Unos champiñones a la plancha con ajo y perejil completan cualquier comida cuando el plato se queda corto o aparece alguien de improviso. La guarnición es tan fácil que solo pide un cuchillo, una plancha y fuego fuerte: con 500 g de champiñones hay para 4 personas, que en unos 10 minutos tendrán limpios, laminados y dorados.

El champiñón que se compra hoy en cualquier mercado tiene una historia curiosa. Su cultivo empezó en Francia hacia mediados del siglo XVII, y en el siglo XIX los productores parisinos lo llevaron a las antiguas canteras subterráneas de la ciudad, oscuras, frescas y húmedas, de donde le viene el nombre de champiñón de París. En España, la mayor parte de la producción se concentra en La Rioja y en Castilla-La Mancha, sobre todo en Cuenca, así que se encuentra fresco todo el año. Al comprarlos, elige champiñones blancos, firmes, con el sombrero cerrado y pegado al pie, sin manchas oscuras ni zonas viscosas, y que huelan a campo y no a humedad; si el sombrero ya está abierto y se ven las láminas marrones, han perdido frescura y sueltan más agua. Para que se doren en vez de cocerse, la plancha tiene que estar muy caliente y los champiñones repartidos en una sola capa, sin tocarlos durante los primeros 2 o 3 minutos. La sal, mejor al final, porque saca el agua de la seta y la ablanda.

Información nutricional(por ración)

Energía

145 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

4 g

Fibra

6 g

Proteínas

10 g

¿Cuántos comensales?
4
Champiñón
Champiñón
500 gramos
Perejil
Perejil
1 manojo
Avecrem Sazonador Ajo y Perejil
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Paso 1 de 3

Limpia y lamina los champiñones

Limpia y lamina los champiñones

Limpia los 500 g de champiñones uno a uno, quitando la tierra con un paño húmedo o con papel de cocina mojado, frotando suavemente la superficie. Evita ponerlos en remojo o lavarlos bajo el grifo: absorben agua como una esponja, la sueltan luego en la plancha y se quedan hirviendo en ella sin coger color. Si alguno tiene mucha tierra, acláralo muy rápido y sécalo enseguida.

Corta la parte final del tallo, la más dura y con restos de tierra. Después, córtalos en rodajas o láminas uniformes de unos 5 mm de grosor. Un grosor igual en todas las láminas es importante para que se cocinen de forma homogénea y se doren todas al mismo tiempo; si unas son muy finas y otras gruesas, las primeras se queman mientras las segundas siguen crudas. Si los champiñones son pequeños, también puedes dejarlos enteros o partirlos por la mitad, alargando un poco la cocción.

Paso 2 de 3

Prepara el aceite de ajo y perejil

Prepara el aceite de ajo y perejil

Pela los ajos y quítales el germen del centro si lo tienen, para que no repitan. Lava el manojo de perejil, sécalo bien y quita los tallos, quedándote con las hojas.

Pica muy fino el ajo y el perejil, por separado o juntos sobre la tabla, y ponlos en un cuenco pequeño. Cúbrelos con 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y mezcla. Esta mezcla es el aliño que se reparte por encima al final: el aceite se impregna del aroma del ajo y del perejil mientras cocinas los champiñones, y el calor de la seta recién hecha suaviza el ajo crudo sin quemarlo. Tenla lista antes de poner la plancha al fuego, porque la plancha va muy rápida y no tendrás tiempo de picar mientras se doran. Para un ajo más suave, pícalo y déjalo unos minutos en el aceite antes de empezar.

Paso 3 de 3

Dora los champiñones a la plancha

Dora los champiñones a la plancha

Pon al fuego la plancha o una sartén amplia y úntala con muy poco aceite de oliva virgen extra. Cuando esté muy caliente, reparte los champiñones en una sola capa, sin amontonarlos; si no caben, hazlos en 2 tandas. Tienen que chisporrotear al tocar la superficie: es la señal de que se van a dorar y no a cocer.

No los muevas en 2 o 3 minutos, hasta ver la cara de abajo bien dorada; entonces dales la vuelta y dora el otro lado otros 2 minutos. En ese momento añade una pizca de Avecrem Sazonador Ajo y Perejil y un poco de pimienta, y saltéalos unos segundos para que se repartan. No añadas sal sin probar, porque el sazonador ya la lleva.

Pasa los champiñones a una fuente, rocíalos con la mezcla de aceite, ajo y perejil y decora con unas hojas de perejil fresco. Sírvelos enseguida, como acompañamiento o como aperitivo, que es como se toman en las barras de tapas tradicionales.

Consejos finales

Un filete o un pescado hecho a la plancha, una tortilla francesa o unos huevos fritos ganan mucho con estos champiñones a la plancha al lado, y solos funcionan como tapa con unas rebanadas de pan para mojar el aceite. Sobre una tosta con jamón o mezclados con un revuelto, se convierten en una cena ligera en 10 minutos. Para un plato completo de plancha, sírvelos con unas brochetas de pollo a la plancha, y si te sobran, añádelos a un arroz con champiñones.

Si salen blandos y nadando en líquido, la causa casi siempre es la misma: plancha poco caliente, demasiados champiñones a la vez o champiñones lavados en agua. El truco para que la seta quede firme es secarla bien, calentar la plancha antes de echarla y no salarla hasta el final. Y si ya han soltado agua, sube el fuego al máximo sin remover hasta que se evapore; después se dorarán igual que unos champiñones salteados.

Hay otra forma muy rápida de hacerlos cuando no quieres encender el fuego: en el microondas, 5 minutos a máxima potencia con un poco de Avecrem Sazonador Ajo y Perejil, en un recipiente apto tapado, y quedan muy sabrosos, aunque más jugosos que dorados. Los que sobren aguantan tapados en la nevera 1 o 2 días; dales un golpe de sartén muy caliente, apenas un minuto, para que recuperen algo de textura. No conviene congelarlos ya cocinados, porque al descongelarse se vuelven esponjosos. Para cambiar de receta otro día, tienes también los champiñones al ajillo y los champiñones al limón.

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