Los espaguetis rápidos con jamón y queso resuelven una cena con lo que casi siempre tienes en la nevera: pasta, mantequilla, jamón dorado y queso rallado que se funde con el calor de los espaguetis recién escurridos. Se sirven en unos 25 minutos, incluido el rato que necesita el agua para hervir, y los 500 g de pasta dan platos generosos a 4 personas.

El sabor depende casi por completo de 2 elecciones. El jamón serrano en taquitos se dora antes y deja una grasa más sabrosa, pero sala mucho; el jamón cocido queda más tierno y suave, y gusta más a los niños. Con el queso pasa algo parecido: una mezcla rallada para fundir (emmental, gouda) se vuelve cremosa y elástica, mientras que un parmesano o un grana padano aportan más sabor con menos cantidad. Si eliges pasta de trefilado en bronce, su superficie rugosa retiene mejor la mantequilla y el queso.

Lo único que pide atención en esta receta fácil es el orden: pon primero el agua a hervir, porque la pasta tarda entre 9 y 11 minutos y el jamón, apenas 4 o 5. Usa 1 litro de agua para cada 100 g de espaguetis y, antes de escurrir, aparta una taza del agua de cocción, ya que su almidón es lo que liga la mantequilla con el queso. Si te apetece otra salsa con la misma rapidez, los espaguetis carbonara con huevo parten también de un sofrito corto en sartén.

Información nutricional(por ración)

Energía

685 kcal

Hidratos

85 g

Grasas

4 g

Fibra

32 g

Proteínas

27 g

¿Cuántos comensales?
4
Espagueti
Espagueti
500 gramos
Mantequilla
Mantequilla
75 gramos
Queso rallado
Queso rallado
100 gramos
Sal
Sal
al gusto
Nuez moscada
Nuez moscada
al gusto opcional (opcional)
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Paso 1 de 3

Dora el jamón en la mantequilla

Dora el jamón en la mantequilla

Antes de encender la sartén, pon a cocer los espaguetis como se explica en el último paso: el jamón está listo en unos 5 minutos y la pasta tarda el doble, así que conviene que vaya por delante y que todo termine a la vez.

En una sartén grande, donde después quepan los 500 g de pasta, derrite a fuego medio los 75 g de mantequilla. Remueve mientras se funde y no subas el fuego: si empieza a humear o aparecen puntos negros, amarga. Cuando haga espuma, añade el jamón troceado en taquitos y cocínalo de 3 a 4 minutos, removiendo, hasta que los bordes estén ligeramente dorados. Si usas jamón serrano, retíralo un poco antes, porque se endurece enseguida. Si quieres, añade una pizca de nuez moscada y aparta la sartén del fuego hasta que la pasta esté lista.

Paso 2 de 3

Liga los espaguetis con el queso

Liga los espaguetis con el queso

Escurre los espaguetis cuando estén listos, sin enjuagarlos, y echa enseguida la pasta en la sartén con la mantequilla y el jamón. Vuelve a poner la sartén a fuego mínimo y remueve con unas pinzas durante 1 minuto, levantando la pasta para que cada hebra quede impregnada de grasa.

Apaga el fuego y incorpora el queso rallado, 100 g, en 2 tandas, cada una con un chorrito del agua de cocción que has guardado. Remueve sin parar hasta que se derrita y forme una capa cremosa alrededor de los espaguetis. El fuego apagado es importante: con la sartén muy caliente, el queso se apelmaza en grumos y suelta la grasa. Rectifica de sal al final y con prudencia, porque el jamón y el queso ya aportan bastante. Sirve en el momento, ya que la pasta sigue absorbiendo líquido; si se seca en la fuente, suma otro chorrito de agua y remueve.

Paso 3 de 3

Cuece los espaguetis en agua con sal

Este es el paso con el que debes empezar. En una olla grande, lleva a ebullición fuerte unos 5 litros de agua, 1 litro para cada 100 g de pasta. Sala el agua cuando hierva, con algo menos de lo habitual, unos 7 g por litro, porque el jamón y el queso ya son salados.

Añade los 500 g de espaguetis de golpe y, en cuanto se ablanden, húndelos del todo. Remueve con frecuencia durante los 2 primeros minutos, que es cuando más se pegan, y después de vez en cuando. Déjalos al fuego 1 minuto por debajo del tiempo del paquete, porque terminan de hacerse en la sartén; deben quedar al dente, con un punto blanco muy fino en el centro al morderlos. No eches aceite al agua: no evita que se peguen y hace que la salsa resbale. Antes de escurrir, reserva un vaso de agua de cocción, unos 150 ml.

Consejos finales

Estos espaguetis rápidos con jamón y queso piden una guarnición ligera que equilibre la mantequilla: una ensalada verde con vinagreta, unos tomates aliñados o calabacín a la plancha. Si quieres un menú más completo, una crema caliente como la crema de espárragos con jamón funciona muy bien de primero en invierno, y el jamón enlaza los 2 platos.

Si sigues la receta paso a paso, el truco con más efecto es guardar agua de cocción: marca la diferencia entre una salsa ligada y una pasta seca con el queso pegado. El segundo gesto clave es retirar la sartén del fuego antes de añadir el queso. Si aun así se forman grumos, añade un chorro de agua caliente y remueve con energía: el almidón suele recomponer la salsa. Si la pasta queda blanda, la próxima vez escúrrela 2 minutos antes, ya que en la sartén sigue cociéndose.

Recién salidos de la sartén es cuando mejor textura tienen, pero se conservan 2 días refrigerados y tapados. Para recalentarlos, caliéntalos despacio con un chorrito de agua, removiendo hasta que el queso vuelva a fundirse; en el microondas, tápalos y caliéntalos a media potencia, minuto a minuto. No conviene congelarlos, porque la pasta pierde textura.

Con la misma rapidez puedes probar los espaguetis a la napolitana, con salsa de tomate, o pasar a una pasta corta con los macarrones a la crema.

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