Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Un buen guiso empieza en la carnicería. Para hacer un buen plato de carne guisada, tienes que tener en cuenta qué parte de la ternera o del animal en cuestión vas a preparar. Lo mejor que puedes hacer es dejarte aconsejar por el carnicero, aunque si son guisos de cocciones lentas tendrás que optar por el jarrete o la carne de aguja, que tienen más colágeno y por lo tanto aguantan mejor la cocción. Luego, como en todo, tienes truquitos para mejorar el resultado, aunque es muy importante respetar los tiempos de cocción. Para un guiso de carne podrás utilizar la olla express, lo cual acelera bastante el proceso. Otro consejo que puedes seguir es el añadir un poco de vino, con lo cual las carnes se ablandan un poco. En cuanto a un filete a la plancha, lo primero y principal es no salar la carne hasta que no está en el plato. Y en cuanto al tiempo de cocción, según el gusto de cada uno, pero es preferible que quede algo crudita por dentro, siempre se puede rectificar.
Los mejores acompañamientos para la carne guisada son el arroz blanco, las patatas fritas o un puré cremoso. También destacan las manzanas y verduras confitadas, que aportan un toque dulce y facilitan la digestión. Estas guarniciones tradicionales realzan el sabor del guiso y completan nutricionalmente cualquier receta casera.
La carne guisada aguanta perfectamente entre tres y cuatro días en la nevera si se guarda en un recipiente hermético. Gracias a la cocción prolongada y la salsa, este plato se conserva de forma óptima, manteniendo su jugosidad y mejorando incluso su sabor tras un breve reposo en frío.
¡Ah! El gran problema de la cocina: piensas que estás cocinando un guisado delicioso, que huele fantásticamente y sabe a gloria, pero en cuanto te sientas a la mesa y le das un mordisco a un pedazo de carne, te das cuenta que te ha quedado más dura que una piedra. Estos consejos para hacer la carne de ternera más tierna pueden venirte bien:
Usa el corte de carne adecuado. Una de las maravillas de hacer un guisado es que los cortes de carne normalmente menos valorados y baratos se convierten en una delicia gracias a las horas que se invierten cocinando. Jarrete, aguja, morrillo, redondo, aleta… Lo mejor es que le digas a tu carnicero qué plato quieres preparar para que te dé el corte más fresco y adecuado.
Marina la carne. Con un marinado de vino y hierbas aromáticas como el romero estarás ganando puntos de ternura para tu guiso. Otro truco es hacer un marinado a base de dos vasos de agua por cada medio kilo de carne y una cucharadita de maicena.
Sella la carne. Este paso es el primero y muy importante. A fuego fuerte, dora bien la carne para sellarla y preservar sus jugos.
Espera. Un buen guiso requiere tiempo, así que no vayas con prisas. El mismo consejo vale para la hora de comer. Sabemos que un guiso recién hecho despierta el apetito de cualquiera, pero te recomendamos que lo dejes reposar por lo menos un día para asegurar que la carne queda bien tierna.
Para hacer una carne guisada tradicional, primero debes dorar la proteína en una cazuela y luego sofreír cebolla, ajo y pimientos. Añade vino blanco, caldo y especias, dejando cocer todo a fuego lento durante un par de horas hasta que la carne esté tierna y la salsa haya trabado adecuadamente.
La carne guisada queda dura principalmente por una cocción insuficiente o por no haber sellado la pieza correctamente. Para evitarlo, cocina el guiso a fuego lento durante al menos dos horas y asegúrate de elegir cortes melosos como el morcillo, que se ablandan con el calor prolongado.
Una carne guisada tradicional lleva ternera troceada, cebolla, ajo, zanahoria y patatas, cocinados en un sofrito con tomate y vino. Para lograr un sabor profundo, se añaden especias como laurel, pimentón de la Vera o pimienta. Este guiso casero es un plato reconfortante, nutritivo y esencial de nuestra gastronomía.
La carne guisada se puede congelar perfectamente siempre que se retire la patata antes del proceso, ya que esta hortaliza adquiere una textura arenosa al descongelarse. Guarda el guiso en un recipiente hermético una vez esté frío; así conservarás todo su sabor y jugosidad durante varios meses.
Gallina Blanca Chef Guía
Carne guisada
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