Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Marínalas al menos 1 hora y sácalas del horno en cuanto el centro llegue a 75 °C. El limón y el aceite de la marinada protegen la superficie, pero lo que más seca la pechuga es pasarse de tiempo, por eso conviene medir con termómetro a partir del minuto 20. Después, déjalas reposar 5 minutos antes de cortarlas para que el jugo no se escape en la tabla.
Las verduras asadas son la guarnición más práctica, porque se hacen en el mismo horno: calabacín, pimiento y cebolla necesitan unos 30 minutos a 200 °C. El arroz blanco recoge bien la mayonesa de curry y una ensalada verde con limón aligera el plato. Para un menú frío, lamina el pollo ya reposado y sírvelo sobre hojas verdes con la salsa aparte.
En horno a 200 °C, unas pechugas de 2 cm de grosor tardan entre 20 y 25 minutos. Si son más gruesas, ábrelas en libro o alarga el tiempo vigilando el centro, que debe llegar a 75 °C. A ese tiempo súmale 1 hora de marinado y 5 minutos de reposo, de modo que el plato completo ronda los 100 minutos, aunque casi todo es espera.
Entre 1 y 4 horas en el frigorífico es el margen adecuado para esta marinada con limón. Con menos de 1 hora el sabor se queda en la superficie; con más de 4, el ácido empieza a blanquear la carne por fuera y la deja harinosa. Si quieres dejarlas preparadas la víspera, mezcla el aceite, la miel y las especias y añade el zumo de limón por la mañana.
Gallina Blanca Chef Guía
Pechugas de pollo asadas
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