Cuando tienes unos rollitos de primavera, un pollo rebozado o unas verduras salteadas y te falta algo para mojar, la salsa agridulce casera se hace en un cazo pequeño con azúcar, vinagre de arroz, kétchup, soja y una cucharadita de maicena. En 15 minutos tienes salsa para 4 personas como acompañamiento, y el método es tan fácil que el único punto que exige atención es el momento de espesar.

El agridulce tiene raíces en la cocina china, donde platos cantoneses como el cerdo agridulce combinan vinagre y azúcar en la misma salsa. La versión con kétchup, de color rojo brillante, es la que se popularizó en los restaurantes chinos de fuera de China y la más habitual en España, y es la que sigue esta receta. Si no encuentras vinagre de arroz, sirve uno de manzana o de vino blanco, pero pon media cucharadita en lugar de 1: el de arroz es más suave y menos punzante, y con la misma cantidad de otro vinagre la salsa queda más agresiva. Con piña, cambiando la mitad del agua por su zumo, sale la versión afrutada que acompaña al cerdo agridulce en muchos restaurantes.

La textura depende de la maicena. Con 1 cucharadita disuelta en frío para unos 100 ml de líquido obtienes una salsa que napa la cuchara sin llegar a ser pasta, y necesita entre 1 y 2 minutos de calor suave para espesar del todo y perder el sabor a harina. El equilibrio entre dulce y ácido es cuestión de gusto, así que prueba siempre antes de apagar el fuego.

Información nutricional(por ración)

Energía

45 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

0.5 g

Fibra

0.1 g

Proteínas

0.2 g

¿Cuántos comensales?
4
Agua
Agua
al gusto
Azúcar blanco
Azúcar blanco
3 cucharadas
Vinagre de arroz
Vinagre de arroz
1 cucharada de café
Ketchup
Ketchup
3 cucharadas de café
Salsa de soja
Salsa de soja
al gusto
Maizena
Maizena
1 cucharada de café
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 2

Mezcla los ingredientes en frío

Vierte el agua en un cazo pequeño; medio vaso, unos 100 ml, es un buen punto de partida para estas cantidades, y siempre puedes aclarar la salsa después. Añade las 3 cucharadas de azúcar blanco, la cucharadita de vinagre de arroz y las 3 cucharaditas de kétchup, y remueve con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva por completo y no notes granos en el fondo.

Incorpora unas gotas de aceite de sésamo, un chorrito de salsa de soja y una pizca de sal. Mezcla bien en frío, antes de encender el fuego: así el azúcar no se pega al fondo del cazo y el aceite se reparte por toda la salsa en lugar de quedarse flotando. Ponlo a fuego suave y deja que se caliente unos 5 minutos, dándole alguna vuelta, hasta que humee y aparezcan las primeras burbujas en los bordes.

Paso 2 de 2

Espesa con maicena y ajusta el punto

Mientras se calienta, disuelve la cucharadita de maicena en 2 cucharadas de agua fría en un vaso aparte, hasta tener un líquido blanco y liso. No la eches nunca en polvo directamente al cazo caliente, porque el almidón se cuajaría en bolitas al contacto con el líquido.

Cuando la mezcla esté caliente, sin hervir a borbotones, vierte la maicena disuelta en un hilo y sin dejar de remover. Mantén el fuego suave entre 1 y 2 minutos, hasta que la salsa se vuelva brillante y translúcida y deje una capa fina sobre la cuchara. Ese tiempo es necesario: si la retiras en cuanto empieza a espesar, puede quedar un regusto a harina cruda. Prueba y corrige: un poco más de vinagre si la quieres más ácida, más soja si le falta sal. Retírala del fuego y deja que atempere, porque al enfriarse espesa un poco más.

Consejos finales

En un tarro limpio y bien cerrado, la salsa aguanta 4 o 5 días en la nevera. Al enfriarse se vuelve casi gelatinosa por la maicena; para recuperarla, caliéntala 1 minuto a fuego suave, o unos segundos en el microondas, con 1 cucharada de agua y remueve. No conviene congelarla: las salsas espesadas con maicena tienden a cortarse y soltar agua al descongelarse.

Funciona mejor con fritos y salteados que con guisos. Ponla en cuencos pequeños junto a unas alitas de pollo al horno, o úsala para pintarlas en los últimos 5 minutos, nunca antes, porque el azúcar se quema enseguida. Con el pollo con verduras estilo chino puedes añadirla al wok en el último minuto para que glasee la carne, y con unos fideos chinos con pollo basta con unas cucharadas por encima. Y para completar un menú con aire asiático, un wok de verduras y cigalas admite muy bien unas cucharadas servidas en un cuenco aparte.

Para un ácido más vivo, reserva la mitad del vinagre y añádelo fuera del fuego, porque al hervir pierde parte de su aroma; con trucos así de pequeños la ajustas a tu gusto. Para un color más intenso, sube el kétchup en 1 cucharadita en lugar de añadir colorante. En versión sin gluten, usa una salsa de soja que lo indique en la etiqueta, como el tamari, ya que muchas llevan trigo. Y si preparas la variante con zumo de piña, unos dados de la fruta añadidos en el último minuto le dan textura; así acompaña muy bien al cerdo rebozado.

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