Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Se doran los filetes de pechuga en una sartén con aceite, se añaden la pastilla de caldo desmenuzada y el sofrito de tomate y cebolla y, tras unos minutos, se incorpora la nata. La salsa se retira del fuego en cuanto empieza a hervir. Así el pollo termina de hacerse en la salsa sin secarse y la nata no llega a cortarse por el calor y la acidez del tomate.
El arroz blanco y el puré de patatas son los más habituales, porque recogen la salsa cremosa sin competir con ella. La pasta corta también funciona muy bien si cortas el pollo en tiras y lo mezclas todo en la sartén. Para aligerar el plato, sírvelo con verduras salteadas, judías verdes o una ensalada verde con un aliño ácido que contraste con la nata.
Se corta porque hierve demasiado tiempo o con fuego fuerte, sobre todo cuando lleva tomate, cuya acidez separa la grasa de la nata. Para evitarlo, añade la nata a fuego medio y retira la sartén en cuanto aparezcan las primeras burbujas. Si aun así salen grumos, aparta del fuego, añade un poco de nata fría y bate con varillas hasta que vuelva a ligar.
Unos 20 minutos en total. Los filetes de 1 cm se doran en unos 5 minutos entre las 2 caras, el sofrito con la pastilla necesita 3 o 4 minutos más y la nata solo hasta que rompe a hervir. Si los filetes son más gruesos, alarga la cocción con el sofrito hasta que no queden zonas rosadas en el centro al cortarlos.
Gallina Blanca Chef Guía
Pechugas de pollo con salsa de nata
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