Las tostas de jamón serrano y tomate rallado resuelven un aperitivo o una cena rápida sin encender los fogones, con pan rústico tostado, ajo, tomate maduro, jamón y aceite de oliva virgen extra en crudo. En 10 minutos tienes 4 rebanadas montadas, 1 por persona para 4 personas si las sirves de entrante, o la mitad de comensales si son la cena.

La forma tradicional de hacerlas cambia según la zona. En Cataluña, el pa amb tomàquet se prepara frotando medio tomate directamente sobre el pan, casi siempre con tomates de colgar, de piel fina y mucha pulpa. En Andalucía y buena parte del sur, la tostada de desayuno lleva el tomate rallado y colado, a veces salado y con aceite abundante, y en muchos bares se pide sin más como tostadas de jamón y tomate. Esta versión se queda con el tomate rallado, que cubre mejor el pan y aguanta el peso del jamón, y con el ajo frotado sobre el pan caliente, que se deshace en la miga sin necesidad de picarlo.

Que sea una receta fácil no quiere decir que dé igual el producto: con tan poco encima del pan, un tomate sin sabor o un pan blando estropean la tosta. Elige tomates muy maduros, que cedan un poco al apretarlos, y un pan de miga densa y corteza gruesa, cortado en rebanadas gruesas, de casi 2 cm, para que no se rompa al frotar el ajo. El jamón, mejor sacado del frigorífico 15 minutos antes, porque a temperatura ambiente la grasa se vuelve brillante y suelta su aroma. Para otra tosta de verduras, la tosta de berenjena y tomate parte de una base parecida.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

40 g

Grasas

2 g

Fibra

16 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Pan rústico
Pan rústico
4 rebanadas
Jamón serrano
Jamón serrano
4 lonchas grande
Tomate
Tomate
al gusto rallado
Ajo
Ajo
1 diente
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 4

Tuesta el pan y frótalo con ajo

Tuesta las 4 rebanadas de pan rústico en la tostadora, en una sartén sin aceite o en el horno con el grill a 200 °C, hasta que cojan un color dorado por fuera y sigan algo tiernas en el centro, unos 3 o 4 minutos. Si las dejas más, la corteza se endurece y la tosta se parte al morderla; si las dejas menos, el tomate empapa la miga y queda blanda.

Pela el diente de ajo, pártelo en 2 mitades y frota el lado cortado sobre la superficie de cada rebanada todavía caliente. La miga tostada actúa como un rallador: el ajo se deshace sobre ella y deja su aroma repartido sin trozos crudos. Unas 2 o 3 pasadas por rebanada bastan para un sabor suave; para un ajo más presente, insiste un poco más. Con medio diente frotas 2 rebanadas, así que el diente entero cubre las 4 tostas.

Paso 2 de 4

Ralla el tomate y repártelo

Lava los tomates, córtalos por la mitad en horizontal y rállalos por el lado de la pulpa con los agujeros gruesos de un rallador, con la piel apoyada contra la mano. Al final te quedará la piel entera en la mano, que puedes desechar, y en el bol una pulpa jugosa sin pieles. Si el tomate suelta mucha agua, cuélalo unos segundos para que la tosta no se empape.

Añade una pizca de sal a la pulpa y mezcla. Con una cuchara, reparte el tomate rallado sobre las rebanadas, cubriendo toda la superficie hasta los bordes, que es donde antes se seca el pan. No escatimes: una capa generosa, de 1 o 2 cucharadas por rebanada, da humedad y frescor al bocado y equilibra la sal del jamón. Haz este paso justo antes de servir; el pan con tomate que espera más de 10 minutos pierde el crujiente.

Paso 3 de 4

Monta las tostas de jamón serrano y tomate rallado

Coloca encima del tomate las 4 lonchas grandes de jamón serrano, 1 por tosta. Puedes extenderlas enteras, plegadas en ondas para que cubran el pan con volumen, o romperlas con las manos en trozos más pequeños, que es como se reparten mejor y se comen sin que la loncha salga entera al primer mordisco.

Procura que el jamón tape bien el tomate, de forma que en cada bocado haya pan, tomate y jamón en proporción parecida. Si las lonchas tienen una franja de grasa muy ancha, no la quites del todo: a temperatura ambiente se vuelve translúcida y es la parte que más sabor aporta. Si el jamón ha estado en la nevera, déjalo los 15 minutos fuera mientras tuestas el pan y rallas el tomate; recién sacado del frío está mate, rígido y sabe mucho menos. No lo calientes nunca, porque se endurece y suelta sal.

Paso 4 de 4

Riega con aceite y sirve al momento

Termina cada tosta regando por encima, en zigzag, aceite de oliva virgen extra, para que llegue al jamón y al tomate que asoma por los bordes. Un aceite de buena calidad, con notas verdes o algo picantes, marca la diferencia en una receta con tan pocos elementos, así que reserva para aquí el mejor que tengas.

Sirve las tostas en cuanto estén montadas, sobre una tabla o un plato grande, para que el pan llegue crujiente a la mesa. Si vas a preparar más cantidad para un aperitivo con invitados, tuesta y frota con ajo todas las rebanadas por adelantado, pero deja el tomate, el jamón y el aceite para el último momento. Un poco de pimienta negra recién molida o unas hojas de albahaca fresca encima son opcionales, pero no tapan el sabor del jamón. Acompaña con unas aceitunas y una caña o un vino blanco fresco.

Consejos finales

El mejor momento para estas tostas es de junio a septiembre, cuando el tomate de temporada tiene más pulpa y sabor. Fuera de esos meses, los tomates de rama o los de tipo pera bien maduros dan un rallado más sabroso que los grandes de ensalada, y si los dejas 1 o 2 días a temperatura ambiente, nunca en la nevera, terminan de madurar. En el pan, uno de hogaza o de payés del día anterior se tuesta mejor que uno recién hecho, que se queda gomoso.

Sobre el tomate y el jamón caben muchas variantes. Unas lascas de queso manchego curado entre el tomate y el jamón, unas tiras de pimiento asado o un par de anchoas convierten las tostas de jamón serrano y tomate rallado en algo más contundente. Para quien no come gluten, basta con usar pan sin gluten tostado, revisando que el jamón también lo indique en la etiqueta. Si prefieres un acabado caliente, las tostas de pimientos y bacon se gratinan en el horno.

Frotar el ajo con el pan aún caliente, colar el tomate si viene aguado y montar cada tosta en el último momento: cada truco lleva menos de 1 minuto, y en conjunto mantienen el pan crujiente hasta el último bocado.

Como entrante dan juego antes de una crema templada, por ejemplo una crema de espárragos con jamón, o junto a una ensalada para una cena ligera. Para llevar al trabajo o de excursión, el bocadillo de jamón y tomate aguanta mejor el transporte que una tosta abierta.

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