Alubias rojas, costilla, oreja y panceta cocidas juntas a fuego muy lento: así se resume la olla podrida de Burgos, un guiso de cuchara pensado para los meses fríos. La cantidad es para 4 personas y el guiso pide planificación, porque la alubia necesita 12 horas de remojo y luego entre 2 horas y media y 3 horas de fuego suave, más un reposo de 15 a 20 minutos antes de servir.

Cervantes ya la nombra en el Quijote, cuando Sancho, ya gobernador de la ínsula Barataria, ve en la mesa una olla podrida humeante y el médico no le deja probarla. Hoy se asocia sobre todo a Burgos, y la olla podrida burgalesa se prepara con la alubia roja de Ibeas, una variedad pequeña y de piel fina; allí a las carnes y embutidos que acompañan a la legumbre se les llama sacramentos.

Todo empieza en la tienda. Compra alubia roja de la última cosecha, porque la vieja tarda mucho más en ablandarse y se queda dura por mucho que la cuezas, y ponla en remojo en agua fría y con bastante volumen, ya que casi dobla su tamaño. Aunque son horas de olla, el trabajo activo no pasa de 40 minutos entre preparar el relleno de huevo y miga de pan, freírlo y hacer un refrito de ajo y pimentón; por eso la olla podrida, pese a las horas de cocción, es una receta fácil para hacer en casa un día sin prisa, siempre que el fuego se mantenga al mínimo y no la remuevas con cuchara.

Información nutricional(por ración)

Energía

548 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

28 g

Fibra

14 g

Proteínas

31 g

¿Cuántos comensales?
4
Alubia roja
Alubia roja
400 gramos
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Panceta
Panceta
200 gramos
Oreja
Oreja
100 gramos
Costilla de cerdo
Costilla de cerdo
1 unidad
Zanahoria
Zanahoria
1 unidad
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad
Ajo
Ajo
1 cabeza
Huevo
Huevo
3 unidades
Miga de pan
Miga de pan
40 gramos
Perejil
Perejil
1 cucharada de café
Ajo
Ajo
1 cucharada de café
Pimentón de la vera
Pimentón de la vera
1 cucharada de café
Ajo
Ajo
2 dientes
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
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Receta

Olla podrida

Paso 1 de 4

Remoja las alubias y empieza la cocción

Remoja las alubias y empieza la cocción

Pon los 400 g de alubia roja en remojo la noche anterior, al menos 12 horas, en abundante agua fría. Escúrrelas y colócalas en una olla grande con la costilla de cerdo, los 100 g de oreja y los 200 g de panceta, y cubre con agua fría limpia, unos 2 dedos por encima.

Añade la cebolla entera pelada, la zanahoria pelada y la cabeza de ajo entera, y pon la olla a fuego medio. Cuando empiece a hervir, retira la espuma que sube a la superficie con una espumadera, incorpora la pastilla de Avecrem Sabor Carne y deja el fuego al mínimo. Desde aquí, la olla tiene que hervir con un borboteo muy suave, casi un temblor. Un hervor fuerte rompe la piel de la alubia y la deshace, mientras que la cocción lenta deja que las carnes suelten su jugo poco a poco y el caldo vaya cogiendo cuerpo. Deja la olla entreabierta para controlar el nivel de líquido.

Paso 2 de 4

Prepara el relleno y añade la patata

Prepara el relleno y añade la patata

Mientras la olla cuece, prepara el relleno, una de las señas de identidad del plato burgalés. En un bol bate los 3 huevos y mézclalos con los 40 g de miga de pan, la cucharadita de ajo picado, la de perejil picado y 2 cucharadas del propio caldo de la olla. No desmigues el pan en exceso: con algo de textura, las tortitas tienen más consistencia. Calienta parte de los 20 ml de aceite en una sartén, forma tortitas o piezas alargadas con una cuchara y fríelas hasta que estén doradas por ambos lados. Escúrrelas sobre papel absorbente y resérvalas.

