Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Debe estar maduro pero firme, con buen color y que huela a tomate. Los de temporada, en verano, son los que más sabor tienen. Variedades como el rosa, el corazón de buey o el raf funcionan muy bien en crudo porque tienen carne prieta y pocas semillas. Evita los tomates harinosos o blandos.
Con ajo muy picado, sal y pimienta negra sobre el tomate cortado, después orégano y, por último, una vinagreta de jerez con aceite de oliva, batida hasta que emulsione. Mezcla con suavidad para que todos los trozos queden cubiertos sin romperse.
Al menos 15 minutos después de aliñarla. En ese rato la sal hace que el tomate suelte parte de su jugo, que se mezcla con el aceite y el vinagre y forma un caldito muy sabroso. Ese jugo que queda en el fondo de la fuente pide pan para mojar.
La receta lleva 4 dientes de ajo para 2 raciones, una cantidad generosa que da un aliño con mucho carácter. Si lo prefieres más suave, usa menos, pícalo muy fino o quita el germen central, que es lo que más repite. También puedes macerar el ajo en el aceite y retirarlo antes de aliñar.
Para convertirla en plato único, añade melva o huevo cocido, que son clásicos con el tomate. También le quedan muy bien unas aceitunas, cebolla morada en juliana, albahaca fresca o dados de queso fresco. Si incorporas más ingredientes, refuerza un poco el aliño para que no quede soso.
Puedes cortar los tomates con antelación, pero alíñalos poco antes de comer. Si pasan mucho tiempo con la sal y el vinagre, se ablandan y sueltan demasiado líquido. Si te gusta fresca, guárdala en la nevera tras el reposo y sácala a la mesa en cuanto esté fría.
Gallina Blanca Chef Guía
Ensalada de tomates aliñados
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