Preparar una buena ración de patatas bravas en casa es mucho más sencillo de lo que parece, especialmente cuando contamos con aliados que nos facilitan la labor en los fogones. En esta ocasión, el toque diferencial de nuestra salsa lo aporta el Caldo Casero de Pollo 100% Natural, que ayuda a ligar los sabores y dar una textura aterciopelada sin complicaciones, aportando ese fondo de sabor que marca la diferencia en cualquier receta de patatas bravas.

Este plato es, sin duda, uno de los estandartes de nuestra gastronomía, presente en casi cualquier rincón de España. Su origen se debate entre diversos locales madrileños de mediados del siglo pasado, pero lo que es indiscutible es su capacidad para reunir a la familia y amigos alrededor de una mesa compartiendo un aperitivo lleno de sabor que gusta a grandes y pequeños por igual.

Para lograr el éxito, es fundamental elegir bien los ingredientes de las patatas bravas, buscando siempre productos frescos y de calidad. Si buscas una receta fácil de patatas bravas que mantenga la esencia de la patata brava original, te enseñamos cómo hacer esta receta con un método tradicional pero adaptado al ritmo de la cocina actual, asegurando un resultado crujiente y sabroso.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

32 g

Grasas

11 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

4.2 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
4 unidades mediana
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto

Para la salsa

Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
4 cucharadas
Pimentón picante
Pimentón picante
1 cucharada de café
Pimentón dulce
Pimentón dulce
2 cucharadas de café
Harina
Harina
1 cucharada de café
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Paso 1 de 3

Preparación y primer cocinado de las patatas

Preparación y primer cocinado de las patatas

Empezamos pelando las patatas y cortándolas en trozos de bocado. Lo ideal es chascarlas, es decir, empezar el corte con el cuchillo y terminar rompiendo el trozo para que el almidón ayude a que la salsa se adhiera mejor. Una vez cortadas, las lavamos bien para quitar el exceso de almidón superficial y las secamos con un paño limpio para evitar que salten al entrar en contacto con el aceite caliente.

En una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra, realizamos una primera fritura a fuego medio. El objetivo en este punto no es dorarlas, sino que se cocinen por dentro hasta que estén tiernas. Podemos comprobarlo pinchando una patata con un palillo; si entra sin resistencia, es el momento de retirarlas y dejarlas escurrir sobre papel de cocina mientras preparamos la base de nuestra salsa.

Paso 2 de 3

Elaboración de la salsa brava con caldo natural

Elaboración de la salsa brava con caldo natural

Para la salsa, calentamos las cuatro cucharadas de aceite en un cazo y añadimos la harina, removiendo bien para que se tueste ligeramente y pierda su sabor a crudo. Retiramos el cazo del fuego un momento para incorporar el pimentón dulce y el picante, evitando así que se quemen y amarguen la mezcla. Mezclamos rápidamente para integrar los aromas de las especias con la base de harina.

Volvemos al fuego y vamos vertiendo el vaso de Caldo Casero de Pollo 100% Natural poco a poco, sin dejar de remover con unas varillas para evitar que se formen grumos. Cocinamos a fuego suave durante unos diez minutos hasta que la salsa espese y adquiera una textura aterciopelada. Gracias al caldo, conseguiremos una profundidad de sabor que difícilmente se logra solo con agua o tomate frito.

Paso 3 de 3

Toque crujiente final y emplatado

Toque crujiente final y emplatado

Justo antes de servir, subimos el fuego de la sartén con el aceite donde cocinamos las patatas inicialmente. Cuando esté bien caliente, volvemos a introducir las patatas para darles un segundo golpe de fritura rápido. Este paso es clave para que queden doradas y muy crujientes por fuera, manteniendo el corazón tierno que logramos en el primer paso.

Una vez alcanzado ese color dorado tan apetecible, las sacamos y las escurrimos bien para eliminar cualquier resto de aceite. Las colocamos en un plato hondo o fuente y las cubrimos generosamente con la salsa brava caliente. Es fundamental servirlas de inmediato para disfrutar del contraste entre el crujiente de la patata y la untuosidad de la salsa recién hecha.

Consejos finales

Disfrutar de unas patatas bravas caseras es un placer sencillo que eleva cualquier comida informal o aperitivo de fin de semana. Para que el resultado sea impecable, te recomendamos servirlas en un recipiente que mantenga bien la temperatura. Siguiendo este proceso para hacer las bravas paso a paso, conseguirás un equilibrio ideal entre el picante justo y la cremosidad de la salsa, siendo un éxito asegurado para toda la familia.

Si necesitas una opción rápida para una visita inesperada, tener la salsa preparada con antelación es uno de los mejores trucos que podemos ofrecerte, ya que aguanta perfectamente en la nevera. Esta elaboración, pensada para cuatro personas, es la base ideal para disfrutar de la cocina tradicional con el toque casero que tanto nos gusta.

Si te apasionan las recetas con este ingrediente base, te sugerimos probar otras variantes deliciosas como las patatas a la riojana, o disfrutar de un reconfortante pollo guisado con patatas. También puedes optar por platos de cuchara tradicionales como las lentejas con chorizo y patatas que siempre apetecen en casa.

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