Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Son las gulas, un producto elaborado a base de pescado que imita la forma y la textura de las angulas, las crías de anguila, mucho más caras. Por eso se usan tanto al ajillo: cuestan mucho menos y absorben muy bien el sabor del ajo y la guindilla en pocos minutos.
Primero se sofríen ajo picado y guindilla en aceite de oliva, después se añaden las gulas con gambas peladas y una pizca de sal. Al final se incorporan 4 huevos batidos y se remueve con suavidad a fuego medio, retirando la sartén antes de que cuajen del todo para que quede jugoso.
Mejor descongélalas antes en la nevera y sécalas con papel de cocina. Si van congeladas a la sartén sueltan mucha agua, el aceite salpica y el ajo deja de freírse, así que pierdes el punto del ajillo. Una vez secas, basta muy poco tiempo para que se calienten y cojan sabor.
Unos 10 minutos en total para 4 raciones, porque las gulas ya vienen cocinadas y solo necesitan calentarse e impregnarse del ajo. Lo que más cuidado pide es el huevo: retíralo del fuego cuando aún esté cremoso, ya que el calor residual de la sartén termina de cuajarlo.
El picante depende de la guindilla. La receta usa 2 unidades troceadas, que dan un punto vivo; si lo prefieres suave, ponlas enteras y retíralas tras el sofrito, o usa solo 1. Si te gusta intenso, abre una y deja sus semillas en el aceite mientras se dora el ajo.
Con rebanadas de pan tostado, que aportan el contraste crujiente frente a un revuelto tan meloso. Servirlo en cazuela de barro ayuda a mantener el calor mientras se come, y un poco de perejil picado por encima da frescor. Para beber, un vino blanco encaja con el sabor marino.
Gallina Blanca Chef Guía
Sucedáneo de angulas al ajillo
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