Pensado para mojar pan en la comida del domingo, el pollo en salsa de la abuela reúne en una sola cazuela pollo troceado, champiñones, vino blanco, patatas fritas y una salsa espesada con un majado de pan, ajo e higadillo fritos. Da de comer a 4 personas y, contando el reposo, lleva algo más de 1 hora, aunque la mitad de ese tiempo el guiso se hace solo a fuego lento.

Lo que define esta salsa es el majado. El pan frito aporta el espesor, los ajos el aroma y el higadillo de pollo un sabor profundo, ligeramente mineral, que no se reconoce en el plato pero se echa de menos si falta. Se tritura con algo de caldo y entra al final, cuando el pollo ya está tierno, de forma que la salsa liga sin harina. En otras casas el majado lleva almendras en lugar de higadillo, que es el camino del pollo con salsa de almendras.

Pide en la carnicería un pollo entero troceado en unas 8 o 10 piezas, con los muslos y contramuslos separados y la pechuga cortada en 2 o 3 trozos por lado, para que todo se haga al mismo ritmo. El hígado conviene que sea del día, de color granate brillante y sin zonas verdosas. El trabajo activo se reduce a dorar, sofreír y triturar; el resto lo hace el fuego lento, y eso convierte un guiso con majado en una receta fácil también para quien no ha preparado nunca uno.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

18 g

Fibra

2 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Pollo
Pollo
1 unidad troceado
Patata fritas
Patata fritas
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Hígado de pollo
Hígado de pollo
1 unidad
Ajo
Ajo
3 dientes
Laurel
Laurel
1 hoja
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Champiñón
Champiñón
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Dora el pollo y prepara el majado

Seca las piezas de pollo con papel de cocina y salpiméntalas. En una cazuela amplia, calienta a fuego medio alto aceite de oliva virgen extra que cubra bien el fondo y dora el pollo por tandas, sin amontonarlo, unos 10 a 12 minutos en total, hasta que todas las caras tengan un tono dorado uniforme. Si llenas demasiado la cazuela, la carne pierde jugo, hierve en él y no toma color. Saca el pollo y resérvalo en un plato.

En el mismo aceite, a fuego medio, fríe una rebanada de pan, los 3 dientes de ajo pelados y enteros y el hígado de pollo. El pan está listo en 1 o 2 minutos por lado, cuando está dorado y crujiente; el hígado, cuando está hecho por dentro, sin restos rosados. Pásalo todo al vaso de la batidora o a un mortero con unos 100 ml del litro de caldo y tritura hasta obtener una pasta lisa. Reserva este majado para el final.

Paso 2 de 4

Sofríe la cebolla y los champiñones

Pica la cebolla fina. En la grasa que queda en la cazuela, que ya lleva el sabor del pollo dorado, echa la cebolla con la hoja de laurel y sofríe a fuego lento unos 10 minutos, removiendo cada poco. Estará lista cuando haya perdido el color blanco, esté blanda y empiece a tomar un tono ligeramente dorado en los bordes. Si se pega, añade una cucharada de agua y despega el fondo con la espátula: esos restos tostados también son sabor para la salsa.

Limpia los champiñones con un paño húmedo o un papel, en lugar de lavarlos en agua, porque absorben mucha humedad; córtalos en láminas. Añádelos al sofrito, aviva el fuego y deja que suelten su agua y la evaporen, unos 5 minutos. Cuando el fondo de la cazuela vuelva a estar casi seco y los champiñones empiecen a dorarse, el sofrito está listo para recibir el pollo.

Paso 3 de 4

Moja con vino y caldo

Devuelve a la cazuela las piezas de pollo con el jugo que hayan dejado en el plato. Riega con 1 vaso de vino blanco y deja que borbotee a fuego vivo 2 o 3 minutos: cuando ya no huela a alcohol y quede la mitad del líquido, sigue. Si te saltas esta reducción, la salsa conserva un punto ácido y alcohólico que tapa el resto de sabores.

Cubre después con el Caldo Casero de Pollo 100% Natural que te queda del litro, hasta que el pollo quede casi cubierto. Al primer hervor, baja el fuego, tapa la cazuela dejando una rendija y cuece a fuego lento entre 20 y 30 minutos, según el tamaño de las piezas. El pollo estará en su punto cuando la carne de los muslos se separe con facilidad del hueso y, al pincharla, el jugo salga claro, sin rastro rosado. Las pechugas se hacen antes: si son grandes, puedes sacarlas a los 20 minutos y devolverlas al final.

Paso 4 de 4

Liga con el majado y las patatas

Mientras el pollo se cuece, pela las patatas, trocéalas en cubos de 2 cm más o menos y fríelas en una sartén honda con bastante aceite de oliva virgen extra hasta que estén doradas por fuera y tiernas por dentro. Escúrrelas sobre papel de cocina.

Cuando al guiso le falten unos 5 minutos, añade el majado reservado y mueve la cazuela en vaivén para repartirlo por toda la salsa. Notarás cómo espesa en un par de minutos y toma un color más oscuro y brillante. Incorpora entonces las patatas fritas para que absorban algo de salsa sin llegar a deshacerse. Prueba y rectifica de sal; si la salsa está demasiado espesa, aligérala con unas cucharadas de caldo caliente, y si está líquida, deja la cazuela destapada 3 o 4 minutos más.

Aparta el guiso del fuego y deja que repose tapado unos 5 o 10 minutos antes de servirlo. Durante el reposo la salsa acaba de trabarse y el sabor se asienta.

Consejos finales

Si puedes, guísalo por la mañana para la cena o la víspera: reposado, la salsa se asienta y el pollo termina de empaparse del majado. Tapado y en frío aguanta hasta 3 días; recaliéntalo despacio, con un chorrito de caldo, porque la salsa espesa mucho al enfriarse. Congelado dura hasta 3 meses, siempre que lo guardes sin las patatas, que al descongelarse quedan blandas y harinosas: fríe unas nuevas el día que lo vayas a comer.

Seca bien el pollo antes de dorarlo, o se cuece en su propia agua en lugar de sellarse, y no lo hiervas a borbotones, porque el hervor fuerte reseca la pechuga: con esos trucos la carne llega jugosa a la mesa. Si la salsa queda aguada al final, no añadas harina; déjala reducir destapada unos minutos o tritura otra rebanada de pan frito con caldo. Si queda demasiado densa, aclárala con caldo caliente, a cucharadas.

El pollo sobrante, deshuesado y desmenuzado con su salsa, sirve como relleno de empanadillas o para un arroz meloso al día siguiente. En la misma línea de guisos ligados con pan tienes unas albóndigas en salsa de la abuela, y el pollo guisado con patatas es una versión más sencilla, sin majado. Para los días en que prefieras el horno a la cazuela, el pollo al horno con patatas y cebolla lleva los mismos ingredientes básicos y casi ningún trabajo.

Valora esta recetas 5 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras