Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Una salida muy rica es freírlos en la sartén con cebolla y ajo laminado hasta que queden dorados y crujientes. Así los garbanzos que sobran del cocido se convierten en un plato nuevo, que sirve como aperitivo, guarnición o para añadir a una ensalada. Escúrrelos bien antes de empezar.
La clave es que estén bien escurridos y secos antes de llegar a la sartén. Después, fríelos en aceite de oliva a fuego medio, removiendo de vez en cuando, durante 10 a 15 minutos, hasta que no quede nada de líquido y estén dorados por fuera.
Sí. Escúrrelos y enjuágalos bien bajo el grifo para quitarles el líquido de conserva y el exceso de sal, y déjalos unos minutos en el colador para que pierdan el agua. Si llegan húmedos a la sartén, se cuecen en lugar de freírse y no se ponen crujientes.
Antes que los garbanzos. Primero se sofríen la cebolla en juliana y los ajos laminados en 2 o 3 cucharadas de aceite, hasta que la cebolla esté transparente y el ajo apenas dorado. Vigila el ajo, porque si se quema amarga y estropea el plato.
Al final puedes añadir pimienta, un poco de perejil picado o unas gotas de limón exprimido para darles frescor. También admiten bien un toque de pimentón o comino. Prueba y rectifica de sal una vez escurridos sobre papel absorbente, porque los garbanzos de cocido ya suelen venir sazonados.
Suelen gustar mucho por su textura crujiente, y son una forma sencilla de que los niños coman legumbre. Para ellos, reduce el ajo o retíralo una vez dorado y sáltate la pimienta, que es opcional. Sírvelos templados, como picoteo o junto a un huevo frito.
Gallina Blanca Chef Guía
Garbanzos fritos de aprovechamiento
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