El coulant de chocolate es un pequeño bizcocho individual de chocolate negro que se hornea poco tiempo y a temperatura alta, de modo que el exterior cuaja y el centro sigue líquido. Las cantidades dan para 4 personas, en 4 moldes individuales, y en unos 30 minutos lo tienes en la mesa, contando el precalentado del horno.

Su creación se atribuye al cocinero francés Michel Bras, que lo presentó en 1981 en su restaurante de Laguiole, en el sur de Francia. Coulant significa en francés que fluye o que se derrama, y el nombre describe justo lo que pasa al hundir la cuchara. Desde allí pasó a las cartas de postres de medio mundo, con variantes como el molten chocolate cake estadounidense, y en España se ha quedado como postre de restaurante que también se puede hacer en casa con solo 5 ingredientes: huevos, azúcar, chocolate negro, mantequilla y harina.

Lo delicado llega con el horneado. A 200 °C, entre 10 y 12 minutos según el tamaño del molde: con 1 minuto de más el centro cuaja y tienes un bizcocho, y con 1 de menos se desmorona al desmoldarlo. Por eso conviene hacer una prueba con tu horno la primera vez, horneando un solo molde y apuntando el tiempo que le va bien. Para el sabor, usa un chocolate negro de buena calidad, de al menos un 50 % de cacao, que no lleve grasas vegetales añadidas. Con el horno controlado y un buen chocolate, es un postre fácil, que se mezcla en un solo bol y no necesita batidora de pie.

Información nutricional(por ración)

Energía

485 kcal

Hidratos

38 g

Grasas

32 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

8 g

¿Cuántos comensales?
4
Huevo
Huevo
4 unidades
Azúcar blanco
Azúcar blanco
135 gramos
Chocolate negro
Chocolate negro
120 gramos
Mantequilla
Mantequilla
125 gramos
Harina
Harina
60 gramos
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Paso 1 de 4

Funde el chocolate con la mantequilla

Funde el chocolate con la mantequilla

Enciende el horno a 200 °C, calor arriba y abajo: tiene que estar bien caliente cuando la masa esté lista. Trocea los 120 g de chocolate negro y ponlos en un bol junto con los 125 g de mantequilla cortada en dados pequeños. Fúndelos al baño maría, con el agua apenas temblando y sin que el fondo del bol la toque, o en el microondas a potencia media en tandas de 30 segundos, removiendo entre una y otra. Ve despacio: el chocolate quemado se vuelve granuloso y amargo.

Cuando estén casi derretidos, saca el bol del calor y remueve con una espátula hasta obtener una crema lisa, brillante y homogénea; el calor residual termina de fundir los últimos trozos. Deja que la mezcla temple unos minutos mientras preparas los huevos: si está demasiado caliente cuando la juntes con ellos, puede cuajarlos y la masa se corta.

Paso 2 de 4

Bate los huevos con el azúcar

Bate los huevos con el azúcar

En otro bol, casca los 4 huevos y añade los 135 g de azúcar. Bate con varillas, mejor eléctricas, con energía unos 5 minutos, hasta que blanquee y doble o casi triplique su volumen. Sabes que está lista cuando, al levantar las varillas, cae formando una cinta que tarda unos segundos en desaparecer en la superficie.

No tengas prisa en este punto. Ese aire que metes ahora es lo que hace que la parte exterior suba y quede esponjosa, en contraste con el centro fundido, y además el azúcar tiene tiempo de disolverse por completo. Con varillas manuales también sale, pero necesitarás el doble de tiempo y un buen brazo. Cuando la crema esté pálida, espesa y con volumen, ya puedes añadir el chocolate.

Paso 3 de 4

Integra el chocolate y la harina

Integra el chocolate y la harina

Vierte el chocolate fundido y templado sobre los huevos montados y mezcla con una espátula, con movimientos suaves y envolventes, levantando la masa desde el fondo, para no perder el aire que acabas de meter. Deja de mezclar cuando el color sea uniforme, sin vetas de chocolate ni de huevo.

Tamiza encima los 60 g de harina con un colador fino, para que no se formen grumos, y vuelve a mezclar con los mismos movimientos lo justo hasta que no quede harina a la vista. No batas de más en esta fase: si trabajas mucho la masa, la harina desarrolla gluten y el bizcocho exterior queda duro y apelmazado. Tendrás una masa densa, oscura y brillante. Si vas a hornear más tarde, puedes repartirla ya en los moldes y guardarla en la nevera, bien tapada, y hornearla en el día.

Paso 4 de 4

Hornea a 200 °C y desmolda

Comprueba que el horno, encendido desde el primer paso, ha llegado a 200 °C. Unta 4 moldes individuales con mantequilla y espolvoréalos con cacao en polvo o harina, sacudiendo el sobrante. Reparte la masa entre los 4 moldes y llénalos solo hasta 1 cm del borde, más o menos 3/4 de su capacidad, porque la masa sube en el horno.

Hornea entre 10 y 12 minutos. Está en su punto cuando los bordes están firmes y la superficie ha subido, pero el centro todavía tiembla y se hunde un poco al tocarlo con el dedo: esa es la señal de que dentro sigue líquido. Sácalos, deja reposar los moldes 1 o 2 minutos, pasa un cuchillo fino por el borde y desmolda con cuidado dándoles la vuelta sobre el plato. Sírvelos enseguida: con el calor residual el interior sigue cuajando y en pocos minutos pierde el efecto fundido.

Consejos finales

Si al abrirlo el centro está cuajado, la próxima vez quita 1 minuto de horno o sácalo en cuanto el centro tiemble. Si se rompe al desmoldar, le ha faltado tiempo o lo has volcado demasiado pronto; deja reposar el molde algo más y engrasa bien las paredes. Los moldes de metal transmiten el calor más rápido que los de cerámica, así que con estos últimos puede que necesites 1 o 2 minutos extra.

Para una cena con invitados, adelanta el trabajo. Los trucos de restaurante pasan por el congelador: reparte la masa en los moldes y congélala, porque aguanta hasta 1 mes y se hornea directamente, sin descongelar, sumando 2 o 3 minutos al tiempo normal; además, el centro tarda más en calentarse y se mantiene líquido con más facilidad. En la nevera, la masa cruda conviene hornearla en el mismo día, porque lleva huevo sin cocinar, y si el postre es para niños pequeños, embarazadas o personas mayores, puedes hacerlo con huevo pasteurizado. Una vez horneado, el coulant se come al momento; recalentado ya no fluye.

Si no tienes horno o vas con prisa, el coulant de chocolate en microondas se hace en taza en un par de minutos. Para acompañarlo, una bola de helado de vainilla, un helado de fresas y nata casero o unos frutos rojos frescos aportan el contraste frío que pide el chocolate caliente, y un poco de azúcar glas por encima basta como decoración. Con chocolate blanco funciona el mismo método; como cuaja antes, empieza a vigilarlo 1 o 2 minutos antes de lo habitual.

Para otros momentos de chocolate, el bizcocho de chocolate aguanta varios días y sirve para desayunos y meriendas, y la tarta de chocolate fácil es la opción para celebraciones con más comensales.

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