Un plato de cuchara sin remojo ni olla exprés: estas alubias blancas estofadas parten de legumbre ya cocida y se terminan en una cazuela con un sofrito de cebolla, pimiento verde y zanahoria, caldo y una hoja de laurel. En unos 50 minutos tienes un guiso tradicional para 4 personas, y la mayor parte es media hora de hervor suave en la que solo hay que vigilar el fuego. Picar las verduras a 0,5 cm y dejar que el sofrito se haga despacio, de 10 a 12 minutos, es lo que perfuma el caldo, y aparte de eso la receta es fácil para estrenarse con la legumbre: el único error serio es remover de más y romper las alubias. Las cantidades, 450 g de alubias cocidas y 500 ml de agua, dan un estofado caldoso, y en el último paso tienes cómo espesarlo sin harina si lo prefieres más trabado.

En muchas casas se conocen como judías blancas estofadas, y cada zona tiene su alubia de referencia: la faba asturiana, más grande y mantecosa; las judías de El Barco de Ávila, con Indicación Geográfica Protegida; o la mongeta del ganxet catalana, de piel muy fina. Para esta receta, cualquier alubia blanca de tamaño medio, como la riñón o la planchada, aguanta bien la cocción sin deshacerse. Si usas legumbre de bote, enjuágala bajo el grifo antes de añadirla: el líquido del envase es espeso y salado, y enturbia el caldo. Si prefieres cocerlas tú, ponlas en remojo la noche anterior y cuécelas entre 1 y 2 horas, según la variedad, antes de empezar con el sofrito.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

40 g

Grasas

12 g

Fibra

12 g

Proteínas

7 g

¿Cuántos comensales?
4
Alubia blanca
Alubia blanca
450 gramos
Cebolla
Cebolla
150 gramos
Pimiento verde italiano
Pimiento verde italiano
100 gramos
Zanahoria
Zanahoria
100 gramos
Tomate Frito Casero
40 mililitros
Avecrem Pollo
1 pastilla
Sal
Sal
3 gramos
Agua
Agua
500 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
Laurel
Laurel
1 hoja
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Paso 1 de 3

Pica las verduras y haz el sofrito

Pica las verduras y haz el sofrito

Corta los 150 g de cebolla en ciselé, es decir, en cubitos de medio centímetro, con un cuchillo bien afilado. Haz lo mismo con el pimiento verde italiano (100 g) y la zanahoria (otros 100 g), procurando que todo quede del mismo tamaño: así se cocina a la vez y ningún trozo queda crudo mientras otro se quema.

Vierte el aceite de oliva virgen extra (20 ml) en una cazuela baja o una sartén honda, caliéntalo a fuego medio y echa las verduras. Sofríe de 10 a 12 minutos, sin dejar de vigilar, hasta que la cebolla esté tierna y todo tome un ligero tono dorado. Agrega los 40 ml de tomate frito y deja 2 minutos más para que pierda el sabor a crudo y se integre con la verdura. De este sofrito sale casi todo el gusto del estofado, y subir el fuego para ganar tiempo lo estropea: la cebolla se tostaría por fuera y quedaría dura por dentro.

Paso 2 de 3

Cuece las alubias blancas estofadas en el caldo

Añade los 450 g de alubias blancas cocidas, bien escurridas, y mézclalas con el sofrito usando una espátula, de abajo arriba y con suavidad, para que no se rompan. Desmenuza encima la pastilla de caldo de pollo, vierte los 500 ml de agua y comprueba que las alubias quedan cubiertas; si no, completa con un chorro de agua. Incorpora la hoja de laurel.

Cuando empiece a hervir, baja la llama y deja que se cocinen unos 30 minutos, con la superficie apenas temblando. Un hervor fuerte despelleja las alubias y las deshace. Mejor que remover, dale a la cazuela un meneo de vez en cuando y así no se agarran. En ese tiempo las alubias toman el sabor del sofrito y del caldo, y parte del almidón que sueltan empieza a espesar el líquido.

Paso 3 de 3

Ajusta el espesor y deja reposar

Pasados los 30 minutos, prueba y decide si falta sal: los 3 g de la receta son una referencia máxima, porque la pastilla ya sala bastante. Retira la hoja de laurel. Si quieres un guiso más espeso, aplasta 2 cucharadas de alubias contra el lateral del recipiente con un tenedor y remuévelas con el caldo: ese puré trabará el caldo sin una pizca de harina. Otra opción es dejarlo 5 minutos más destapado para que reduzca.

Con el fuego ya apagado, deja el guiso tapado entre 5 y 10 minutos antes de servirlo, para que el caldo se asiente y espese un poco más. Sirve las alubias blancas estofadas calientes en platos hondos, con pan crujiente para mojar y, si quieres, un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo por encima. Unas guindillas en vinagre al lado le dan el contraste ácido que pide cualquier plato de legumbre.

Consejos finales

Al día siguiente, estas alubias blancas estofadas están todavía mejor, porque el caldo se espesa y el sabor del sofrito se reparte. En la nevera duran hasta 4 días en un táper cerrado; recaliéntalas despacio, con un chorrito de agua, removiendo lo mínimo. Congeladas aguantan 3 meses sin problema: la legumbre guisada es de los platos que mejor soportan el congelador.

Si el caldo te queda aguado, el truco más rápido es el de las alubias aplastadas del último paso; si se ha espesado demasiado, alárgalo con agua caliente, que no corta la cocción como la fría. Y si las alubias se rompen, casi siempre es por remover con cuchara o por un fuego demasiado alto: agitar la cazuela y mantener un hervor suave evita ambos problemas.

Para un estofado más contundente, dora 100 g de chorizo o panceta en dados antes de las verduras, o sigue la línea de las alubias blancas con morcilla. Con dados de pechuga sellados al principio tienes las alubias blancas estofadas con pollo, y con caldo de verduras en lugar de la pastilla de pollo, una versión vegetal completa. Un puñado de espinacas frescas añadido en los últimos 2 minutos aporta color y verdura sin alargar la cocción.

Si te sobran alubias cocidas, en frío funcionan en una ensalada de alubias con verduras, con tomate, cebolleta y una vinagreta. Cuando quieras otra legumbre de guiso, las alubias carillas se cuecen en menos tiempo y tienen un sabor más terroso.

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