Con un paquete de pulpo ya cocido en el congelador, este aperitivo de pulpo a la gallega se resuelve sin encender el fuego: rodajas templadas, sal gorda, pimentón y aceite de oliva virgen extra en abundancia. Una vez descongelado, se monta en unos 10 minutos y sale una ración para compartir entre 4 personas, con pan para mojar.

En Galicia este plato se conoce como pulpo á feira, porque era el que se cocía y servía en las ferias y mercados de los pueblos, cortado con tijera sobre platos de madera. Allí lo acompañan muchas veces con cachelos, patata cocida con piel en rodajas gruesas, y esa versión más completa la tienes en la receta de pulpo a la gallega tradicional, que parte del pulpo crudo. Aquí el trabajo de cocerlo ya está hecho, y lo único que queda es aliñar y templar, y por eso esta versión de pulpo a la gallega rápido funciona como receta fácil e improvisada cuando llegan visitas o cuando quieres un picoteo de fin de semana sin pasar la tarde en la cocina.

Al comprar, fíjate en que el envase diga pulpo cocido y en el peso escurrido, porque algunos traen bastante líquido. Como orientación, para 4 personas como aperitivo calcula alrededor de 400 g de pulpo. Las rodajas de la pata, de unos 1,5 cm, quedan más jugosas que los trozos pequeños, que se resecan antes al templarlos. Si el paquete trae la cabeza y los trozos más finos de las puntas, apártalos para una ensalada o un arroz.

Información nutricional(por ración)

Energía

220 kcal

Fibra

40 g

Proteínas

7 g

¿Cuántos comensales?
4
Pimentón dulce
Pimentón dulce
al gusto
Pimentón picante
Pimentón picante
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal gorda
Sal gorda
al gusto
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Paso 1 de 5

Descongela el pulpo ya cocido en la nevera

Saca el paquete de pulpo cocido del congelador y déjalo en la parte baja del frigorífico desde la noche anterior, entre 8 y 12 horas antes de servirlo, dentro de un plato hondo para recoger el líquido que suelte. El descongelado lento evita que la carne se ablande por fuera mientras sigue helada por dentro. Si vas justo de tiempo, sumerge el envase cerrado en agua fría y cámbiala cada 30 minutos hasta que las rodajas estén flexibles.

Cuando esté completamente descongelado, abre el envase, pasa las rodajas por agua fría para retirar la gelatina y los restos de piel sueltos, y escúrrelas en un colador. Esa gelatina tiene sabor a pulpo: si quieres, reserva 1 cucharada antes de lavar y mézclala luego con el aceite del aliño. Sécalas después con papel de cocina: el agua que quede en el plato diluye el aceite y apaga el pimentón. Así es como preparar pulpo ya cocido para que llegue a la mesa con la piel brillante y la carne firme.

Paso 2 de 5

Monta el aperitivo de pulpo a la gallega

Reparte las rodajas de pulpo en una sola capa sobre un plato llano o, si tienes, una tabla de madera, sin amontonarlas para que cada trozo reciba su parte de aliño. Antes de salar, prueba una rodaja: muchos pulpos cocidos de supermercado vienen ya con sal y, en ese caso, basta con unos pocos granos de sal gorda por encima.

Espolvorea el pimentón con un colador pequeño o entre 2 dedos, desde unos 20 cm de altura, para que caiga repartido y no en grumos. Puedes usar solo dulce, solo picante o mezclarlos, por ejemplo 2 partes de dulce por 1 de picante si en la mesa hay gustos distintos. Termina regando con aceite de oliva virgen extra, generoso y en hilo fino, que bañe todas las rodajas: en el pulpo á feira el aceite no es un adorno, es la salsa que luego se recoge con el pan.

