La sopa castellana es uno de esos platos que reconfortan el alma cuando bajan las temperaturas y buscamos el calor del hogar. En Gallina Blanca sabemos que no siempre hay tiempo para largas cocciones, por eso una pastilla de Avecrem Pollo se convierte en la aliada perfecta para realzar el sabor de esta receta humilde de forma sencilla y discreta, aportando ese toque casero que tanto nos gusta.

Este plato tiene sus raíces en la Castilla profunda, donde los pastores y labradores aprovechaban el pan duro de días anteriores para crear un sustento caliente y energético con lo que tenían a mano. Es un símbolo de la cocina de aprovechamiento española que ha pasado de generación en generación sin perder su esencia, demostrando que con muy poco se puede alimentar bien a toda la familia.

Para conseguir el sabor de la sopa castellana original, es fundamental seleccionar bien los ingredientes, especialmente un buen pan de hogaza. Aunque existen muchas variantes regionales, hacer la sopa castellana siguiendo el método tradicional garantiza un resultado espectacular. Lo mejor de todo es que se trata de una sopa castellana de receta fácil que cualquiera puede preparar en casa con elementos básicos de la despensa.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

26 g

Grasas

12 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

11 g

¿Cuántos comensales?
4
Ajo
Ajo
4 dientes
Jamón serrano
Jamón serrano
200 gramos cortado en tacos
Yema de huevo
Yema de huevo
2 unidades
Pan
Pan
200 gramos cortado en tacos
Pimentón dulce
Pimentón dulce
10 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
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Paso 1 de 5

Preparación de los ajos y el jamón

Para empezar la elaboración, pelamos los dientes de ajo y los cortamos en láminas finas y uniformes. En una cazuela, preferiblemente de barro para mantener la esencia de esta receta tradicional, calentamos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y añadimos los ajos a fuego medio-bajo.

Debemos vigilar que el ajo se dore suavemente sin llegar a quemarse, ya que un exceso de tostado aportaría un sabor amargo indeseado. Una vez que empiecen a tomar un color pajizo, incorporamos los taquitos de jamón serrano para que suelten su aroma y sabor durante un par de minutos.

Paso 2 de 5

Tostado del pan de hogaza

Tostado del pan de hogaza

Es el momento de añadir el pan troceado a la cazuela. Lo ideal es utilizar pan de hogaza o de días anteriores que tenga una miga compacta, lo que permitirá que absorba bien el caldo sin deshacerse inmediatamente, manteniendo cierta estructura en cada bocado.

Removemos bien el pan con el resto de ingredientes para que se impregne del aceite aromatizado con el ajo y el jamón. Dejamos que se tueste ligeramente durante unos minutos, dándole vueltas constantemente para que todos los trozos adquieran un tono dorado y esa textura crujiente inicial que marcará la diferencia.

Paso 3 de 5

Incorporación del pimentón y el caldo

Retiramos la cazuela del fuego unos instantes para añadir el pimentón dulce. Este sencillo gesto es uno de los secretos de la cocina tradicional, ya que el pimentón se quema con mucha facilidad y, de hacerlo, arruinaría el color y el sabor del plato con un toque acre muy desagradable.

Una vez que el pimentón está bien mezclado con el pan, vertemos el agua y añadimos la pastilla de Avecrem Caldo de Pollo desmenuzada. Llevamos la mezcla a ebullición y, cuando rompa a hervir, bajamos el fuego y dejamos que cueza suavemente durante unos diez minutos para que todos los sabores se integren a la perfección.

Paso 4 de 5

Cuajado de las yemas

Con la sopa ya bien ligada y el pan en su punto justo de suavidad, es el momento de añadir las yemas de huevo a la cazuela. Podemos optar por dejarlas enteras para que se cuajen suavemente con el calor residual o romperlas con una cuchara de madera si preferimos que se formen hilos dorados por todo el caldo.

Este paso aporta una cremosidad y una riqueza nutricional magnífica al plato. Es importante no remover en exceso si queremos que el huevo se aprecie bien, dejando que el calor del propio caldo haga su trabajo de forma natural durante un minuto adicional antes de apagar el fuego definitivamente.

Paso 5 de 5

Reposo y servicio final

Antes de servir, probamos el punto de sal. Dado que el jamón y el caldo ya aportan salinidad, es probable que no necesitemos añadir más, pero siempre es bueno ajustar al gusto personal. Dejamos que la sopa repose tapada durante un par de minutos fuera del calor para que la textura se asiente.

Servimos la sopa bien caliente en cuencos individuales, asegurándonos de que cada comensal reciba una buena proporción de pan, jamón y huevo. Este reposo final permite que el pan termine de absorber el caldo sobrante, logrando esa consistencia untuosa y reconfortante tan característica.

Consejos finales

Disfrutar de una sopa castellana casera es un placer sencillo que nos conecta directamente con nuestras raíces gastronómicas. Al ser una ración para cuatro personas, resulta ideal para compartir en una cena familiar donde se busque algo nutritivo y reconfortante sin complicaciones en la cocina. Si buscas resultados eficaces en poco tiempo, esta receta rápida cumple con creces las expectativas de cualquier comensal.

Para que el resultado sea impecable, recordad seguir los pasos de cómo hacer esta sopa paso a paso, prestando especial atención al tostado del pan y la calidad del pimentón. Entre los mejores trucos destaca el uso de un pan asentado de miga densa, que aguante bien la cocción. Servidla bien caliente y veréis cómo un plato de origen tan humilde se convierte en el protagonista absoluto de la mesa.

Si te ha gustado esta receta, puedes probar otras variantes tradicionales como la clásica sopa de ajo o la reconfortante sopa de pan, que comparten esa base de aprovechamiento tan nuestra. Para los días de frío, también te recomendamos descubrir la sopa de picadillo, otra joya de nuestro recetario que siempre triunfa en casa.

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