Las pechugas de pollo con bechamel son un plato de horno muy agradecido: filetes de pechuga dorados en sartén, cubiertos de bechamel y queso rallado y gratinados hasta que la superficie burbujea. En unos 20 minutos tienes la cena resuelta para 4 personas, con solo 3 pechugas fileteadas.

La bechamel, una de las salsas madre de la cocina francesa, suaviza la pechuga, que es la parte más magra y la que antes se seca. Por eso conviene dorarla a fuego medio sin pasarla y dejar que termine de calentarse bajo la salsa en el horno.

Puedes servirla como plato principal con una ensalada verde o con una guarnición de patata, y es fácil de adaptar con champiñones salteados o con un queso más curado para gratinar.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

20 g

Grasas

1 g

Fibra

45 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Pechuga de pollo
Pechuga de pollo
3 unidades cortado en filetes
Queso rallado
Queso rallado
al gusto
Salsa Bechamel
1 unidad
Ajo
Ajo
1 bote molido
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 2

Preparar el pollo y cocinarlo

Sazona los filetes de pechuga con sal y un poco de ajo molido por ambas caras. Pon la sartén a fuego medio con un fondo de aceite de oliva virgen extra y reparte las pechugas sin amontonarlas, para que se doren en lugar de soltar agua.

Dales unos minutos por cara: tienen que tomar color y quedar hechas por dentro, sin rastro rosado en el centro. Colócalas en una fuente de horno, una junto a otra. Si el filete es fino, no lo alargues más de la cuenta: terminará de calentarse en el horno y así queda jugoso.

Paso 2 de 2

Añadir la bechamel y gratinar

Enciende el horno con el gratinador a 200 °C. Vierte la Salsa Bechamel Gallina Blanca sobre las pechugas con generosidad, de forma que queden bien cubiertas y la salsa llegue también a los bordes de la fuente.

Esparce queso rallado por encima de la bechamel y sube la fuente a la altura del gratinador. Gratina unos 5 a 8 minutos, vigilando, hasta ver el queso fundido, con una capa dorada con alguna mancha tostada. Sácala y deja que repose 2 minutos antes de servir, porque la bechamel recién salida del horno quema mucho.

Consejos finales

El truco principal es no pasar la pechuga en la sartén: basta con que esté dorada y hecha, porque el gratinado añade unos minutos más de calor. El segundo truco es secar los filetes con papel absorbente antes de sazonar, así se doran mejor.

Si sobran, se conservan tapadas 2 días en frío y se recalientan bien en el horno a temperatura media; cúbrelas con aluminio y la bechamel no formará costra. Para darles otro aire, añade champiñones laminados y salteados bajo la salsa o usa una mezcla de quesos para gratinar.

Con la misma pieza tienes otras ideas para la semana: las pechugas de pollo en escabeche, la pechuga de pollo rellena al horno o las pechugas de pollo con crema de champiñones.

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