La olla podrida es uno de esos platos que reconfortan el alma y el cuerpo, especialmente cuando bajan las temperaturas. En Gallina Blanca sabemos que el ritmo de vida actual a veces dificulta dedicar horas a los fogones, por eso nos gusta estar a vuestro lado con soluciones que realzan el sabor de siempre de forma sencilla. Al añadir una pastilla de Avecrem Sabor Carne, conseguimos que el caldo de las legumbres tenga ese toque profundo y casero, respetando la intensidad de los ingredientes de calidad sin complicaciones añadidas.

Este guiso tiene un origen humilde pero una historia fascinante que se remonta a la Edad Media. Considerada la madre de todos los cocidos españoles, la olla podrida debe su curioso nombre a la palabra «poderida», en referencia a los «poderosos» que podían permitirse tal abundancia de carnes en su mesa. Es un emblema de la cocina castellana, concretamente de la zona de Burgos, donde las alubias rojas de Ibeas son las protagonistas indiscutibles de este festín de sabor.

Preparar esta receta de olla podrida original requiere paciencia, pero el resultado merece la pena. Es fundamental contar con los ingredientes de la olla podrida adecuados, como las carnes adobadas y un buen embutido de la tierra. Aunque parezca un plato complejo, hacer la olla podrida es un proceso lógico de cocción lenta; siguiendo estos pasos verás que es una receta de olla podrida fácil de seguir si se respetan los tiempos de las legumbres y el mimo que requiere el fuego lento.

Información nutricional(por ración)

Energía

548 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

28 g

Fibra

14 g

Proteínas

31 g

¿Cuántos comensales?
4
Alubia roja
Alubia roja
400 gramos
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Panceta
Panceta
200 gramos
Oreja
Oreja
100 gramos
Costilla de cerdo
Costilla de cerdo
1 unidad
Zanahoria
Zanahoria
1 unidad
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad
Ajo
Ajo
1 cabeza
Huevo
Huevo
3 unidades
Miga de pan
Miga de pan
40 gramos
Perejil
Perejil
1 cucharada de café
Ajo
Ajo
1 cucharada de café
Pimentón de la vera
Pimentón de la vera
1 cucharada de café
Ajo
Ajo
2 dientes
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
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Receta

Olla podrida

Paso 1 de 4

Remojo y primera cocción de legumbres y carnes

Remojo y primera cocción de legumbres y carnes

El primer paso fundamental para que las alubias queden tiernas y enteras es el remojo previo de, al menos, doce horas en agua fría. Una vez hidratadas, las escurrimos y las ponemos en una olla grande cubiertas con agua limpia junto a la costilla, la oreja y la panceta adobada. Es importante empezar la cocción a fuego suave para que los ingredientes suelten su jugo poco a poco y no se rompa la piel de la legumbre con un hervor violento.

Durante este proceso inicial, añadiremos la cebolla entera, la zanahoria pelada y la cabeza de ajos para aromatizar el caldo. Para asegurar un fondo con cuerpo y un sabor equilibrado que una todos los elementos, incorporamos la pastilla de Avecrem Sabor Carne. Este pequeño gesto nos ayudará a potenciar el gusto de las carnes de forma natural, logrando un guiso con una intensidad deliciosa desde el primer minuto de cocción.

Paso 2 de 4

Preparación del relleno y las verduras

Preparación del relleno y las verduras

Mientras las alubias y las carnes se cocinan a fuego lento, preparamos el tradicional relleno, una de las señas de identidad de este plato burgalés. En un bol, batimos los huevos y los mezclamos con la miga de pan, el ajo picado, el perejil y un par de cucharadas del propio caldo de la cocción. Formamos unas piezas alargadas con la masa y las freímos en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que estén bien doradas por fuera.

A mitad de la cocción de las legumbres, tras aproximadamente una hora y media de hervor suave, añadimos la patata chascada para que suelte su almidón y ayude a trabar el caldo de forma natural. Es el momento también de vigilar el nivel de líquido; si vemos que las alubias asoman a la superficie, añadimos un poco de agua fría para asustarlas. Este choque térmico garantiza que la cocción sea uniforme y evita que se deshagan durante el proceso.

Paso 3 de 4

Incorporación del embutido y el toque de pimentón

Incorporación del embutido y el toque de pimentón

Cuando las alubias estén casi tiernas, es el momento de añadir el chorizo de Burgos a la olla. Lo incorporamos hacia el final para evitar que suelte un exceso de grasa en el caldo y para que mantenga su estructura firme al servirlo. El aroma que empieza a inundar la cocina en este punto es el mejor indicador de que todos los sabores se están integrando a la perfección bajo el suave hervor constante de la olla.

Para dar el toque final de sabor, preparamos un sofrito rápido en una sartén pequeña con los dos dientes de ajo laminados y el aceite de oliva restante. En cuanto el ajo empiece a dorarse ligeramente, retiramos la sartén del fuego e incorporamos la cucharadita de pimentón de la Vera. Removemos rápidamente para evitar que el pimentón se queme y amargue, y vertemos este refrito directamente sobre la olla, aportando un color rojizo espectacular y un aroma ahumado irresistible.

Paso 4 de 4

Reposo final y servicio tradicional

Una vez hayamos comprobado que tanto las alubias como las carnes están en su punto, apagamos el fuego. Es fundamental dejar que el guiso repose al menos quince o veinte minutos antes de llevarlo a la mesa. Este descanso permite que el caldo termine de trabar y que los sabores de los sacramentos se integren con la legumbre, logrando esa textura melosa y reconfortante que define a un buen potaje tradicional.

Para servirlo de forma auténtica, pasamos las carnes, el chorizo y el relleno a una fuente aparte, troceándolos para que cada comensal se sirva al gusto. En una sopera o directamente en platos hondos, servimos las alubias con su caldo bien caliente. Esta presentación permite apreciar mejor la calidad de cada producto y disfrutar de un banquete que rinde homenaje a la mejor tradición de nuestra gastronomía rural.

Consejos finales

Disfrutar de este guiso tradicional en casa es un placer que debe compartirse con calma y buena compañía. Al servir el plato, lo ideal es presentar las legumbres en un cuenco amplio y las carnes troceadas en una fuente central para que no falte de nada. Este formato para cuatro personas permite que cada comensal se sirva la proporción que prefiera, convirtiendo la comida en un momento familiar muy especial donde el sabor es el gran protagonista.

Si buscas un resultado impecable, uno de los mejores trucos consiste en no remover nunca el contenido con una cuchara, sino agitar la cazuela por las asas para no dañar la piel de la alubia. Preparar esta receta paso a paso requiere paciencia y atención al fuego, que siempre debe estar al mínimo. Aunque no es una elaboración rápida, ya que el secreto reside en la cocción lenta, la espera merece la pena por la untuosidad del caldo y la suavidad de todos los sabores integrados.

Si te apasionan los platos de cuchara contundentes, también puedes probar nuestro botillo en olla exprés, una delicia del Bierzo que se prepara en muy poco tiempo. Para el día a día, un potaje de lentejas en olla rápida es la solución perfecta para comer legumbres sin complicaciones. Y si prefieres un buen asado, el pollo al horno con patatas y cebolla es un clásico que nunca falla en ninguna mesa familiar.

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