Para una cena ligera entre semana, un revuelto de acelgas light lo resuelve con muy poco: acelgas cocidas y bien escurridas, cebolla y ajo pochados con una cucharada de aceite y 4 huevos cuajados a fuego bajo hasta que quedan cremosos. Con 400 g de acelga, 4 huevos y 2 cucharadas de queso rallado tienes cena para 4 personas, y desde que lavas la verdura hasta que la sirves pasan unos 20 minutos.

La acelga se encuentra todo el año, pero está en su mejor momento de otoño a primavera, cuando las hojas salen más tiernas. Elige manojos con hojas firmes, brillantes y sin manchas amarillas, y pencas blancas que crujan al doblarlas. Hay variedades de penca ancha, las más habituales en el mercado, y otras de tallo rojo o amarillo que dan el mismo resultado y más color al plato. Ten en cuenta que encogen mucho al cocerlas: lo que parece una montaña en crudo se queda en un par de puñados.

Lo de light tiene una explicación concreta: el sofrito lleva solo una cucharada de aceite de oliva virgen extra y la jugosidad la aporta un chorro de caldo de verduras, no más grasa ni nata. Para que no quede aguado, la clave está en escurrir las acelgas apretándolas con las manos y dejar que el caldo se reduzca casi del todo antes de echar el huevo. El queso va al final, solo por encima. Con más verdura y sin huevo, las mismas acelgas se convierten en unas acelgas salteadas con ajo, una guarnición para carne o pescado.

Información nutricional(por ración)

Energía

250 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

3 g

Fibra

18 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Caldo Casero de Verduras 100% Natural
Acelga
Acelga
400 gramos
Huevo
Huevo
4 unidades
Queso rallado
Queso rallado
2 cucharadas
Perejil
Perejil
1 cucharada de café
Ajo
Ajo
2 dientes
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Cuece las acelgas y sofríe la cebolla

Cuece las acelgas y sofríe la cebolla

Lava los 400 g de acelga bajo el grifo, hoja por hoja, para quitar la tierra que se queda en la base. Separa las pencas de las hojas, pica las pencas en trozos de 1 cm y corta las hojas en tiras. Calienta los 500 ml de Caldo Casero de Verduras 100% Natural en un cazo y, cuando hierva, cuece primero las pencas unos 4 minutos y después las hojas 2 minutos más, porque la parte blanca tarda más en ablandarse. Escúrrelas, apriétalas para sacar el líquido y guarda el caldo de la cocción.

Mientras se cuecen, pica fina la cebolla y los 2 ajos. Pon una cucharada de aceite en una sartén de buen tamaño, con el fuego medio, y pocha allí la cebolla 6 u 8 minutos, hasta que se vuelva transparente y suelte su dulzor. Añade el ajo y dale vueltas 1 minuto sin parar: el ajo quemado deja un regusto amargo. Cuando empiece a dorarse, incorpora las acelgas escurridas y mezcla bien.

Paso 2 de 4

Moja con el caldo y sazona

Moja con el caldo y sazona

Con las acelgas ya en la sartén, vierte unos 100 ml del caldo en el que las has cocido, más o menos medio vaso. Ese chorro de caldo hace el papel que en otras versiones tendría un buen chorro de aceite: mantiene la verdura jugosa, reparte el sabor del sofrito y deja el plato con muy poca grasa añadida. Añade la cucharadita de perejil picado y una pizca de pimienta.

No añadas sal hasta haberlo probado, porque el caldo ya la lleva y las acelgas cocidas en él también la han absorbido. Deja la sartén a fuego bajo 3 o 4 minutos, moviendo la sartén a ratos, hasta que apenas quede caldo y en el fondo solo quede una película brillante. Aquí no conviene correr: si echas los huevos con líquido en la sartén, se cuecen en él y el revuelto sale aguado y con grumos.

Paso 3 de 4

Cuaja el revuelto de acelgas con los huevos batidos

Cuaja el revuelto de acelgas con los huevos batidos

Bate los 4 huevos en un bol, lo justo para mezclar yemas y claras sin que hagan espuma. Deja la llama al mínimo y viértelos sobre las acelgas. Remueve con una espátula de silicona o de madera, llevando el huevo desde los bordes hacia el centro con movimientos lentos, para que cuaje en capas suaves y no en una tortilla.

En 1 minuto y medio o 2 empezará a espesar. Quita la sartén del calor cuando el huevo todavía brille y parezca un poco más blando de como lo quieres en el plato: el calor de la sartén lo termina de cuajar en los 30 segundos siguientes. Si notas que cuaja demasiado rápido o que se pega al fondo, separa la sartén del calor unos segundos sin dejar de remover y vuelve a ponerla. Es la diferencia entre un revuelto cremoso y uno seco, y no tiene más secreto que fuego bajo y paciencia.

Paso 4 de 4

Sirve con queso rallado por encima

Reparte el revuelto en cazuelitas o en platos hondos individuales templadas, para que no se enfríe de golpe. Espolvorea las 2 cucharadas de queso rallado por encima, media cucharada por ración, justo al servir: con el calor del huevo se funde un poco y aporta un punto salado sin necesidad de añadir más aceite ni más sal.

Si te queda perejil, pica unas hojas frescas y repártelas al final para dar color. Llévalo a la mesa enseguida, porque el revuelto sigue cuajándose mientras espera y en 5 minutos pierde la textura cremosa. Unas rebanadas de pan tostado o integral son el acompañamiento más sencillo, y con una ensalada verde o un tomate aliñado al lado tienes una cena ligera completa. También funciona como guarnición de un pescado blanco hecho a la plancha y también de una pechuga de pollo.

Consejos finales

Un revuelto de acelgas light bien hecho tiene el huevo cremoso y brillante y la verdura jugosa, sin líquido en el plato. Si te ha quedado seco, el fuego estaba alto o lo retiraste tarde; la próxima vez apártalo cuando aún parezca algo crudo. Si suelta agua, las acelgas no estaban bien escurridas o el caldo no se redujo lo suficiente. Aprieta la acelga cocida con las manos hasta que deje de gotear: de todos los trucos del plato, es el que más agua le quita al revuelto.

Además de ser una cena fácil y rápida, sirve de base para lo que tengas en la nevera. Unos taquitos de jamón salteados con la cebolla, champiñones laminados o pollo asado desmenuzado lo convierten en plato único. Con queso feta desmigado o parmesano en lugar del queso rallado cambia el punto salado, y si quitas el queso queda aún más ligero. Para una versión con más queso y el huevo entero, mira las acelgas con queso y huevo, y si lo que buscas es un revuelto clásico sin verdura, los huevos revueltos con queso siguen el mismo punto de cuajado.

El revuelto conviene comerlo en el momento. Lo que sí puedes adelantar son las acelgas: cocidas y escurridas se guardan hasta 3 días en un táper con tapa, y así el plato queda en 10 minutos. Si compras un manojo grande, con la otra mitad puedes hacer un guiso de cuchara como el potaje de garbanzos con acelgas.

Valora esta recetas 63 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras