Media hora de sal gruesa y unos minutos de parrilla bastan para transformar una berenjena firme en una berenjena asada tierna por dentro y dorada por fuera, rematada con parmesano. Sirve como guarnición o tapa para 4 personas y se hace en unos 50 minutos, de los que 30 la berenjena reposa sola mientras suelta su agua.

La berenjena está en su mejor época entre junio y septiembre, que es cuando sale más dulce y con menos semillas. En la frutería, elige piezas firmes, que pesen bastante para lo que abultan, con la piel lisa y brillante y el cáliz verde, no seco ni ennegrecido. Si al apretarla con el dedo la marca se queda hundida, está pasada y amargará. Las medianas, de unos 250 g, son las más cómodas para esta preparación: se asan de forma pareja y la pulpa no se queda cruda en el centro.

La textura depende sobre todo de la preparación previa. Por un lado, conviene hacer unos cortes en rejilla sobre la pulpa, de 1 cm de profundidad y sin llegar a la piel, para que el calor entre y la berenjena se haga por igual. Por otro, el salado de 30 minutos, que además de suavizar el amargor reduce el agua de la pulpa, por eso se tuesta bien y chupa menos aceite.

Si prefieres una versión más contundente y gratinada al horno, las berenjenas a la parmesana parten de la misma combinación de tomate y queso.

Información nutricional(por ración)

Energía

150 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

4 g

Fibra

6 g

Proteínas

10 g

¿Cuántos comensales?
4
Berenjena
Berenjena
250 gramos
Tomate Frito Casero
3 cucharadas
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada
Queso parmesano reggiano
Queso parmesano reggiano
2 cucharadas rallado
Sal gruesa
Sal gruesa
al gusto
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Paso 1 de 5

Lava y corta la berenjena

Lava y corta la berenjena

Lava la berenjena con agua fría, pasando las manos por toda la piel, y sécala bien. Retira el tallo y el cáliz con un cuchillo y pártela en sentido longitudinal, de modo que te queden 2 mitades con la pulpa a la vista. Si es muy gruesa, puedes cortarla en 4 tiras largas o en rodajas de 1,5 cm, que se asan antes.

Marca sobre la pulpa, con un cuchillo pequeño, unos cortes en diagonal formando una rejilla, separados entre sí unos 2 cm y de 1 cm de profundidad, sin llegar a perforar la piel. Esos cortes ayudan a que la sal y después el calor penetren hasta el centro, y evitan que la superficie se dore mientras el interior sigue duro. Coloca las mitades en una bandeja o fuente, con la pulpa hacia arriba.

Paso 2 de 5

Sala la berenjena 30 minutos

Sala la berenjena 30 minutos

Espolvorea sal gruesa de forma generosa sobre la pulpa de las mitades, procurando que entre en los cortes. Déjalas reposar unos 30 minutos a temperatura ambiente. Verás que en la superficie aparecen gotas de un líquido oscuro: es el agua de la berenjena, que arrastra parte de los compuestos amargos.

Las berenjenas actuales amargan bastante menos que las de antes, pero el salado sigue mereciendo la pena por la textura: con menos agua, la pulpa se tuesta al asarla, queda más firme y absorbe menos aceite. Pasado el tiempo, enjuaga las mitades con agua fría para retirar la sal y sécalas a conciencia con papel absorbente o un paño limpio, apretando un poco sobre la pulpa. Si quedan húmedas, en la sartén soltarán vapor y no se dorarán.

Paso 3 de 5

Asa la berenjena a fuego medio alto

Asa la berenjena a fuego medio alto

Pon al fuego, medio alto, una parrilla o una sartén que no se pegue. Reparte sobre la pulpa la cucharada de aceite de oliva virgen extra, usando un pincel o los dedos para repartirlo bien; si lo viertes directamente, la berenjena lo absorbe en un punto y el resto queda seco.

Coloca las mitades con la pulpa hacia abajo y déjalas unos 5 o 6 minutos sin moverlas, hasta que estén bien doradas. Gíralas, modera el fuego y deja que se hagan otros 4 o 5 minutos apoyadas sobre la piel, tapando la sartén para que el vapor termine de cocer el interior. Comprueba el punto con un tenedor: debe entrar sin resistencia hasta la piel y la pulpa tiene que verse tierna y algo translúcida, pero sin deshacerse.

Paso 4 de 5

Termina con tomate frito y parmesano

Pasa las berenjenas a una fuente o plato, con la pulpa hacia arriba. Reparte por encima el Tomate Frito Casero, 3 cucharadas,, extendiéndolo con el dorso de una cucharilla para que entre un poco en los cortes de la rejilla. Espolvorea después las 2 cucharadas de queso parmesano reggiano rallado.

Con el calor de la berenjena el queso empieza a fundirse solo. Si lo quieres gratinado, mete la fuente unos 2 o 3 minutos bajo el grill del horno a 220 °C, vigilando que el queso se dore sin quemarse. Antes de cortarla, espera 2 o 3 minutos: el tomate se asienta, el queso se funde del todo y la pulpa gana firmeza, lo que hace más fácil cortarla en porciones sin que se desmorone.

Paso 5 de 5

Sirve como guarnición o plato ligero

Sirve la berenjena asada templada o caliente. Junto a un filete de ternera, un muslo de pollo o una merluza al horno hace de guarnición; como plato ligero para 4 personas, acompáñala con una ensalada verde y pan tostado. También funciona como tapa, cortada en porciones, o dentro de un bocadillo con unas hojas de rúcula.

La berenjena, el aceite, el queso y la sal no llevan gluten de forma natural, pero si cocinas para alguien celíaco revisa la etiqueta del tomate frito y del queso antes de usarlos. Si sobra, recaliéntala en sartén u horno mejor que en microondas, que deja la pulpa blanda y aguada.

Consejos finales

En el horno sale igual de rica y te deja las manos libres. Precalienta a 200 °C, coloca las mitades ya saladas, enjuagadas y pintadas con aceite con la pulpa hacia arriba sobre papel de horno y ásalas de 25 a 30 minutos, hasta que estén doradas y tiernas. El tomate y el queso van al final, 5 minutos antes de sacarlas, y así el queso gratina sin quemarse. En la freidora de aire, a 180 °C, las mitades medianas tardan unos 15 minutos.

Contra una berenjena aceitosa, el truco es secarla muy bien después de enjuagar la sal y usar poco aceite, pintado y no vertido, porque la pulpa lo bebe como una esponja y queda pesada. Si te ha quedado algo dura, tápala y déjala unos minutos más a fuego suave; el vapor la ablanda sin quemar el exterior.

La berenjena asada, sin el queso, se puede guardar hasta 3 días en frío, siempre bien cerrada. Esa pulpa sobrante es una base estupenda: triturada con ajo, zumo de limón y un poco de aceite da un paté de berenjena para untar, y en tiras completa una lasaña de verduras o una musaka vegetal.

Si quieres otras formas de prepararla, las berenjenas a la parrilla se quedan en lo más básico, solo con aceite y sal, mientras que las berenjenas rellenas de carne y verduras la convierten en plato principal. Con el salado y el secado bien hechos, cualquiera de las 3 está al alcance de quien busca algo fácil y nunca ha asado una berenjena.

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