cara, sin llegar a atravesarlo, para que el calor entre por igual y no se enrosque. Desmenuza la pastilla de Avecrem caldo de Pescado -30% de sal, repártela por ambas caras, riega con zumo de limón y espolvorea un poco de pimienta blanca. No sales todavía: la pastilla ya aporta sal.

Paso 2 de 3

Asa el choco a fuego máximo

Pon la plancha o una sartén gruesa al máximo de potencia y extiende sobre ella una película fina de aceite de oliva virgen extra con papel de cocina. Cuando empiece a humear, coloca los chocos con la cara de los cortes hacia abajo, sin amontonarlos. Presiónalos con la espátula los primeros segundos para que toda la superficie toque el metal. Déjalos 2 o 3 minutos de cada lado: tienen que quedar dorados y la carne pase de translúcida a blanca opaca.

Mientras se hacen, prepara la salsa: pon la mayonesa en un vaso alto de batidora, añade el diente de ajo pelado y el sazonador de ajo y perejil, y bate hasta que todo quede integrado y liso. Si la mayonesa es casera, con huevo crudo, hazla con huevo pasteurizado o tómala en el día, siempre bien fría en la nevera hasta servir.

Paso 3 de 3

Sirve con la salsa y ensalada

Retira los chocos de la plancha en cuanto estén dorados y córtalos en tiras gruesas o en trozos de bocado. Hazlo enseguida y sirve al momento: si los dejas reposando sobre la plancha caliente, siguen cocinándose y la carne se endurece.

Reparte el choco en platos o en una fuente templada, riégalo con aceite de oliva virgen extra en crudo, unas gotas de limón y un poco más de pimienta blanca si quieres un punto más picante. Pon la salsa de ajo y perejil en un cuenco aparte para que cada uno moje a su gusto. Acompáñalo con una ensalada fresca, por ejemplo de tomate y maíz, que equilibra la salsa y deja un plato completo y ligero para una cena. Un poco de pan para la salsa no sobra.

Consejos finales

En la pescadería, el choco de tamaño mediano a grande es el que mejor va a la plancha, porque su carne es más gruesa y aguanta el fuego fuerte sin secarse. Si lo encuentras con la tinta, guárdala: se congela en una bolsita y sirve para un arroz negro otro día. Y descarta las piezas con manchas amarillentas, carne blanda al tacto o un olor fuerte, porque ya no están frescas.

No pongas en la plancha más piezas de las que caben holgadas, porque bajan la temperatura y el choco suelta agua, y retíralo en cuanto pase a blanco opaco: con esos trucos no queda como una suela. Si aun así se te ha endurecido, córtalo muy fino y alíñalo en caliente con aceite, ajo y perejil; así se disimula bastante. Si se ha enroscado, es que faltaban los cortes en rombo o presionar con la espátula al principio.

Lo mejor es comerlo recién hecho. Las sobras, en frío y 1 día como mucho, y úsalo frío en una ensalada o troceado en un arroz, porque recalentado a la plancha se vuelve correoso. Los tentáculos y las aletas que reservaste en la limpieza aguantan crudos 1 día en la nevera o hasta 3 meses congelados, y son perfectos para un guiso de patatas con chocos y guisantes.

Con el mismo paso a paso de fuego fuerte y poco tiempo salen unos pulpitos a la plancha para el aperitivo o un bonito a la plancha para un almuerzo rápido.

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