Paso 3 de 5

Templa el pulpo en el microondas

Si prefieres tomarlo templado, que es como mejor se aprecia el sabor del pimentón, calienta el plato al microondas a media potencia, empezando por unos 30 segundos; con unos 400 g recién sacados de la nevera lo normal es que necesite entre 1 y 2 minutos en total. Tápalo con una tapa apta o con otro plato boca abajo para que el calor sea más uniforme y la superficie no se reseque.

Toca una rodaja del centro: debe estar tibia, no caliente. Si sigue fría, sigue en tandas de 20 segundos y comprueba entre una y otra, porque el pulpo cocido coge calor enseguida y, pasado de punto, se encoge y queda gomoso. Si lo notas seco al sacarlo, añade un hilo más de aceite y una pizca de pimentón para refrescar el color. Si lo vas a servir frío, en verano por ejemplo, salta este paso y déjalo fuera del frigorífico un cuarto de hora antes de servir.

Paso 4 de 5

Sirve enseguida con pan para mojar

Lleva el plato a la mesa en cuanto esté aliñado y templado, porque el pulpo pierde temperatura muy rápido y el pimentón se apaga si espera. Pon al lado unas rebanadas de pan de miga densa y corteza crujiente, como una hogaza o un pan gallego, para mojar en el aceite rojo que se acumula abajo.

Para pincharlo, lo habitual son palillos de madera, uno o 2 por persona, y así cada uno coge rodajas sin cubiertos. Si te sobran unos minutos, corta 2 o 3 patatas cocidas en rodajas gruesas y colócalas debajo del pulpo: absorben el aceite y convierten el aperitivo en una cena ligera. Otra compañía muy gallega son unos pimientos de Padrón a la plancha con sal gorda, que se preparan en 5 minutos mientras templa el pulpo.

Paso 5 de 5

Acompáñalo y prepara la siguiente ronda

Este aperitivo funciona igual como entrante antes de un plato de cuchara que como plato principal de una cena de picoteo, junto a otras raciones frías. Para beber, un blanco gallego como un albariño o un ribeiro acompaña bien la grasa del aceite y el punto ahumado del pimentón; si prefieres sin alcohol, un agua con gas y unas gotas de limón cumple la misma función de limpiar la boca.

Si los invitados repiten, no aliñes todo el pulpo de golpe: monta un segundo plato cuando se acabe el primero, siguiendo el mismo paso a paso, y así cada ronda llega templada y con el pimentón recién puesto. Con el pulpo que no hayas aliñado puedes preparar al día siguiente unos tacos de pulpo a la gallega, otra forma de servirlo, en este caso con patatas fritas y el mismo pimentón.

Consejos finales

Una vez descongelado, el pulpo cocido no debe volver al congelador. Si sobra, guárdalo sin aliñar bien tapado en el frigorífico y cómelo antes de 48 horas, o en el plazo que marque el envase si es menor. Ya aliñado con el aceite y el pimentón se conserva peor, porque el pimentón pierde color y la piel se ablanda, así que es mejor servir solo lo que se va a comer. Para recalentarlo, el microondas en tandas cortas es lo más seguro: en la sartén se encoge enseguida.

Secar bien las rodajas antes de aliñar y templar siempre a potencia media, nunca al máximo, parecen trucos menores, pero el agua aguada el aceite y el calor fuerte contrae la carne en segundos, y ahí se pierde la textura tierna del pulpo a la gallega. Si el pulpo queda algo duro, córtalo en rodajas más finas, de medio centímetro, y se nota mucho menos. Si al probarlo notas que te has pasado de sal, unas rodajas de patata cocida sin salar debajo equilibran el plato.

Con lo que no se coma el primer día hay aprovechamientos muy rápidos. Picado y mezclado con patata cocida, tomate cherry y cebolleta se convierte en una ensalada de pulpo, patata y tomates cherry para llevar. Y si prefieres un plato de cuchara, el arroz meloso de pulpo a la gallega aprovecha ese mismo aliño de pimentón y aceite en un arroz meloso.

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