Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Son de Extremadura, donde nacieron como plato de pastores para aprovechar el pan duro con lo que había a mano, sobre todo ajo y aceite. Hoy se preparan en muchas zonas de España, y en cada una cambian los acompañamientos, desde pimientos o chorizo hasta uvas.
La base es muy sencilla: 500 gramos de pan blanco duro, 6 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra y agua. A partir de ahí, se sirven con tropezones: torreznos, pimientos fritos o chorizo frito, que son los que dan al plato su carácter más contundente.
Con fuego lento y paciencia. Una vez el pan ha absorbido el aceite y el ajo y se dora por abajo, dale la vuelta y ve picándolo con la espátula sin parar de remover. Ese movimiento rompe el pan en migas pequeñas que se tuestan por igual sin pegarse.
En la versión tradicional, sí: el pan duro desmigado se humedece ligeramente con agua y sal, a menudo la víspera y tapado con un paño, para que se ablande sin empaparse. Así las migas quedan tiernas por dentro y doradas por fuera. Rocía el agua poco a poco, nunca a chorro.
Con la piel, el ajo se dora sin quemarse y perfuma el aceite poco a poco, que es justo lo que luego absorberá el pan. Además se puede retirar o dejar en el plato según el gusto. Sofríelos a fuego medio unos minutos y vigila que no se tuesten demasiado.
Unos 20 minutos para 4 raciones, sin contar los acompañamientos. Casi todo ese tiempo es el pan tostándose a fuego lento mientras lo remueves. Si subes el fuego para acabar antes, se quemará por fuera y quedará crudo por dentro. Sírvelas calientes, con un huevo frito encima si te apetece.
Gallina Blanca Chef Guía
Migas extremeñas
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