Esponjoso, con vetas de cacao bien marcadas y avellanas que crujen al morder: así queda un bizcocho marmolado cuando las 2 masas se baten y se reparten con cuidado. Con 20 minutos de preparación y unos 45 de horno, en algo más de 1 hora lo tienes hecho; las cantidades cubren 4 personas con raciones de postre generosas, y en porciones de merienda llega para el doble.

La idea de mezclar una masa clara y otra de cacao en el mismo molde se repite en media Europa. En Alemania y Austria el Marmorkuchen se hornea tradicionalmente en un molde alto de corona, un molde que también sirve para esta receta, mientras que en España se conoce sobre todo como bizcocho de 2 colores o de chocolate y vainilla y se hace tanto en molde redondo como rectangular. La versión de aquí añade avellanas troceadas a la parte oscura, que dan un contraste crujiente al cortar cada rebanada y un sabor tostado que combina muy bien con el cacao.

Antes de empezar, saca la mantequilla y la leche de la nevera con antelación: la mantequilla tiene que estar en punto pomada, blanda al presionarla con el dedo pero sin llegar a derretirse, y la leche, a temperatura ambiente, para que la masa no se corte. Deja el horno calentándose a 180 °C un mínimo de 15 minutos antes de meter el molde, porque la levadura necesita encontrarse el calor desde el primer momento para que el bizcocho suba de forma pareja.

Información nutricional(por ración)

Energía

385 kcal

Hidratos

48 g

Grasas

18 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

7 g

¿Cuántos comensales?
4
Harina
Harina
350 gramos
Leche
Leche
200 cucharadas
Azúcar blanco
Azúcar blanco
150 gramos
Mantequilla
Mantequilla
120 gramos
Avellana
Avellana
50 gramos troceada
Azúcar avainillado
Azúcar avainillado
1 cucharada
Cacao
Cacao
1 cucharada en polvo
Levadura
Levadura
1 sobre
Huevo
Huevo
2 unidades
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 2

Bate la masa base de vainilla

En un bol amplio, bate los 2 huevos con los 150 g de azúcar y la cucharada de azúcar avainillado durante 4 o 5 minutos, con varillas eléctricas, hasta que la mezcla blanquee, espume y casi doble su volumen. Ese aire es lo que lo hará esponjoso.

Añade los 120 g de mantequilla en punto pomada y bate hasta que no queden trocitos. Incorpora después los 200 ml de leche a temperatura ambiente en forma de hilo, sin dejar de batir a velocidad baja; si la leche está fría, la mantequilla se endurece y la masa se corta.

Tamiza encima los 350 g de harina junto con el sobre de levadura, así evitas grumos y repartes la levadura de forma uniforme. Mezcla con una espátula y movimientos envolventes, de abajo arriba, solo hasta que no veas harina seca. Si sigues batiendo, el bizcocho sale más denso y con túneles por dentro. Tendrás una masa espesa y lisa que cae de la espátula en forma de cinta.

Paso 2 de 2

Marmola y hornea a 180 °C

Reparte la masa en 2 boles a partes iguales. Sobre uno tamiza la cucharada de cacao en polvo, añade los 50 g de avellanas troceadas y mezcla hasta que el color sea uniforme. Si esa mitad queda más espesa que la clara, algo habitual con el cacao, añádele 1 o 2 cucharadas de leche: con la misma consistencia, las 2 masas marmolan mejor. Engrasa el molde con mantequilla y enharínalo.

Vierte las masas alternándolas a cucharadas: una de vainilla, otra de cacao, y así hasta terminar. Pasa la punta de un cuchillo en zigzag o en círculos solo 2 o 3 veces; si insistes, los colores se mezclan y pierdes las vetas.

Hornea a 180 °C unos 45 minutos en molde redondo o rectangular; en uno de corona, más estrecho, empieza a comprobar a los 30. Estará listo cuando un palillo clavado en el centro salga limpio. Déjalo templar 10 minutos en el molde y desmóldalo sobre una rejilla para que el vapor no humedezca la base.

Consejos finales

Bien envuelto en film o dentro de una caja hermética, a temperatura ambiente, se mantiene tierno 3 días; al segundo día incluso se corta mejor y las vetas se ven más limpias. Si quieres guardarlo más tiempo, congélalo ya frío y cortado en rebanadas, separadas con papel de horno, hasta 3 meses, y descongela solo las que vayas a comer.

No abras la puerta del horno durante los primeros 30 minutos, porque la bajada brusca de temperatura lo hunde por el centro, y no lo desmoldes en caliente, que se rompe con facilidad: con esos trucos sube entero y sale del molde de una pieza. Otros fallos habituales son meter el molde con el horno aún frío, que deja una miga apelmazada, o remover demasiado al marmolar, que convierte las 2 masas en una sola de color café con leche. Cuando la parte de arriba coge mucho color y por dentro aún está crudo, tápalo con papel de aluminio los últimos 10 minutos.

Las avellanas se pueden cambiar sin problema por nueces o almendras troceadas, y para una versión sin gluten basta con usar un preparado de harina sin gluten para repostería y una levadura que indique que no lo contiene. Si prefieres un dulce con más cacao, el bizcocho de chocolate va en esa dirección, y para un relleno cremoso está el bizcocho con crema pastelera de vainilla.

Con un vaso de leche fría o un café recién hecho es una merienda fácil de tener preparada para toda la semana. Y para alternar, el bizcocho de yogur es la base más sencilla de todas, mientras que el bizcocho de manzana queda más jugoso gracias a la fruta.

Valora esta recetas 37 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras