La carne guisada es uno de esos platos que evocan el calor del hogar y las comidas en familia. En Gallina Blanca, sabemos que el ritmo diario a veces no permite dedicar horas a la cocina, por eso buscamos simplificar estas elaboraciones tradicionales para que sigan presentes en tu mesa sin complicaciones. Al añadir una pastilla de Avecrem Sabor Carne, conseguimos potenciar el sabor natural de la ternera y las verduras, aportando ese toque de guiso de toda la vida de forma rápida y sencilla.

Este tipo de estofados forman parte fundamental del recetario tradicional español, variando ligeramente según la región pero manteniendo siempre la esencia del cocinado a fuego lento. Es un plato reconfortante que ha pasado de generación en generación, demostrando que con ingredientes básicos y un poco de paciencia se pueden obtener resultados espectaculares que gustan a grandes y pequeños por igual.

Para conseguir un resultado óptimo, es fundamental seleccionar bien los ingredientes de la carne guisada, priorizando siempre la frescura de las hortalizas. Aunque existen muchas variantes, esta es la carne guisada original que busca el equilibrio entre la textura tierna de la proteína y una salsa trabada y sabrosa. Si buscas cómo hacer carne guisada de forma sencilla, verás que esta carne guisada es una receta fácil que no requiere técnicas complejas, solo seguir los tiempos marcados para que la ternera quede en su punto.

Información nutricional(por ración)

Energía

425 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

24 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Carne de ternera
Carne de ternera
1 kilo
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
30 mililitros
Pimienta
Pimienta
5 gramos
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Vino tinto
Vino tinto
100 mililitros
Laurel
Laurel
2 hojas
Ajo
Ajo
2 dientes
Pimiento rojo
Pimiento rojo
1 unidad
Zanahoria
Zanahoria
4 unidades mediana
Cebolla
Cebolla
1 unidad grande
Chocolate negro
Chocolate negro
15 gramos
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Paso 1 de 3

Sellado de la carne y base de sabor

Comenzamos preparando la ternera, cortándola en dados de tamaño uniforme si no lo están ya. En una cazuela amplia con el aceite de oliva virgen extra bien caliente, sellamos los trozos de carne previamente salpimentados. Es importante no amontonarlos para que se doren correctamente por fuera, manteniendo sus jugos en el interior; este paso es vital para que el guiso final tenga una textura melosa.

Una vez que la carne presente un color dorado apetecible, desmenuzamos la pastilla de Avecrem Sabor Carne sobre ella. Esto permitirá que el sabor se integre desde el primer momento en su fibra. Retiramos las piezas de la cazuela y las reservamos en un plato aparte, aprovechando los jugos que han quedado en el fondo para el siguiente paso del cocinado.

Paso 2 de 3

El sofrito y el pochado de las verduras

En la misma cazuela, añadimos la cebolla, el pimiento rojo y los ajos, todo bien picado. Cocinamos a fuego medio-bajo para que las verduras se pochen suavemente y recojan todo el sabor que ha dejado la carne. Cuando la cebolla esté transparente, incorporamos las zanahorias cortadas en rodajas no muy finas, para que aguanten bien la cocción larga y aporten su dulzor característico al conjunto del plato.

Cuando el sofrito esté en su punto, reincorporamos la carne a la cazuela junto con los jugos que haya soltado. Subimos un poco el fuego y vertemos el vino tinto, dejando que hierva un par de minutos para que el alcohol se evapore por completo. Este proceso es el que dará profundidad y un color oscuro y brillante a nuestra salsa final.

Paso 3 de 3

Cocción lenta y el toque secreto

Añadimos las hojas de laurel y cubrimos ligeramente con agua o caldo si fuera necesario. Tapamos la cazuela y dejamos que todo hierva a fuego suave durante aproximadamente una hora o hasta que la carne esté tierna. A mitad de cocción, añadimos los 15 gramos de chocolate negro; este es un truco tradicional que aporta una complejidad de sabor increíble y ayuda a oscurecer y dar cuerpo a la salsa sin que el plato sepa a dulce.

Durante los últimos minutos, vigilamos la consistencia de la salsa. Si vemos que está muy líquida, podemos dejar la cazuela destapada para que reduzca. El resultado debe ser una carne que se deshaga prácticamente con el tenedor y una salsa ligada que invite a mojar pan. Antes de servir, rectificamos de pimienta si fuera necesario y dejamos reposar unos minutos fuera del fuego para que los sabores se asienten.

Consejos finales

Servir esta carne guisada casera es siempre un éxito asegurado en cualquier mesa. Para acompañar este plato, lo ideal es optar por unas patatas fritas en dados, un arroz blanco bien suelto o incluso un puré cremoso que recoja toda la esencia de la salsa. Al ser una elaboración que gana con el reposo, es perfecta para dejarla preparada con antelación, permitiendo que todos los matices se asienten adecuadamente. Si sigues nuestra receta paso a paso, verás que la paciencia es el ingrediente que marca la diferencia entre un plato común y uno extraordinario.

Para quienes necesitan soluciones en el día a día, esta versión rápida se puede adaptar perfectamente a la olla exprés, reduciendo los tiempos a menos de la mitad sin renunciar al sabor. Uno de los mejores trucos para conseguir un resultado tierno es el sellado inicial potente y el uso de un buen potenciador de sabor. Esta receta está pensada para cuatro personas, asegurando que todos disfruten de un guiso tradicional con el toque justo de modernidad.

Si te ha gustado esta elaboración, también puedes probar otras opciones deliciosas como unas reconfortantes patatas con carne, una sabrosa costilla guisada con patatas o unas originales mollejas de pollo guisadas que sorprenderán a todos en casa.

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