La tarta Sacher es un bizcocho denso de chocolate negro, emborrachado con almíbar de ron, relleno de mermelada de albaricoque y cubierto con una capa brillante de chocolate. Da para 8 personas y, aunque el trabajo activo ronda 1 hora, cuenta con unas 3 horas de principio a fin, porque el bizcocho tiene que enfriarse del todo y la cobertura necesita su tiempo para asentarse.

Es un pastel vienés, la Sachertorte. La historia que cuenta el propio Hotel Sacher de Viena atribuye su creación a Franz Sacher en 1832, cuando era un joven aprendiz en la cocina del príncipe Metternich. La versión clásica austriaca se sirve con nata montada sin azúcar al lado, que compensa la intensidad del chocolate, y la mermelada de albaricoque es la que le da ese punto ácido que la distingue de otras tartas de chocolate.

Elige bien el chocolate: busca uno negro con un 50 a 70% de cacao, que se funda bien y no sea demasiado amargo, y reserva los 160 g de la cobertura en un trozo aparte para no quedarte corto. La mermelada, mejor con trozos pequeños y no muy dulce.

Pese a su fama, es fácil de sacar en casa si montas bien las claras y las incorporas con suavidad: es lo que hace que el bizcocho suba sin necesidad de batir de más. La base se parece a la de un bizcocho de chocolate sencillo, aunque más rica en mantequilla y más compacta, para que aguante el almíbar sin deshacerse.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

48 g

Grasas

25 g

Fibra

4 g

Proteínas

6 g

¿Cuántos comensales?
8

Bizcocho

Chocolate negro
Chocolate negro
150 gramos
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
150 gramos

Cobertura

Azúcar blanco
Azúcar blanco
100 gramos
Ron
Ron
1 vaso
Agua
Agua
1 vaso

Almibar

Azúcar blanco
Azúcar blanco
150 gramos
Huevo
Huevo
4 unidades
Levadura
Levadura
10 gramos
Mantequilla
Mantequilla
100 gramos
Chocolate negro
Chocolate negro
160 gramos
Mantequilla
Mantequilla
50 gramos
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Paso 1 de 4

Hornea el bizcocho de chocolate

Pon el horno a calentar a 180 °C y engrasa con mantequilla y enharina un molde redondo o cuadrado. Funde los 150 g de chocolate negro con los 100 g de mantequilla al baño maría o en el microondas, en tandas de 30 segundos removiendo entre una y otra para que no se queme. Separa las yemas de las claras de los 4 huevos.

Bate las yemas con la mitad de los 150 g de azúcar hasta que blanqueen y doblen su volumen, e incorpora el chocolate templado con una espátula. Tamiza encima la harina de repostería con los 10 g de levadura y mezcla sin batir, solo hasta que no queden grumos. Monta las claras a punto de nieve, añade el resto del azúcar y sigue batiendo hasta que brillen. Intégralas en 3 tandas con movimientos envolventes de abajo arriba; la masa queda espesa. Viértela en el molde, alisa y hornea unos 35 minutos, sin abrir el horno los primeros 25, hasta que un palillo salga limpio.

Paso 2 de 4

Prepara el almíbar y emborracha el bizcocho

Deja reposar el bizcocho 10 minutos en el molde, desmóldalo y déjalo enfriar sobre una rejilla, alrededor de 1 hora. Mientras, pon en un cazo el vaso de agua, los 100 g de azúcar y el vaso de ron, y cuécelo a fuego suave unos 10 minutos, hasta que reduzca y tenga una textura de almíbar ligero, todavía fluido. Déjalo templar.

Con el bizcocho completamente frío, córtalo en horizontal por la mitad con un cuchillo de sierra largo, girándolo sobre sí mismo para que el corte salga recto. Si está caliente, se desmigará. Pincela con una brocha las 2 caras interiores con el almíbar, insistiendo hacia el centro, que es la parte que más tiende a quedar seca. Ve poco a poco: es mejor dar 2 pasadas que encharcar la miga de golpe y que se rompa al montar la tarta.

Paso 3 de 4

Rellena con mermelada de albaricoque

Calienta la mermelada de albaricoque en un cazo pequeño o unos segundos en el microondas, hasta que esté fluida; si tiene trozos grandes, pásala por un colador. Así se extiende sin arrastrar las migas y penetra un poco en el bizcocho. Reparte una capa generosa sobre la base ya emborrachada, llegando hasta los bordes.

Coloca encima la otra mitad, con la cara emborrachada hacia abajo, y presiona con la palma de la mano para que se asiente sin que rebose el relleno. Cubre después la parte de arriba y los laterales con una capa fina de mermelada caliente. Esta capa sella la superficie, rellena las pequeñas grietas y evita que la cobertura de chocolate se meta en la miga, así que el acabado sale más liso. Déjala reposar unos 15 minutos para que la mermelada se enfríe y coja algo de cuerpo.

Paso 4 de 4

Cubre con chocolate y deja asentar

Calienta los 150 g de nata líquida hasta que empiece a hervir, añade los 50 g de mantequilla y, fuera del fuego, los 160 g de chocolate negro troceado. Espera 1 minuto y remueve desde el centro hacia fuera, despacio y sin batir, hasta tener una crema lisa y brillante. Si la usas demasiado caliente, escurre y queda fina; si está fría, deja marcas. Debe caer como un hilo grueso.

Pon la tarta sobre una rejilla con un plato debajo y vierte la cobertura de golpe en el centro, dejando que se reparta sola hacia los bordes. Toca lo mínimo: extiende con una cuchara o una espátula solo los laterales que hayan quedado al descubierto, porque cada pasada por encima quita brillo. Deja que se asiente en un lugar fresco alrededor de 1 hora, hasta que la cobertura esté firme al tacto.

Consejos finales

Para corregir el dulzor, sírvela como en Viena, con nata montada sin azúcar al lado. Se guarda en la nevera, tapada, 4 o 5 días; sácala 20 o 30 minutos antes de comerla para que el chocolate recupere su textura sedosa. El bizcocho solo, sin almíbar ni cobertura, se congela bien hasta 2 meses envuelto en film, y basta con descongelarlo en la nevera la víspera para montar la tarta de las 8 personas en el día.

Un bizcocho bajo y apelmazado casi siempre se debe a las claras: o no estaban bien montadas o se mezclaron con demasiada energía y perdieron el aire. Si sale crudo en el centro y quemado por fuera, el molde era pequeño para la cantidad de masa; en ese caso, hornéalo 20 minutos a 180 °C y otros 20 a 160 °C, para que se haga por dentro sin que la superficie se oscurezca. Para el acabado, el truco que más ayuda es calentar la mermelada antes de usarla, así se extiende sin arrastrar miga. Prepara además la cobertura justo antes de verterla y no le pases la espátula por encima, porque cada pasada le quita brillo.

Ten en cuenta que el almíbar lleva un vaso entero de ron y en 10 minutos de hervor no pierde todo el alcohol. Si la tarta es para niños, cambia el ron por zumo de naranja o por agua con un poco de vainilla. Para otras celebraciones, hay alternativas como la tarta de manzana, la tarta de galletas, flan y chocolate, que no necesita horno, o una tarta de queso con yogur más ligera.

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