Hervidas sin más tienen fama de amargas, pero las coles de Bruselas salteadas con gambas y ajo cambian esa idea: primero se cuecen en caldo y después se doran en la sartén hasta que se tuestan los bordes. Con 600 g de coles y 200 g de gamba pelada preparas un primer plato o una guarnición generosa para 4 personas en unos 20 minutos.

Toman el nombre de Bruselas, en cuyos alrededores se popularizó su cultivo, y en los mercados españoles se encuentran sobre todo de octubre a marzo. El frío les sienta bien: tras las primeras heladas acumulan algo más de azúcar y pierden parte del amargor. Elige coles pequeñas y de tamaño parecido, apretadas, de un verde vivo y sin hojas amarillas ni manchas oscuras; las más grandes suelen ser fibrosas y tardan más en cocerse.

Ese olor fuerte a col que echa para atrás aparece cuando se pasan de cocción, porque cuanto más tiempo hierven, más compuestos de azufre sueltan. Por eso el hervor se queda en 10 minutos, con una pastilla de Avecrem Vegetal en el agua para que lleguen sazonadas por dentro, y el resto del trabajo lo hace el fuego fuerte de la sartén, que carameliza la cara cortada.

La gamba pone el contrapunto marino y convierte la guarnición en primer plato. Sin ella, la receta sigue siendo igual de fácil y queda una guarnición vegetal que acompaña bien un pollo asado o un pescado blanco.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

9 g

Grasas

8 g

Fibra

6.5 g

Proteínas

14 g

¿Cuántos comensales?
4
Col de bruselas
Col de bruselas
600 gramos
Gamba
Gamba
200 gramos pelada
Ajo
Ajo
3 unidades en lamina
Perejil
Perejil
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Avecrem Vegetal
1 unidad
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Paso 1 de 2

Limpia y cuece las coles en caldo

Quita las hojas de fuera que estén duras o marchitas en los 600 g de coles de Bruselas y corta un poco la base del tallo, sin pasarte, para que no se deshojen al hervir. Lávalas bien con agua fría abundante. Si alguna es mucho más grande que el resto, márcale una cruz en la base con el cuchillo para que el centro se cueza al mismo ritmo.

Ponlas en una cazuela, cúbrelas de agua y añade la pastilla de Avecrem Vegetal. Lleva a ebullición y cuécelas 10 minutos desde que rompa a hervir, o 7 u 8 si son pequeñas (pruébalas desde el minuto 7), hasta que un cuchillo fino atraviese el centro con una ligera resistencia: si se deshace, están pasadas y no aguantarán el salteado. Escúrrelas y déjalas unos minutos en el colador hasta que dejen de humear, o sécalas con papel de cocina. Córtalas en mitades a lo largo; esa cara plana es la que se dorará en la sartén.

Paso 2 de 2

Saltea el ajo, las gambas y las coles

En una sartén amplia o un wok, calienta a fuego medio unas 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Añade los 3 dientes de ajo en láminas y deja que tomen color dorado claro durante 1 o 2 minutos, removiendo: si se oscurecen, amargan el aceite. Sube el fuego, incorpora los 200 g de gamba pelada y saltéalas justo hasta que se vuelvan rosadas y opacas, más o menos 1 minuto y medio. Retíralas a un plato para que no se resequen.

En la misma sartén, con el aceite ya perfumado, coloca las coles con el corte hacia abajo y déjalas 4 o 5 minutos sin moverlas, hasta que esa cara quede tostada. Dales la vuelta, devuelve las gambas y el ajo, espolvorea perejil fresco picado y saltea todo junto 1 minuto más a fuego fuerte. No añadas sal sin probarlas, porque el caldo de la cocción ya las ha sazonado. Sírvelas en el momento.

Consejos finales

Cambia las gambas por un puñado de almendras laminadas tostadas y tendrás una versión vegetariana igual de crujiente, o suma taquitos de jamón serrano en el último minuto para que no se sequen. También puedes hornearlas tras el hervor, partidas por la mitad y con la cara cortada hacia abajo, unos 15 a 20 minutos a 200 °C. Una ralladura de limón justo al final aligera el conjunto. Un hervor corto seguido de salteado funciona también con unas alcachofas salteadas, que agradecen igual el ajo dorado.

Para que se doren, las coles tienen que llegar secas a la sartén y sin apretarse: si la tuya es pequeña, saltéalas en 2 tandas. Trátalas con los trucos de la plancha, boca abajo y sin tocarlas durante los primeros 3 minutos, hasta que la cara cortada quede tostada. Si al morderlas notas el centro duro, la próxima vez dales 2 minutos más de hervor o córtalas por la mitad antes de cocerlas, y si están blandas y oscuras, recorta el hervor.

Si te quedan coles, guárdalas en la nevera bien tapadas hasta 2 días, mejor sin las gambas, que se vuelven gomosas al recalentarlas. Al día siguiente pásalas por la sartén caliente 2 o 3 minutos, o pícalas y úsalas en una tortilla con un poco de cebolla. No conviene congelarlas ya salteadas: al descongelarse sueltan agua y pierden el tostado, así que compensa cocinar la cantidad justa. Si quieres más verdura de temporada en la semana, las espinacas salteadas están listas en minutos y las acelgas salteadas aprovechan hojas y pencas.

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