Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
A continuación te ofrecemos algunos consejos relacionados con tu consulta. Esperemos que te sirvan:
1. Dale a la bienvenida a tu cocina a las especias, uno de los mejores sustitutos a la sal que existen, que además le dará mucho sabor a tus comidas. Entre las más populares tienes el curry, la pimienta, la nuez moscada, la canela, el azafrán, los clavos de olor, el pimiento rojo molido, entre otras. Grandes opciones para experimentar con nuevas recetas y reducir el consumo de sal.
2. Las hierbas aromáticas son otras grandes aliadas en la tarea de sustituir la sal al cocinar. El perejil, el tomillo, la albahaca, el orégano, el laurel, el romero, el cilantro, son opciones maravillosas que le darán a tus platillos un sabor único y especial sin la necesidad de usar demasiada sal. Pruébalas y verás como tus comidas dejarán de ser desabridas.
3. Evita los saborizantes y los caldos comerciales, si adquieres alguno asegúrate de que sea bajo en sal. Además puedes hacer platillos con ingredientes que de por sí ya contengan un poco de sal como el queso y vegetales como el brócoli o la espinaca.
4. Otra alternativa es usar en menores cantidades pero con un poco más de libertad la sal ligera o la sal marina, que contienen menos sodio y afectan en menor medida el organismo. Esto no quiere decir que puedas abusar de ellas, pero son siempre una buena opción.
Esta es la receta para la salsa de queso azul para carnes y pastas:
Ingredientes:
50 gr de queso roquefort.
160 gr de nata líquida para cocinar.
1 pizca de pimienta (opcional).
Elaboración:
Ponemos un cazo a fuego medio y echamos el queso. Dejamos que se derrita un poco mientras removemos con una cuchara de madera.
Añadimos la nata líquida y removemos hasta que se disuelva el queso. Podemos incluso dejar algún trocito para darle un toque más basto.
Vertemos en el recipiente donde vayamos a servir. Añadimos un poquito de pimienta negra y servimos.
Y, a continuación, la receta para la salsa de queso roquefort para carnes y pastas:
Ingredientes:
200 ml. de nata líquida
45 gr. de queso roquefort (o queso azul)
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
1 pizca de nuez moscada
Cebollino picado
Elaboración:
Como muchas recetas de salsas, la salsa roquefort la vamos a hacer en una sartén anti-adherente que empezaremos poniendo al fuego y calentando con dos cucharadas de aceite de oliva (a ser posible, aceite de oliva virgen extra).
2. Una vez que el aceite esté caliente, añadimos el queso roquefort en pedazos gruesos, y lo deshacemos a fuego lento mientras lo vamos removiendo con una cuchara de madera.
3. Cuando esté completamente deshecho el queso roquefort, añadimos la nata líquida y removemos todo a fuego lento para que se mezclen el queso y la nata.
4. Cuando la nata y el queso esté bien integrados, condimentamos la salsa roquefort con un poco de nuez moscada si lo deseamos. Sal no hace falta añadir, pues ya está contenida en el queso y el queso roquefort tiene un sabor ya muy intenso.
5. Llegados a este punto, lo único que nos queda es dejar que la salsa cueza ligeramente a fuego suave hasta que adquiera la consistencia deseada, teniendo en cuenta que cuanto más tiempo esté al fuego, más espesa quedará, y que una vez se enfríe, la salsa roquefort adquirirá una mayor consistencia que la que se aprecia en la sartén.
6. Se recomienda añadir directamente la salsa al plato, ya sea carne, pescado, pasta, verduras… Por ejemplo, si queremos hacer el famoso solomillo al roquefort, una vez cocinada la carne a la plancha, nos bastaría con añadir la salsa roquefort por encima bien caliente.
7. Si, por el contrario, la hacemos para usarla más tarde, tenemos que dejarla enfriar y guardar la salsa de queso azul en el frigorífico bien tapada. Cuando queramos usarla, tenemos que volver a calentarla y removerla bien.
8. Opcionalmente, para recuperar las pinceladas del color verdoso del queso roquefort, en el momento de añadir la salsa de roquefort a los platos podemos echar por encima un poco de cebollino muy picado, o bien unos toques de perejil picadito, orégano seco, albahaca, etc.
La cena es ese momento del día donde, o terminas bien tus comidas o lo tiras todo por la borda. Lo importante no son tanto las recetas, sino que recuerdes pequeñas líneas que no es conveniente cruzar.
Lo primero, controla los hidratos. La pasta, el arroz y la fruta es mejor que la dejes para antes de cenar. Tu metabolismo se está preparando para irse a dormir, así que reduce y mucho su actividad, haciendo que esta fuente rápida de energía se convierta en grasa.
En segundo lugar, opta por proteínas magras. De esta manera haz platos en los que la carne magra, como el pollo, el pavo o el conejo sean los protagonistas. Si no quieres comer carne, lánzate a por los pescados blancos. Y si eres vegetariano, platos con tófu, quinoa o soja texturizada pueden ser buenas fuentes de proteína vegetal.
Puedes aderezar tus recetas con algún lácteo como por ejemplo el mascarpone, el queso fresco o quesos blancos desnatados.
El Lekue es un molde de silicona que es PERFECTO para hacer rectas al vapor. Así que no dudes en seguir algunas de nuestras riquísimas recetas de pescado al vapor , o de verduras al vapor .
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