La ensalada de coliflor es una forma de comer esta verdura en frío, cocida al dente y aliñada con ajo picado, perejil, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal. Sirve como entrante o guarnición para 4 personas y, entre cocer, enfriar y aliñar, tienes el plato listo en unos 35 minutos, de los que solo 10 son de trabajo con el cuchillo.

Aliñar verduras cocidas y comerlas frías es muy tradicional en el sur, con las papas aliñás o las zanahorias aliñadas de Cádiz como ejemplos conocidos, y la coliflor responde igual de bien: absorbe el aceite y el vinagre sin perder su punto firme. Se encuentra en su mejor momento entre octubre y abril, los meses frescos en que llega al mercado más prieta y dulce. Elige una pesada para su tamaño, con la cabeza compacta, los ramilletes muy apretados y blancos, sin manchas oscuras, y las hojas que la envuelven verdes y tersas, señal de que está recién cortada.

Calcula 1 coliflor mediana, de alrededor de 1 kg. Vigila sobre todo la cocción, entre 8 y 10 minutos en agua hirviendo y no más, para que el ramillete conserve un ligero mordisco y no se encharque con el aliño. Por lo demás, cuesta encontrar una receta de verdura tan fácil y que aguante tan bien en la nevera para varias comidas; en caliente, la coliflor salteada con ajito y bacon usa el mismo ajo con otro enfoque.

Información nutricional(por ración)

Energía

145 kcal

Hidratos

7 g

Grasas

11 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

3 g

¿Cuántos comensales?
4
Ajo
Ajo
3 unidades
Perejil
Perejil
al gusto fresco
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 1

Cuece, enfría y aliña la coliflor

Quita las hojas y el tronco grueso de la coliflor y sepárala en ramilletes de tamaño bocado, todos parecidos, para que ninguno quede duro mientras otros se pasan. Lávalos bajo el grifo. Pon a hervir una olla grande con agua y una cucharada de sal y, cuando rompa a hervir, echa los ramilletes. Cuécelos entre 8 y 10 minutos y empieza a comprobar desde el minuto 6: están cuando el tronco de un ramillete se deja atravesar con un palillo, pero todavía ofrece algo de resistencia.

Escúrrelos bien y extiéndelos en una bandeja amplia, en una sola capa, para que se enfríen en unos 15 minutos y suelten el vapor. No los enfríes bajo el grifo: la coliflor se empapa de agua, pierde sabor y el aliño no se adhiere. Cuando estén templados o fríos, pásalos a una ensaladera o a un bol.

Mientras se enfrían, pela los 3 dientes de ajo, retira el germen central si lo prefieres más suave y pícalos muy pequeños. Si el ajo crudo te resulta fuerte, déjalo 10 minutos en el vinagre que vayas a usar: la acidez suaviza su picor. Lava, seca y pica un buen puñado de perejil fresco.

Esparce el ajo y el perejil sobre la coliflor, sala al gusto y riega con un chorreón de aceite de oliva virgen extra y el vinagre; como orientación, unas 6 cucharadas de aceite por 2 de vinagre. Mezcla con suavidad con 2 cucharas, para no romper los ramilletes, y deja reposar la ensalada en la nevera al menos 15 minutos, el tiempo que tarda el ajo en perfumar el aceite.

Consejos finales

Sobre esta base puedes añadir lo que tengas a mano: unas aceitunas verdes partidas, tiras de pimiento asado, huevo duro picado o una pizca de comino y pimentón dulce en el aliño, al estilo de los aliños gaditanos. También se puede tomar cruda, laminada muy fina o rallada, con el mismo ajo y perejil y 20 minutos de reposo para que el aliño la ablande. Para un plato más completo con huevo, la coliflor con huevo duro es la versión más cercana, y para que los más pequeños coman esta verdura, los san jacobos de coliflor son una buena opción.

Cocida de más, la coliflor se deshace al mezclar y suelta agua; aliñada todavía mojada, el aceite resbala y el plato queda aguado en el fondo; y corta de sal, el vinagre se impone, porque la verdura es muy suave y necesita su punto.

Pocos trucos dan tanto como dejar los ramilletes bocabajo en el escurridor unos minutos antes de aliñar y sacar la ensalada del frío 10 minutos antes de comer, porque a baja temperatura el aceite y el vinagre de manzana o de vino apenas se aprecian. El reposo, en cambio, le sienta bien. Tapada en la nevera se conserva 2 o 3 días, aunque el ajo crudo gana fuerza con las horas; no la congeles, porque la coliflor cocida se vuelve acuosa.

Como guarnición acompaña pescados a la plancha, pechugas de pollo o una tortilla de patatas, y como entrante ligero va bien antes de un guiso. En verano, combinada con una ensalada de pasta fría, resuelve una comida de táper o de campo sin encender más fuegos que el de la olla.

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