La tarta sacher es uno de esos postres que imponen respeto pero que, con un poco de paciencia, se convierten en el centro de cualquier celebración familiar. En Gallina Blanca sabemos que lo importante es disfrutar del proceso en la cocina sin complicaciones innecesarias, por eso queremos que esta receta sea un éxito en tu mesa. No hace falta ser un gran repostero para conseguir un bizcocho jugoso y un acabado brillante que sorprenda a todos en casa.

Este dulce de origen austriaco ha encontrado un hueco especial en las pastelerías de toda España, siendo la opción preferida para quienes buscan un sabor intenso a chocolate. Aunque su historia es aristocrática, su esencia es sencilla y honesta, basada en ingredientes de calidad que solemos tener en la despensa. Es el broche de oro perfecto para una comida especial o una merienda compartida con los que más quieres sin pretensiones pero con mucho sabor.

Para empezar, es fundamental tener listos todos los ingredientes de la tarta sacher, como un buen chocolate negro y mermelada de albaricoque. Si buscas una tarta sacher de receta fácil, verás que esta elaboración te permitirá obtener un resultado muy similar a la tarta sacher original sin salir de tu cocina. Aprender a hacer tarta sacher es un paso fundamental para cualquier amante del chocolate que quiera ampliar su recetario personal con un clásico infalible.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

48 g

Grasas

25 g

Fibra

4 g

Proteínas

6 g

¿Cuántos comensales?
8

Bizcocho

Chocolate negro
Chocolate negro
150 gramos
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
150 gramos

Cobertura

Azúcar blanco
Azúcar blanco
100 gramos
Ron
Ron
1 vaso
Agua
Agua
1 vaso

Almibar

Azúcar blanco
Azúcar blanco
150 gramos
Huevo
Huevo
4 unidades
Levadura
Levadura
10 gramos
Mantequilla
Mantequilla
100 gramos
Chocolate negro
Chocolate negro
160 gramos
Mantequilla
Mantequilla
50 gramos
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Paso 1 de 4

Preparación del bizcocho de chocolate

Comenzamos fundiendo los 150 gramos de chocolate negro junto con la mantequilla al baño maría o en el microondas, en intervalos cortos para evitar que se queme. Mientras tanto, separamos las yemas de las claras de los cuatro huevos. Batimos las yemas con el azúcar hasta que blanqueen y aumenten su volumen; en ese momento, incorporamos el chocolate fundido con movimientos suaves para no perder el aire.

A continuación, tamizamos la harina de repostería con la levadura sobre la mezcla. Montamos las claras a punto de nieve y las integramos con una espátula, realizando movimientos envolventes de abajo arriba. Vertemos la masa en un molde previamente engrasado y horneamos a 180 grados durante unos 35 minutos. Es importante no abrir el horno antes de tiempo para que el bizcocho no pierda su estructura.

Paso 2 de 4

Elaboración del almíbar de ron

Mientras el bizcocho se enfría sobre una rejilla, preparamos el almíbar que le dará esa jugosidad tan característica. En un cazo, ponemos a calentar el vaso de agua con el azúcar y el vasito de ron. Dejamos que hierva a fuego suave durante unos diez minutos hasta que el líquido reduzca y adquiera una consistencia ligeramente almibarada pero fluida.

Una vez que el bizcocho esté completamente frío, lo cortamos transversalmente por la mitad con un cuchillo de sierra largo. Pincelamos generosamente ambas caras internas con el almíbar de ron. Este paso es fundamental para que la miga no quede seca y absorba todos los aromas del licor, aportando ese toque tradicional que tanto nos gusta en casa.

Paso 3 de 4

Relleno con mermelada y montaje

La clave de esta receta reside en la capa de mermelada de albaricoque. Extendemos una capa generosa sobre la base del bizcocho ya almibarada, llegando bien hasta los bordes. Colocamos la otra mitad del bizcocho encima y presionamos ligeramente para que se asiente. Es recomendable calentar un poco la mermelada previamente para que sea más fácil de extender y penetre ligeramente en el bizcocho.

Cubrimos también la parte superior y los laterales de la tarta con una fina capa de mermelada. Esto actuará como un sellador natural que alisará la superficie y permitirá que la cobertura de chocolate posterior quede perfecta y brillante. Dejamos reposar la tarta unos minutos para que la mermelada coja cuerpo antes de proceder al glaseado final.

Paso 4 de 4

Cobertura final y acabado brillante

Para la cobertura, calentamos la nata líquida hasta que empiece a hervir y la vertemos sobre los 160 gramos de chocolate negro troceado junto con los 50 gramos de mantequilla. Removemos con suavidad hasta obtener una crema homogénea, brillante y sin grumos. Colocamos la tarta sobre una rejilla con un plato debajo para recoger el exceso y vertemos el chocolate desde el centro, dejando que caiga de forma natural hacia los lados.

Utilizamos una espátula solo si es necesario para cubrir los laterales, procurando manipular el chocolate lo mínimo posible para mantener su brillo. Una vez cubierta, dejamos reposar la tarta Sacher en un lugar fresco hasta que la cobertura se endurezca. El resultado será una superficie lisa y elegante, lista para disfrutar en la mejor compañía.

Consejos finales

Al servir este postre casero, lo ideal es dejar que repose a temperatura ambiente unos minutos si ha estado en el frío, para que el chocolate recupere su textura sedosa. Un poco de nata montada sin azúcar es el complemento tradicional que equilibra el dulzor del bizcocho y el punto ácido de la mermelada, creando un bocado redondo y muy satisfactorio para todos los comensales.

Siguiendo este proceso sobre cómo hacer la Sacher paso a paso, conseguirás un postre digno de la mejor repostería. Aunque no es una elaboración rápida debido a los tiempos de enfriado necesarios, la espera merece la pena por el sabor auténtico que se obtiene. Si aplicas estos trucos para la tarta, como tamizar bien la harina y no batir en exceso tras añadir las claras, el éxito está garantizado. Además, estas cantidades son ideales para preparar una ración para cuatro o seis personas.

Si te apasiona la repostería tradicional, también puedes probar a elaborar una clásica tarta de manzana o, si prefieres algo que no requiera horno, la tarta de galletas, flan y chocolate siempre triunfa entre los más pequeños. Para los días con menos tiempo, la tarta de queso con yogur es una alternativa ligera y deliciosa que complementará perfectamente tu recetario de dulces caseros.

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