Pasada aproximadamente 1 hora y media de cocción, añade la patata chascada, es decir, rota con el cuchillo en lugar de cortada limpia, para que suelte almidón y ayude a espesar el caldo. Vigila el líquido: si las alubias asoman, añade un chorro de agua fría para asustarlas, y la cocción seguirá pareja sin que se rompan.

Paso 3 de 4

Tritura las verduras y haz el refrito

Tritura las verduras y haz el refrito

Cuando las alubias estén casi tiernas, retira la cebolla y la zanahoria, tritúralas con un cucharón de caldo y una cucharada de alubias, y devuelve esa pasta a la olla: trabará el caldo sin añadir harina. Si quieres sumar chorizo de Burgos, muy habitual en la provincia, añádelo ahora, cortado en rodajas; entrando al final suelta menos grasa y mantiene su forma.

Para el refrito, calienta el aceite restante en una sartén pequeña con los 2 dientes de ajo laminados. En cuanto el ajo empiece a dorarse, aparta la sartén del fuego, espera unos segundos y añade la cucharadita de pimentón de la Vera. Remueve rápido, porque el pimentón se quema en segundos y se vuelve amargo. Vierte el refrito en la olla y repártelo con un vaivén de las asas, sin meter cuchara: el caldo tomará un color rojizo y un aroma ahumado.

Paso 4 de 4

Deja reposar el guiso y sirve

Comprueba que las alubias están tiernas y cremosas por dentro y que las carnes se separan con facilidad del hueso. Coloca las tortitas de relleno en la olla durante los últimos 10 minutos para que se empapen de caldo, apaga el fuego y tapa la olla para que repose entre 15 y 20 minutos. En ese tiempo el caldo termina de trabar y los sabores de los sacramentos se integran con la legumbre, de modo que queda meloso y con cuerpo.

Para llevarlo a la mesa a la manera burgalesa, saca la costilla, la oreja, la panceta y el relleno a una fuente aparte y trocéalos para que cada comensal elija lo que prefiere. Las alubias van en una sopera o directamente en platos hondos, con su caldo bien caliente. Si el caldo ha quedado demasiado espeso tras el reposo, alárgalo con agua caliente y vuelve a llevarlo a un hervor suave antes de servir.

Consejos finales

Como la mayoría de guisos de legumbre, la olla podrida está todavía mejor al día siguiente, cuando el caldo ha terminado de asentarse. Guarda alubias y carnes en recipientes cerrados y duran 3 días en la nevera; también se puede congelar, mejor sin la patata, que se vuelve arenosa, y se conserva unos 3 meses. Recaliéntala a fuego suave y añade un poco de agua, porque al enfriarse espesa bastante.

No remuevas nunca la alubia con cuchara: agita la olla sujetándola por las asas, mantén el fuego al mínimo durante toda la cocción y ten agua fría a mano para asustarla si asoma. Son los trucos que conservan la piel entera. Si la piel se rompe y las alubias se deshacen, el hervor fue demasiado fuerte; si después de 3 horas siguen duras, casi siempre es una legumbre vieja o un agua muy calcárea, y conviene probar con mineral la próxima vez.

Sírvela como plato único, con pan de hogaza y unas guindillas en vinagre para quien quiera un punto picante. La morcilla de Burgos es otro sacramento frecuente: añádela en rodajas gruesas los últimos 10 minutos, sin que hierva fuerte, para que no se abra. Si te quedas con ganas de otros guisos castellanos, el cocido castellano sigue la misma idea de legumbre y sacramentos, y el botillo en olla exprés, del Bierzo, se prepara en mucho menos tiempo.

Para días con menos margen, el potaje de lentejas en olla rápida resuelve la cuchara entre semana, y si prefieres un asado, el pollo asado al horno con patata y cebolla apenas pide vigilancia.

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